Las residencias Moches: un primer análisis de la sintaxis espacial en las huacas del Sol y de la Luna, Perú

 

MONOGRÁFICO: APLICACIONES DE SINTAXIS ESPACIAL EN ARQUEOLOGÍA / MONOGRAPH: SPACE SYNTAX APPLICATIONS IN ARCHAEOLOGY

Las residencias Moches: un primer análisis de la sintaxis espacial en las huacas del Sol y de la Luna, Perú

The Moche residences: an initial analysis of space syntax in the temples of Sun and the Moon, Peru


Feren Alexard Castillo Luján

Arqueólogo Investigador del Proyecto Arqueológico Huacas del Sol y de la Luna, Universidad Nacional de Trujillo, Perú
e-mail: ferencastillo@hotmail.com


 

RESUMEN
Este trabajo muestra las primeras aproximaciones obtenidas del uso de la sintaxis espacial en viviendas del tipo residencial en la antigua ciudad Moche (s. VII-IX d. C.). Los estudios realizados en el sitio de huacas del Sol y de la Luna han permitido entender que durante los últimos siglos de ocupación, el sistema teocrático colapsó y se inició un cambio hacia un nuevo sistema político e ideológico por parte de las nuevas elites gobernantes. Los análisis realizados han permitido entender la lógica del espacio construido en tres viviendas complejas y que muestran un alto entendimiento de jerarquía y distribución espacial por parte de sus antiguos habitantes. Evidentemente el uso de la Arqueología de la Arquitectura en sociedades como la Moche necesita mayores estudios, puesto que, estas viviendas presentan divisiones internas muy complejas, donde la unidad espacial no siempre funciona de manera independiente, sino que en muchos casos se articulan con otras constituyendo un espacio funcional complejo.
PALABRAS CLAVE: Arqueología de la arquitectura; sintaxis espacial; sociedad Moche; viviendas residenciales.

ABSTRACT
This paper presents a first approximation obtained from the use of space syntax in residential households in the ancient Moche city (s. VII-IX AD). Studies in the site of Temples of the Sun and Moon have elucidated that during the last centuries of occupation, the theocratic system collapsed and a change began towards a new political and ideological system by the new ruling elites. The analyses have allowed us to understand the logic of built space in three households’ complex and show a high understanding of hierarchy and spatial distribution by its former inhabitants. Obviously, the use of Archaeology of architecture in societies like the Moche requires more studies, because these households have very complex internal divisions, where the spatial unit does not always work independently, but in many cases are linked with other constituting a complex functional space.
KEYWORDS: Archaeology of architecture; space syntax; Moche societies; residential households.

Recibido: 19/05/2015; Aceptado: 03/08/2015.

Cómo citar este artículo / Citation: Castillo Luján, F. A. 2015: “Las residencias Moches: un primer análisis de la sintaxis espacial en las huacas del Sol y de la Luna, Perú", Arqueología de la Arquitectura, 12: e036. doi: http://dx.doi.org/10.3989/arq.arqt.2015.127

Copyright: © 2015 CSIC. Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de la licencia Creative Commons Attribution-Non Commercial (by-nc) Spain 3.0.

CONTENIDOS

RESUMEN
ABSTRACT
INTRODUCCIÓN
LA ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA. ASPECTOS TEÓRICOS Y METODOLÓGICOS
LOS ESPACIOS EN LAS HUACAS DEL SOL Y DE LA LUNA
LAS RESIDENCIAS MOCHES
COMENTARIO FINAL
AGRADECIMIENTOS
BIBLIOGRAFIA

1. INTRODUCCIÓNTop

La sociedad Moche o Mochica integró un espacio de más de 500 kilómetros a lo largo de la costa norte de Perú. El territorio mochica estuvo conformado al norte por el sistema de grandes valles: el valle alto de Piura, el sistema de valles del bajo Lambayeque y Jequetepeque; mientras al sur —como una sola unidad— por los valles de Chicama, Moche, Virú, Chao, Santa, Nepeña (Castillo y Uceda 2008Castillo, L. J. y Uceda, S. 2008: “The Mochicas”, en E. Silverman y W. Isbell (eds.), Handbook of South American Archaeology, pp. 707-729. Springer.) y las periferias sureñas en los valles de Casma, Culebras y Huarmey (Giersz 2011Giersz, M. 2011: “Los guardianes de la frontera sur: la presencia moche en Culebras y Huarmey”, en M. Giersz y I. Ghezzi (eds.), Arqueología de la costa de Ancash. Travaux de l’InstitutFrançaisd’ÉtudesAndines 290, pp. 271-310. Instituto Francés de Estudios Andinos y Centro de Estudios Precolombinos de la Universidad de Varsovia, Lima.). Como la mayoría de sociedades costeras, los Moche se adaptaron con éxito al ambiente desértico, donde los recursos marítimos estaban combinados con una agricultura avanzada, basada en técnicas de irrigación que permitieron transformar el desierto en campos de cultivo (Canziani 2012Canziani, J. 2012: Ciudad y territorio en los Andes. Contribuciones a la historia del urbanismo prehispánico. Segunda edición. Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima.). Para ello, construyeron grandes asentamientos urbanos ceremoniales en cada valle, constituidos por edificios públicos y una red urbana altamente planificada. Además, la organización social tenía una estratificación compleja, representada por sacerdotes y guerreros (Castillo y Rengifo 2008Castillo, L. J. y Rengifo, C. 2008: “Identidades funerarias femeninas y poder ideológico en las sociedades mochicas”, en K. Makowski (comp.), Los señores de los reinos de la luna, Colección de Arte y Tesoros del Perú, pp. 165-181. Banco de Crédito del Perú, Lima.).

La ciudad de las huacas del Sol y de la Luna fue el asentamiento urbano ceremonial más importante del territorio sureño (Figura 1). Ésta se asienta en la parte baja del valle de Moche, a pocos kilómetros al sureste de la actual ciudad de Trujillo (Perú). Las recientes investigaciones han permitido establecer dos grandes periodos en la secuencia ocupacional del sitio, denominados: estado teocrático, entre los orígenes —aún no precisos— hasta el 650 d. C. y el estado secular entre el 650 y 850 d. C. (Uceda 2010Uceda, S. 2010: “Los contextos urbanos de producción artesanal en el complejo arqueológico de las huacas del Sol y de la Luna”, Bulletin de l’InstitutFrançaisd’ÉtudesAndines 39 (2), pp. 243-297.).

Fig. 1. Plano general de ubicación del Complejo Arqueológico Huacas del Sol y de la Luna.

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Los primeros reportes sobre contextos urbanos en el sitio se remontan a 1899. El alemán Max Uhle (1998Uhle, M. 1998: “Las ruinas de Moche”, en P. Kaulicke (ed.), Max Uhle y el Perú antiguo, pp. 205-227. Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima., 2014 Uhle, M. 2014: “Las ruinas de Moche”, en P. Kaulicke (ed.), Las ruinas de Moche, pp. 117-349. Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima), a pesar de no realizar excavaciones, hace hincapié en la presencia de un antiguo pueblo en la explanada que separa los grandes edificios. Años después, a mediados del siglo pasado, Schaedel (1972Schaedel, R. 1972: “Thecity and theorigin of thestate in America”, El proceso de urbanización en América desde sus orígenes hasta nuestros días. Actas y Memorias del 39 Congreso Internacional de Americanistas (Lima, 1970) 2, pp. 15-33. Instituto de Estudios Peruanos, Lima.) propuso un modelo teórico de desarrollo del urbanismo andino desde los centros ceremoniales vacíos hasta la aparición de las ciudades con la influencia Wari. Schaedel planteaba que en la explanada no existía ningún tipo de arquitectura que caracterizara a un núcleo urbano, por el contrario ésta era un área dedicada exclusivamente al peregrinaje religioso.

Esa idea se mantuvo hasta la década de los 70, momento en que en el marco del Proyecto Chan Chan-Valle de Moche se excavan los primeros conjuntos residenciales al sur de huaca de la Luna (Topic 1977[1]; Pozorski y Pozorski 2003Pozorski, S. y Pozorski, T. 2003: “La arquitectura residencial y la subsistencia de los habitantes del sitio de Moche: Evidencia recuperada por el proyecto Moche Chan Chan”, en S. Uceda y E. Mujica (eds.), Moche: hacia el final del milenio. Actas del Segundo Coloquio sobre la Cultura Moche (Trujillo, 1 al 7 de agosto de 1999) I, pp. 119-150. Universidad Nacional de Trujillo y Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima.). Estos datos fueron empleado por Topic para plantear una división de la arquitectura doméstica, a partir de las técnicas y materiales de construcción, disposición y contexto del material asociado. Para Topic la arquitectura doméstica mochica era de tres tipos: arquitectura de bajo estatus, que se caracterizaría por presentar pequeños ambientes sin enlucir, con pisos desnivelados, muros de canto rodado y quincha, así como la presencia de cerámica burda; arquitectura de estatus intermedio, caracterizada por ser viviendas de mayor tamaño, con muros de piedra y adobe con enlucidos, además de presentar cerámica fina; y la arquitectura de alto estatus, caracterizada por construcciones muy elaboradas con presencia de almacenes que indican el gran control del espacio y bienes domésticos.

Posteriormente, el Proyecto Arqueológico Huacas del Sol y de la Luna, a partir de un convenio de cooperación académico-científico con la Universidad de Montreal, inicia las excavaciones en la planicie en 1995, cuyos primeros resultados pusieron en evidencia que realmente existía una vieja ciudad Moche. Se trataría de una desarrollada red urbana compuesta por unidades arquitectónicas que corresponderían a residencias de élite, sitios de producción artesanal, sectores administrativos, áreas públicas y vías de circulación (Chapdelaine, Uceda, Moya, Jaúregui y Uceda 1997Chapdelaine, C., Uceda, S., Moya, M., Jaúregui, C. y Uceda, Ch. 1997: “Los complejos arquitectónicos urbanos de Moche”, en S. Uceda, E. Mujica y R. Morales (eds.), Investigaciones en la Huaca de la Luna 1995, pp. 71-92. Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de La Libertad, Trujillo.).

No sería hasta el año 2003 en que las propuestas de Topic serían descartadas, ante la evidencia que un sólo conjunto arquitectónico presentase las características de los tres tipos descritos por la autora. De esta manera, se sugería que todas las viviendas registradas en la planicie corresponderían a residencias de élite (Chiguala, Gamarra, Gayoso, Prieto, Rengifo y Rojas 2012Chiguala, J., Gamarra, N., Gayoso, H., Prieto, G., Rengifo, C. y Rojas, C. 2012: “Dinámica ocupacional del conjunto arquitectónico 27, núcleo urbano del complejo arqueológico huacas del sol y de la luna”, en S. Uceda, E. Mujica y R. Morales (eds.), Investigaciones en la Huaca de la Luna 2003, pp. 101-170. Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Trujillo y Patronato Huacas del Valle de Moche, Trujillo.). Ese mismo año, se introduciría el estudio de la dinámica ocupacional, el cual consistía en entender el uso sincrónico de los diversos ambientes y el sistema de comunicación entre estos (Bourget 2003Bourget, S. 2003: “Somos diferentes: dinámica ocupacional del sitio Castillo de Huancaco, valle de Virú”, en S. Uceda y E. Mujica (eds.), Moche: hacia el final del milenio. Actas del Segundo Coloquio sobre la Cultura Moche (Trujillo, 1 al 7 de agosto de 1999) I, pp. 245-267. Universidad Nacional de Trujillo y Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima.); así mismo se definió la primera vivienda multifuncional, conocido como: bloque arquitectónico 1 (cuyo concepto es definido más adelante).

Durante los años siguientes se definieron otros tres bloques arquitectónicos o manzanas (Chiguala, Almonacid, Orbegoso, Rojas y Sandoval 2006Chiguala, J., Almonacid, C., Orbegoso, M., Rojas, D., y Sandoval M. C. 2006: “La integración funcional de los conjuntos arquitectónicos 17 y 35 como parte de un bloque arquitectónico en el núcleo urbano, en S. Uceda y R. Morales (eds.), Proyecto Arqueológico Huaca de la Luna. Informe técnico 2005, pp. 137-206. Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Trujillo, Trujillo.; Seoane, Campaña, Castillo, Chumbe, Mejía y Gamboa 2010Seoane, F., Campaña, V., Castillo, F., Chumbe, L, Mejía, J. y Gamboa, P. 2010: “El Conjunto Arquitectónico N° 42 y los bloques arquitectónicos en el Núcleo Urbano Moche”, en S. Uceda y R. Morales (eds.), Proyecto Arqueológico Huaca de la Luna, Informe Técnico 2009, pp. 305-395. Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Trujillo, Trujillo.; Gayoso 2010Gayoso, H. 2010: “Excavaciones en los CA 39 y 43 o Bloque Arquitectónico 4: un espacio de fiesta en El núcleo Urbano de Huacas del Sol y de la Luna”, en S. Uceda y R. Morales (eds.), Proyecto Arqueológico Huaca de la Luna. Informe Técnico 2009, pp. 397-432. Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Trujillo, Trujillo.). Uno de los aportes significativos fue las diferencias funcionales entre los bloques 1 y 2 (sector central) y los bloques 3 y 4 (ubicados en el sector norte). Los bloques del sector central se caracterizaban por presentar talleres artesanales (taller orfebre, taller de abalorios de piedra y taller de abalorios de cerámica); además de áreas administrativas, residenciales y de servicios a pequeña escala. En cambio, los bloques del norte presentaban grandes patios centrales, rodeados de áreas de producción a gran escala de alimentos y/o bebidas; lo cual sugería que eran espacios destinados a la realización de festines (Seoane, Campaña, Castillo, Chumbe, Mejía y Gamboa 2010Seoane, F., Campaña, V., Castillo, F., Chumbe, L, Mejía, J. y Gamboa, P. 2010: “El Conjunto Arquitectónico N° 42 y los bloques arquitectónicos en el Núcleo Urbano Moche”, en S. Uceda y R. Morales (eds.), Proyecto Arqueológico Huaca de la Luna, Informe Técnico 2009, pp. 305-395. Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Trujillo, Trujillo.).

El uso de la dinámica ocupacional como herramienta de análisis espacial se mantendría hasta tener los primeros contactos con los precursores de la Arqueología de la Arquitectura (en adelante AAr) en el año 2008. La AAr es una disciplina de la Arqueología que ha desarrollado una estrategia de investigación centrada en el estudio de los espacios culturales construidos, que se centra, por ejemplo, en el análisis de la concepción territorial, la forma de conceptualización del espacio y construcción del paisaje generados por las diferentes sociedades extintas (Mañana, Blanco y Ayán 2002Mañana, P., Blanco, R., y Ayán, X. 2002: Arqueotectura 1: Bases teórico-metodológicas para una Arqueología de la Arquitectura, TAPA (Traballos de Arqueoloxía e Patrimonio) 25. Santiago de Compostela.). Ésta disciplina se ha centrado en estudiar las construcciones históricas con una metodología arqueológica, pero aportando modelos analíticos y herramientas metodológicas que contribuyen significativamente al estudio de las diferentes dimensiones del espacio construido.

En el corpus metodológico de la AAr destacan el estudio de estratigrafía de paramentos y las herramientas analíticas aplicadas al estudio del espacio arquitectónico. En este último caso destaca el análisis sintáctico del espacio que contempla los análisis de accesibilidad, de visibilidad y de recorrido circulatorio (Hillier y Hanson 1984Hillier, B. y Hanson, J. 1984: The social logic of space. Cambridge UniversityPress.). A partir de estas bases teóricas, se utilizan conjuntamente tres métodos analíticos: el análisis constructivo, el análisis formal y el análisis sintáctico.

El entendimiento de la configuración espacial y la jerarquización de los espacios urbanos construidos por la sociedad Moche desde esta perspectiva sintáctica empezó a dar sus primeros resultados en los últimos años por egresados de la Universidad Nacional de Trujillo (Meneses, Castillo, Figueroa, García, Gómez, Torres, Velásquez y Villanueva 2011Meneses, J., Castillo, F., Figueroa, M., García, M., Gómez, B., Torres, J., Velásquez, V. y Villanueva, L. 2011: “El Bloque Arquitectónico 4: una residencia de élite durante el moche tardío del complejo arqueológico Huacas del Sol y de la Luna”, en S. Uceda y R. Morales (eds.), Proyecto Arqueológico Huaca de la Luna. Informe Técnico 2010, pp. 179-283. Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Trujillo, Trujillo.; Meneses, Castillo, Torres, Ríos, La Rosa, Santisteban y Zuñiga 2012Meneses, J., Castillo, F., Torres, L., Ríos, J., La Rosa, V., Santisteban, S., y Zuñiga, V. 2012: “Conjunto Arquitectónico 5: Definiendo una nueva residencia en la parte sur del Núcleo Urbano Moche”, en S. Uceda y R. Morales (eds.), Proyecto Arqueológico Huaca de la Luna. Informe Técnico 2011, pp. 309-392. Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Trujillo, Trujillo.; Castillo 2012[2]; Rojas y Mejía 2013Rojas, C. y Mejía, J. 2013: “Plataformas funerarias menores oeste del núcleo urbano Moche”, en S. Uceda y R. Morales (eds.), Proyecto Arqueológico Huaca de la Luna, Informe Técnico 2012, pp. 363-422. Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Trujillo, Trujillo.; Castillo, Mejía, Avalos, Paredes, Pérez, Rodríguez, Samaniego, Villanueva y Chávez 2015Castillo, F., Mejía, J., Avalos, E., Paredes, R., Pérez, J., Rodríguez, J., Samaniego, D., Villanueva, K. y Chávez, E. 2015: “Excavaciones en la Plaza 1 de Huaca de la Luna, temporada 2014”, en Uceda, S., y Morales, R. (eds.), Proyecto Arqueológico Huaca de la Luna, informe técnico 2014, pp. 95-175. Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Trujillo, Trujillo.), siendo las tres últimas referencias, las más completas hasta el momento en emplear la sintaxis espacial.

En este artículo, se presentan los resultados del análisis realizado en tres de doce subconjuntos, en el marco de la tesis de licenciatura del autor sobre el uso del fuego en la sociedad Moche (Castillo 2012[3]). Estos espacios presentan un patrón funcional recurrente (áreas residenciales), cuyos análisis permiten tener un primer alcance de los resultados que se pueden obtener en contextos urbano-domésticos Moche. Las áreas residenciales son viviendas cuya estructura interna presentan patio con banqueta, áreas de descanso, depósitos y cocina. Estas fueron habitadas por personas de la élite urbana Moche hasta mediados del siglo IX.

2. LA ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA. ASPECTOS TEÓRICOS Y METODOLÓGICOSTop

Estudiar la espacialidad humana en Arqueología y, en general, aproximarse a la interpretación del registro arqueológico en la Arqueología del Paisaje resulta todo un reto. El concepto de espacio supera la consideración formalista como algo que viene ya dado, como una realidad estática de orden físico y ambiental, no es sino “una construcción social, imaginaria, en movimiento y enraizada en la cultura, hallándose en estrecha relación pensamiento, organización social, subsistencia y uso del espacio" (Mañana, Blanco y Ayán 2002Mañana, P., Blanco, R., y Ayán, X. 2002: Arqueotectura 1: Bases teórico-metodológicas para una Arqueología de la Arquitectura, TAPA (Traballos de Arqueoloxía e Patrimonio) 25. Santiago de Compostela.: 28). Éste es uno de los objetos fundamentales de la investigación arqueológica y de su concepción dependen las técnicas analíticas que se empleen.

Para Criado (1999Criado, F. 1999: Del terreno al espacio: Planteamientos y perspectivas para la Arqueología del Paisaje. CAPA (Criterios y convenciones en Arqueología del Paisaje) 6. Grupo de Investigación en Arqueoloxía da Paisaxe, Santiago de Compostela.) el paisaje como producto social están conformado por tres tipos de elementos: (1) El espacio en cuanto al entorno físico o matriz medioambiental sobre la que los hombres realizan sus actividades. (2) El espacio en cuanto entorno social o medio construido por el ser humano, en el que se producen las relaciones entre individuos y grupos. (3) El espacio en cuanto entorno pensado o medio simbólico que ofrece la base para comprender la apropiación humana de la naturaleza.

La investigación arqueológica ha girado en torno a dos conceptos básicos de espacio: el espacio tridimensional (que deriva en estudios gramaticales y semánticos) y el espacio como experiencia vital (que deriva en estudios de la percepción) (Bermejo 2009Bermejo, J. 2009: “Leyendo los Espacios: Una aproximación crítica a la sintaxis espacial como herramienta de análisis arquitectónico”, Arqueología de la Arquitectura 6, pp. 47-62. ). Ambos conceptos han formado los pilares de estudio que han dado forma a la denominada Arqueología de la Arquitectura.

El espacio construido o espacio arquitectónico es definido como “un producto humano que utiliza una realidad dada (el espacio físico) para crear una realidad nueva: el espacio habitacional y, por consiguiente, social, a la que se confiere un significado simbólico" (Ayán 2003Ayán, X. 2003: “La Arquitectura como Tecnología de construcción de la realidad social”, Arqueología de la Arquitectura 2, pp. 17-24. : 18). El espacio construido se muestra como el producto o efecto de la acción social, cuya forma arquitectónica está interrelacionada con variables sociológicas como la familia, el estilo de vida, la solidaridad inter grupal o el sistema de poder. El espacio construido constituye el paisaje cultural en sentido amplio, que participa de lleno en la construcción del aparato simbólico, el imaginario colectivo y las prácticas rituales de la comunidad que lo construye y habita (Mañana, Blanco y Ayán 2002Mañana, P., Blanco, R., y Ayán, X. 2002: Arqueotectura 1: Bases teórico-metodológicas para una Arqueología de la Arquitectura, TAPA (Traballos de Arqueoloxía e Patrimonio) 25. Santiago de Compostela.).

Por otra parte, la arquitectura es entendida como “la manipulación antrópica de un espacio dado mediante técnicas constructivas que varían a lo largo del tiempo atendiendo a factores sociales, culturales y económicos" (Ayán 2003Ayán, X. 2003: “La Arquitectura como Tecnología de construcción de la realidad social”, Arqueología de la Arquitectura 2, pp. 17-24. : 14). Este concepto, desarrollado por la AAr, permite entender como ésta se relaciona tanto con su entorno físico como con la sociedad que la genera; siendo la forma fruto de una idea o percepción compartida por la colectividad de individuos de una sociedad, relacionada con los códigos de uso y percepción del espacio, y esquemas de pensamiento. Estudiar la arquitectura no solo implica estudiar la forma, sino también la función social, para a partir de ella comprenderla como un fenómeno social. Para Ayán (2003Ayán, X. 2003: “La Arquitectura como Tecnología de construcción de la realidad social”, Arqueología de la Arquitectura 2, pp. 17-24. : 17) la arquitectura es “una tecnología y herramienta básica para la reproducción social, un catalizador y a la vez producto de la acción social, una herramienta cultural que construye el paisaje social". Esto implica que la arquitectura es un reproductor de la racionalidad de una sociedad generando una estructura y relación espacial que refleja una determinada lógica social.

Las formas producidas (elementos muebles e inmuebles) por la acción social pretérita y que muestran la orientación específica del contexto socio-cultural (o pensamiento) hacia la realidad circundante forman el registro arqueológico (Criado 1993Criado, F. 1993: “Visibilidad e interpretación del registro arqueológico”, Trabajos de Prehistoria 50, pp. 39-56.). Además, Criado señala que en la formación de este registro intervienen tres diferentes instancias: una social que produce las formas originales; otra física que afecta a esas formas una vez producidas; y otra socio-institucional que las hace accesibles a través de la práctica interpretativa realizada en un determinado contexto socio-institucional. Estas formas son interpretadas por la arqueología como cultura material dentro de los procesos socio-culturales.

En efecto, las estructuras arquitectónicas son parte de los yacimientos arqueológicos, un elemento más de la cultura material. Estas son estructuras vivas, dinámicas, que cambian y evolucionan a lo largo del tiempo; además de poseer un valor urbanístico, social y funcional tan importante como su papel como documento histórico y objeto arqueológico. De esta manera guarda una gran importancia, que implica el compromiso de conservar nuestro pasado, que en palabras de Luis Caballero (2009Caballero, L. 2009: “Edificio Histórico y Arqueología: un compromiso entre exigencias, responsabilidad y formación”, Arqueología de la Arquitectura 6, pp. 11-19. : 18): “No es el patrimonio material lo que es de todos, por más que deba de serlo en cierto modo, son sus significados y nuestro derecho a reflexionar sobre los mismos y desde ellos sobre nosotros...".

Para cumplir con los objetivos del estudio se han empleado tres análisis importantes: análisis arquitectónico, que consiste en resumir las descripciones arquitectónicas y posibles funciones de los diferentes espacios registrados durante la penúltima ocupación o piso 2. El análisis sintáctico, consiste en la aplicación de la spacesyntax o sintaxis espacial e interpretar los valores numéricos obtenidos con el uso de Agraph (Bermejo 2009Bermejo, J. 2009: “Leyendo los Espacios: Una aproximación crítica a la sintaxis espacial como herramienta de análisis arquitectónico”, Arqueología de la Arquitectura 6, pp. 47-62. ). Finalmente el análisis de actividad y uso, y de dieta, el primero consistió en revisar la distribución de la cerámica en relación directa con las unidades espaciales y espacios funcionales donde se producen o son empleadas, teniendo como base el trabajo de Uceda (2010Uceda, S. 2010: “Los contextos urbanos de producción artesanal en el complejo arqueológico de las huacas del Sol y de la Luna”, Bulletin de l’InstitutFrançaisd’ÉtudesAndines 39 (2), pp. 243-297.); mientras el segundo se centró en análisis general de la dieta, a partir de los restos óseos agrupados en peces, aves y mamíferos.

Se han recuperado otros tipos de cultural material (restos malacológicos, vegetales, utillaje lítico, restos de metal y textiles); sin embargo, la muestra es muy pequeña y no está presente en todas las unidades espaciales o espacios funcionales, lo cual dificulta tener un buen análisis comparativo. Estos análisis estadísticos permiten tener una mejor óptica de los contextos arquitectónicos, de esta manera se emplean las tres herramientas que permiten entender el espacio construido y obtener una mejor interpretación de los datos o PSEUDO-SIG (Bermejo 2009Bermejo, J. 2009: “Leyendo los Espacios: Una aproximación crítica a la sintaxis espacial como herramienta de análisis arquitectónico”, Arqueología de la Arquitectura 6, pp. 47-62. ).

3. LOS ESPACIOS EN LAS HUACAS DEL SOL Y DE LA LUNATop

Desde los inicios en 1991, el Proyecto Arqueológico Huacas del Sol y de la Luna ha desarrollado una serie de conceptos operativos para definir sus espacios arquitectónicos, algunos de carácter arquitectónico y otros netamente funcionales. Las investigaciones, conforme avanzaban, adaptaron nuevos conceptos, producto del trabajo sistemático realizado por parte de estudiantes de pre-grado. Es importante hacer hincapié, que los diferentes conceptos alcanzados a continuación provienen de las diferentes excavaciones realizadas en los últimos pisos de ocupación del núcleo urbano. Se conoce —a la fecha— la existencia de trece pisos de ocupación diacrónicos, es decir, trece ciudades superpuestas, de las cuales sólo se ha excavado una décima parte de lo que serían las dos últimas.

En 1995 cuando se inician las investigaciones en el núcleo urbano, se definió como ambiente “la unidad de registro base para la localización de los vestigios" (Chapdelaine, Uceda, Moya, Jaúregui y Uceda 1997Chapdelaine, C., Uceda, S., Moya, M., Jaúregui, C. y Uceda, Ch. 1997: “Los complejos arquitectónicos urbanos de Moche”, en S. Uceda, E. Mujica y R. Morales (eds.), Investigaciones en la Huaca de la Luna 1995, pp. 71-92. Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de La Libertad, Trujillo.: 73). El concepto ambiente (en adelante A) es utilizado en los trabajos de campo para definir cada unidad espacial delimitada por muros y en algunos casos puede presentar uno o varios vanos de acceso, posteriormente, tras los análisis de gabinete se le asocia una función determinada. Desde la perspectiva del presente estudio, el concepto de unidad espacial (UEsp) se aplica para los análisis interpretativos de los ambientes registrados al interior de cada conjunto arquitectónico urbano (Figura 2). La UEsp es tomada en cuenta como la unidad fundamental de análisis, deriva del concepto de límite como elemento separador, destinado a definir una región o espacio y segregarlo de aquello que se le denomina espacio indiferenciado (Bermejo 2009Bermejo, J. 2009: “Leyendo los Espacios: Una aproximación crítica a la sintaxis espacial como herramienta de análisis arquitectónico”, Arqueología de la Arquitectura 6, pp. 47-62. ). La segregación posibilita un encuentro social con un grado diverso de accesibilidad, respecto al espacio indiferenciado o a otras unidades espaciales. El límite de la unidad espacial es crear una discontinuidad fundamental que se relaciona con el resto de la organización espacial, a través de la permeabilidad.

Los análisis realizados en este trabajo, permiten generar un nuevo concepto al entendimiento funcional de los espacios urbanos Moche: el espacio funcional (EsF). Este es un espacio delimitado por muros donde se realiza una determinada actividad, conformado por una o varias unidades espaciales o ambientes; además se encuentran articulados con otros espacios funcionales a través de uno o varios accesos. La revisión de las diferentes UEsp estudiadas, permite observar recurrencias lógicas en su modelización arquitectónica. Estas recurrencias sugieren dos tipos diferenciados: espacio funcional independiente y espacio funcional complejo (Figura 2).

Fig. 2. Esquema de los espacios construidos en el núcleo urbano Moche. La UEsp sombreada corresponde al ambiente 35-2 y que a su vez correspondería a un espacio funcional independiente.El espacio funcional complejo corresponde a una serie de ambientes ubicados al noreste de la AR3. El conjunto arquitectónico sombreado corresponde a un área de servicios CA35-SC2). Finalmente el bloque arquitectónico sombreado es el primer bloque identificado en la temporada 2003 por Chiguala y colaboradores (2012Chiguala, J., Gamarra, N., Gayoso, H., Prieto, G., Rengifo, C. y Rojas, C. 2012: “Dinámica ocupacional del conjunto arquitectónico 27, núcleo urbano del complejo arqueológico huacas del sol y de la luna”, en S. Uceda, E. Mujica y R. Morales (eds.), Investigaciones en la Huaca de la Luna 2003, pp. 101-170. Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Trujillo y Patronato Huacas del Valle de Moche, Trujillo.).

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El espacio funcional independiente (EsFI) se caracteriza por estar conformado por una sola unidad espacial. Un ejemplo se puede observar en la antesala (A30-30) del área residencial 1. El espacio funcional complejo (EsFC), en cambio, se caracteriza por presentar varias unidades espaciales que se complementan y forman parte de una actividad compleja, un ejemplo en la misma área residencial lo conforma los almacenes (A30-23, A30-24, A30-25 y A30-27). El análisis general de las unidades espaciales, permite identificar siete tipos de espacios funcionales (independientes o complejos), estos son: almacén, patio, cocina, antesala, dormitorios, taller y área ritual.

El almacén se caracteriza por presentar varios depósitos articulados por un eje de circulación menor (pasadizo). El depósito es un espacio pequeño y cerrado empleado para guardar bienes de forma temporal o permanente; estos pueden estar agrupados o aislados complementándose a otros tipos de espacios funcionales. En algunos casos, los depósitos fueron empleados como espacios para almacenar los residuos producidos al interior de las residencias, convirtiéndolos en botadero.

El patio es un espacio amplio sin techo o semi-techado, construido para albergar un determinado aforo de personas que se congregaban para distintas reuniones, celebraciones o para la ingesta de alimentos. Este puede presentar una o más banquetas, así como depósitos anexos a manera de encajonamientos. Las banquetas (B) son pequeñas plataformas que funcionaban como asientos o tarimas hechas de adobes.

La cocina es un espacio funcional complejo equipado para la preparación y transformación de alimentos y/o bebidas. Éste se caracteriza por estar conformado por varias unidades espaciales que cumplen una determinada función. La cocina puede presentar tres grandes áreas: área de almacenamiento, área de preparación de alimentos y área de cocción de alimentos. En el caso de las áreas de preparación de alimentos, estos deben presentar batanes y manos de moler o banquetas altas como tarimas. Las áreas de cocción se puede dividir en tres categorías: (1) áreas de cocción para transformación de alimentos, las cuales deben contar en sus asociaciones con restos de alimentos, en especial dentro o cerca de las estructuras de combustión (fogones). Lamentablemente no se cuenta con una información muy fina en el registro arqueológico que permita tener un análisis más detallado sobre la distribución de vestigios o micro vestigios al interior de cada espacio (Figura 3). (2) Áreas de cocción para preparar chicha, las cuales deben estar asociados con grandes tinajas para su fermentación. (3) Áreas de cocción de objetos cerámicos, asociada a restos de estos objetos como desechos de cocción, a menudo recocida o mal cocida.

Fig. 3. Vista norte-sur de una compleja cocina (área residencial 2), conformada por un área de cocción y un área de preparación de alimentos (Foto: PAHSL).

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Otros espacios recurrentes son: la antesala, que funciona como eje de circulación a interior de cada residencia. El dormitorio es un espacio empleado para el descanso y se caracteriza por presentar banquetas altas. El taller es el espacio donde se realiza un trabajo manual o artesano y el área ritual es un espacio donde se realizan actividades religiosas/rituales como el entierro de familiares.

Por otra parte, arquitectónicamente las UEsp pueden estar conformando espacios mayores conocidos como: conjunto arquitectónico (CA). El CA es “aquel que posee un acceso diferenciado y directo a un callejón. Sin embargo, algunos de ellos presentaban uno o dos subconjuntos, pues compartían un mismo acceso desde una especie de vestíbulo" (Uceda 2004Uceda, S. 2004: “Nivel de planificación urbana y del estado Moche: El caso del sitio de las huacas del Sol y de la Luna”, Arkinka. Revista de Arquitectura, Diseño y Construcción 9 (100), pp. 108-115.: 110). En teoría el conjunto arquitectónico es un término arbitrario que permite llevar el registro arqueológico de una determinada vivienda urbana (Figura 2).

El termino bloque arquitectónico fue empleado por primera vez en el año 2003 por Chiguala y coautores (2012) (Figura 2). Esto llevo a Uceda (2004Uceda, S. 2004: “Nivel de planificación urbana y del estado Moche: El caso del sitio de las huacas del Sol y de la Luna”, Arkinka. Revista de Arquitectura, Diseño y Construcción 9 (100), pp. 108-115.: 110) a sugerir que “Varios conjuntos pueden formar un bloque o manzana, el cual está delimitado por callejones, de la misma manera que el sistema moderno". Más adelante, añadiría que los bloques “están delimitados básicamente por ejes de circulación como callejones, avenidas o espacios abiertos, que se han definido como plazas" (Uceda 2010Uceda, S. 2010: “Los contextos urbanos de producción artesanal en el complejo arqueológico de las huacas del Sol y de la Luna”, Bulletin de l’InstitutFrançaisd’ÉtudesAndines 39 (2), pp. 243-297.: 264). Según Uceda cada conjunto era una sub-entidad espacial de cada bloque y que se comporta como unidades complementarias a las que denomina ‘áreas de actividad’. Este concepto funcional es aplicado al conjunto en general, según Uceda existen ciertas características para definirlas, por ejemplo: las áreas de residencia tienen que poseer patios con banquetas, área de cocina, depósitos y espacios que debieron funcionar para descanso (dormitorio). Las áreas de servicio deben presentar principalmente grandes fogones (fg) asociados a grandes tinajas, posiblemente para preparar chicha, también deben contar con espacios para comer y descansar. Las áreas administrativas poseen patios sin banquetas con espacios para depósitos y descanso. Finalmente las áreas de producción artesanal deben presentar de uno o dos espacios con evidencias de tal producción a gran escala.

El presente estudio se centra en analizar tres residencias ubicadas en el sector central del núcleo urbano (Figura 4), descartando otros bloques por no presentar rasgos arquitectónicos que los definan; como en el caso de los bloques del norte que presentan espacios mejor comunicados con accesos directos a las vías de circulación.

Fig. 4. Plano delos bloques arquitectónicos 1y 2, donde se pueden apreciar las sub-entidades o “áreas de actividad”. El bloque 1 conformado por: A) área administrativa (CA27-SC1), B) área de servicios (CA27-SC2), C) taller orfebre (CA27-SC3), D) área residencial (CA30-SC1) y E) área de servicios y celebraciones (CA30-SC2). El segundo bloque conformado por: F) área residencial (CA35-SC1), G) área de servicios (CA35-SC2), H) área residencial (CA17-SC1), I) taller lapidario (CA17-SC2), J) área administrativa (CA21-SC1) y K) taller alfarero (CA21-SC2).

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El arquitecto José Canziani (2003Canziani, J. 2003: “Estado y ciudad: revisión de la teoría sobre la sociedad moche”, en S. Uceda y E. Mujica (eds.), Moche: hacia el final del milenio. Actas del Segundo Coloquio sobre la Cultura Moche (Trujillo, 1 al 7 de agosto de 1999) II, pp. 287-311. Universidad Nacional de Trujillo y Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima.), considera que el sitio huacas del Sol y de la Luna tiene los atributos que permiten establecer la trascendencia de un centro urbano del nivel de ciudad. En efecto, este centro urbano está conformado por una serie de elementos arquitectónicos que la han llevado a considerarla como tal. El sitio está compuesto de dos grandes edificios públicos: la huaca de la Luna y la huaca del Sol, mientras en la explanada que separa a ambos edificios se desarrolló un conjunto de residencias del tipo multifuncional denominado núcleo urbano Moche.

El núcleo urbano, corresponde a una trama urbana que exhibe ciertos niveles de planificación, a partir de la presencia de espacios públicos y vías de circulación, quienes además delimitan a los bloques arquitectónicos o manzanas. Las vías de circulación, presentes en el sitio han sido clasificadas en tres tipos: plazas, calzadas y callejones (Uceda 2013Uceda, S. 2013: “Los de arriba y los de abajo: relaciones sociales, políticas y económicas entre el templo y los habitantes en el núcleo urbano de las Huacas de Moche”, en S. Uceda, E. Mujica y R. Morales (eds.), Investigaciones en la Huaca de la Luna 2004, pp. 291-328. Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Trujillo y Patronato Huacas del Valle de Moche, Trujillo.). Las plazas articulaban la red de callejones, tenían un carácter público donde se desarrollaron actividades de intercambio de bienes, culto u otras aún desconocidas. Por otro lado, las calzadas o avenidas son vías de alto recorrido y desde donde se articulaban las demás vías menores como los callejones. La ciudad Moche, cuenta hasta la fecha con tres calzadas claramente identificadas que podrían estar sectorizando la ciudad. Las diferentes investigaciones han mostrado que las vías de circulación mayor como las calzadas presentaban una red de canales que permitían el abastecimiento de agua para el consumo humano o para los talleres artesanales presentes en la ciudad. Los diez callejones identificados se distribuyen en su mayoría de este a oeste y parten de la calzada 1 y convergen en espacios abiertos como las plazas.

Es muy posible la presencia de barrios, conformados por varios bloques arquitectónicos y plazas. Un ejemplo claro —hasta la fecha— se observa en el sector central, posiblemente la calzada 1 y los callejones 1, 2 y 7 estarían delimitando un espacio mayor. Este estaría conformado —de este a oeste— por los CA27, CA30, la Plaza 3-NUM (núcleo urbano Moche) y su ambientes anexos, CA26, CA9, CA10, CA11, CA12 y la Plaza 1-NUM.

La huaca de la Luna está asentada sobre la ladera oeste del cerro Blanco y estaría conformada por dos templos, utilizados en dos periodos diferentes de la ocupación Moche del sitio, denominados: el templo viejo y el templo nuevo. El templo viejo es el de mayor tamaño y fue construido durante el primer periodo de ocupación (estado teocrático), presenta un eje mayor de norte a sur y está compuesto por una pirámide trunca escalonada conformada por cinco edificios superpuestos, construidos a diferentes épocas, uno sellando al anterior (edificios F, E, D, BC y A [siendo F el más temprano]). Internamente se han identificado una gran plaza ceremonial donde se congregaba un alto número de feligreses que se reunían para observar las ceremonias relacionadas a rituales privados de sacrificio humano al este del templo (Castillo, Mejía, Avalos, Paredes, Pérez, Rodríguez, Samaniego, Villanueva y Chávez 2015Castillo, F., Mejía, J., Avalos, E., Paredes, R., Pérez, J., Rodríguez, J., Samaniego, D., Villanueva, K. y Chávez, E. 2015: “Excavaciones en la Plaza 1 de Huaca de la Luna, temporada 2014”, en Uceda, S., y Morales, R. (eds.), Proyecto Arqueológico Huaca de la Luna, informe técnico 2014, pp. 95-175. Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Trujillo, Trujillo.).

El templo nuevo está ubicado al noreste del templo viejo, es el templo más pequeño y está conformada por una plataforma con un sistema de rampas, cuyo altar principal se encontraba en la cima. Este templo fue construido durante los últimos ciclos de ocupación Moche (periodo secular) y es contemporáneo con la huaca del Sol. Este último es el edificio más grande del complejo, se ubica cerca del río Moche, a pesar que las investigaciones aquí son escasas, a partir de las formas arquitectónicas y recurrencia con huacas lambayecanas tardías, Uceda (2008Uceda, S. 2008: “En busca de los palacios de los reyes de Moche”, en K. Makowski (comp.), Señores de los reinos de la Luna, Colección Arte y Tesoros del Perú, pp. 111-127. Banco de Crédito del Perú, Lima.) sugiere que este edificio no era un templo, sino un palacio.

4. LAS RESIDENCIAS MOCHESTop

El área residencial 1

El área residencial 1 (AR1) se encuentra en el lado noreste del bloque arquitectónico 1, abarcando un área total de 235,01 m2 (Figura 4 y 5). Limita por el norte con el callejón 2, por el este con la calzada 1, por el sur con el corredor sur y por el oeste el CA30-SC1. Está conformado por diez ambientes o unidades espaciales: A30-22, A30-22x, A30-23, A30-24, A30-25, A30-26, A30-26x, A30-27, A30-30 y A30-31.

Fig. 5. Plano de planta de la penúltima ocupación del área residencial 1.

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El ingreso a esta residencia se conseguía desde la calzada 1, a través de un estrecho corredor ubicado al sur (espacio indiferenciado). Este acceso presenta un umbral alto (algo común en esta sociedad; el cual le da una mayor permeabilización a las residencias). Al ingresar a la vivienda un espacio cuadrangular a manera de antesala (A30-30) segrega el acceso al interior, a través de dos accesos. El primero ubicado al este, de umbral alto, conecta al A30-31; el cual se caracteriza por presentar una banqueta con una tinaja, sugiriendo su función de área de descanso (dormitorio). El segundo acceso (al norte) de manera directa se ingresaba a un pequeño patio (A30-26); el cual articulaba por el norte, a través de un estrecho pasadizo (A30-26x) hacia un área para la cocción de alimentos o cocina (A30-22) con depósito (A30-22x); el cual presenta dos pequeños fogones (fg4 y fg5). Al este se accede a un espacio complejo conformado por un depósito/antesala (A30-25), el cual articulaba a tres pequeños depósitos (A30-27, A30-24 y A30-23).

El diagrama de permeabilidad permite observar que esta residencia presenta un recorrido asimétrico y no distribuido (Figura 6A), cuyos resultados analíticos obtenidos en Agraph (Figura 7) permite observar que el valor de control (CV) más alto lo presenta el A30-25 (CV3), puesto que este articula a otros depósitos y se convierte en el espacio con mayor control. La antesala (A30-30) es el segundo espacio controlador (CV2), los espacios controlados son el patio (CV1), el área de cocción de alimentos y el resto de espacios (como los depósitos).

Fig. 6. Gráficos justificados del análisis gamma: A) área residencial 1, B) área residencial 2 y C) área residencial 3.

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Fig. 7.Tabla con los valores numéricos de los análisis aplicados en las tres residencias del núcleo urbano Moche.

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El índice de integración (i) más alto lo registramos en el patio (i5), seguido por el depósito/antesala (i4). El resto de unidades espaciales tienen un índice bajo (i2), que sugiere que la residencia presenta una integración compleja de circulación; sin embargo el espacio más restringido estaría conformado por el pequeño depósito (A30-22x) ubicado en la cocina. El índice de profundidad (MDn) más bajo lo presenta el patio (A30-26), lo cual lo convierte en el espacio más integrado, cuyo acceso no presenta restricciones además que articula a dos espacios funcionales complejos.

El análisis del material cerámico (Figura 8) indica que el material recuperado para la producción de chicha es la más abundante (58,5%), seguido por el material de uso doméstico (19%), ritual (15,6%), producción de textil (5,1%) y en menores proporción los ornamentos de distinción social (0,9%), producción de cerámica y producción de metal (0,4% respectivamente). El análisis de la dieta a partir de los restos óseos (Figura 9), señala un predominio de los restos de mamíferos (71,2%), cabe indicar que las especies más representativas son la Lama sp. ‘llama doméstica’, la Otaria sp. ‘lobo marino’ y la Cavia porcellus ‘cuy’. En segundo lugar se ubican los peces con 27,7%, entre estos destacan la Merlucciusgayi ‘merluza’, Sardinopssagaxsagax ‘sardina’ y el Paralonchurusperuanus ‘suco’; y en menor proporción las aves con 1,1%, de las cuales destaca la Phalacrocoraxbougainvilli ‘guanay’.

Fig. 8. Análisis cerámico según la actividad y uso en las tres residencias del núcleo urbano Moche.

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Fig. 9. Análisis de dieta, a partir de los restos óseos de peces, aves y mamíferos en las tres residencias del núcleo urbano Moche.

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El área residencial 2

El área residencial 2 (AR2) se encuentra en el lado sureste del bloque arquitectónico 2, abarcando un área total de 255,66 m2 (Figura 4 y 10). Limita por el lado norte con el CA17-SC2, por el este con la calzada 1, por el sur con el callejón 2 y por el lado oeste con CA35-SC2. Está conformado por diez ambientes o unidades espaciales: A35-1a, A35-1b, A35-2, A35-3, A35-3x, A35-4, A35-5a, A35-5b, A35-6 y A35-8.

Fig. 10. Plano de planta de la penúltima ocupación del área residencial 2

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El único acceso a esta residencia se ubica al suroeste, se trata de un acceso abierto, a través de un pequeño corredor que permite la comunicación desde la calzada 1, a través del callejón 2 (espacio indiferenciado). Este acceso conduce a una antesala (A35-8) desde dónde se ingresa, a través de un vano de umbral alto, hacia un pasadizo (A35-6) con una hornacina en el muro oeste. Este espacio permeabilizaba el ingreso a dos espacios funcionales distintos. El primero, ubicado al norte conforma un área ritual (A35-5a y A35-5b), destinado a actividades litúrgicas, a manera de templo familiar para enterrar muertos, a juzgar de las evidencias de tumbas registradas en las diferentes ocupaciones (Tello y Delabarde 2008Tello, R. y Delabarde, T. 2008: “Las tumbas del conjunto arquitectónico 35 de las Huacas del Sol y de la Luna”, S. Uceda, E. Mujica y R. Morales (eds.), Investigaciones en la Huaca de la Luna 2001, pp. 129-173. Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Trujillo y Patronato Huacas del Valle de Moche, Trujillo. ). El otro acceso conducía a un pequeño patio (A35-1a), el cual se caracteriza por presentar adosado al muro norte tres muros que forman pequeños compartimientos; así como un posible encajonamiento en la parte central. Este ambiente presenta una remodelación donde se añade una banqueta en forma de “L" adosada al muro norte y oeste; así mismo se aprecian dos concentraciones irregulares de cenizas a manera de fogatas en la parte central (fg12 y fg13). Al sur se ubica el A35-1b, el cual pudo funcionar como depósito anexo. Desde el patio se podía ingresar a una pequeña área de descanso (A35-2) ubicada en la esquina sureste; mientras desde la parte central, a través de un pequeño pasadizo se accedía a otro espacio funcional complejo (cocina), conformada por un área de preparación de alimentos (A35-3) con un pequeño depósito (A35-3x) y un área de cocción de alimentos (A35-4). Este último se caracteriza por presentar cinco fogones de tipo fosa (fg2, fg5, fg7, fg8 y fg10) y presentan un buen estado de conservación (Figura 3).

El diagrama de permeabilidad permite observar que esta residencia presenta un recorrido asimétrico y no distribuido (Figura 6B), cuyos resultados analíticos obtenidos en Agraph (Figura 7) permite observar que el valor de control (CV) más alto lo presenta la A35-1a (CV3), este patio se convierte en el espacio controlador o eje central de circulación, similar a la AR1. El índice de integración (i) en la residencia presenta un promedio de i3, siendo el patio el que presenta el índice más alto (i7), seguido por el pasadizo (i5). Esta área residencial no presenta una complejidad en la integración y circulación de sus espacios; e incluyendo el área de cocción de alimentos (A35-4) que presenta un i2; además este presenta un índice de profundidad alto (MDn3), junto con un pequeño depósito (A35-3x); lo cual los convierte en los espacios más restringidos.

El análisis del material cerámico (Figura 8) indica una patrón similar al área residencial 1, los restos que evidencia la producción de chicha sigue siendo la más abundante (56,1%), le sigue el material de uso doméstico (23,2%), ritual (13,6%) y en menor proporción producción los objetos de producción textil (3,3%), ornamentos de distinción social (3,1%), producción de metal (0,5%) y producción de cerámica (0,3%). El análisis de la dieta a partir de los restos óseos (Figura 9), señala un predominio de los restos de mamíferos (80%), cabe señalar que las especies más representativas son similares a las de la residencia 1. En segundo lugar se ubican los peces con 19,3%, cuya tercera especie más representativa es la Sciaena deliciosa ‘lorna’; y en menor proporción las aves con (0,7%) predominando nuevamente el guanay.

El área residencial 3

El área residencial 3 (AR3) se encuentra en el lado noreste del bloque arquitectónico 2, abarcando un área total de 160,89 m2 (Figura 4, 11 y 12). Limita por el norte con el callejón 3, por el este con la calzada 1, por el sur con el CA35-SC1 y por el oeste con el CA21-SC1. Está conformado por dieciséis ambientes o unidades espaciales: A17-4, A17-4a, A17-4c, A17-4f, A17-5a, A17-5b, A17-6, A17-7, A17-8, A17-9, A17-14, A17-15, A17-17, A17-18, A17-19 y A17-30.

Fig. 11. Plano de planta de la penúltima ocupación del área residencial 3.

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Fig. 12. Foto panorámica, abajo el área residencial 3 (CA17-SC1) y arriba el taller lapidario (CA17-SC2). Nótese el grado de destrucción a causa de excavadores clandestinos (Foto: PAHSL).

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Esta residencia resulta ser más compleja, el ingreso se daba a través de un estrecho corredor (espacio segregado), que comunicaba con la calzada 1. El vano de acceso tenía un umbral alto, el cual se hacía más restringido al presentar una banqueta (B-7) para finalmente acceder al A17-30. Este primer espacio estaba conformado por un fogón del tipo estufa (fg7), indicando claramente su función como área de preparación de alimentos. Desde este ambiente se puede acceder a través de amplios vanos de acceso hacia un área de preparación de alimentos al oeste (A17-4c) y a un patio al este (17-4).

El A17-4c es un espacio amplio donde se realizaban actividades complementarias que abastecían al fogón 7. Al sur del ambiente se encuentra una alargada banqueta (B-10), así como un posible acceso de umbral alto que comunicaba a dos depósitos (A17-4a y A17-19). Al este, a través de un segundo vano de acceso se comunicaba con el A17-4f; el cual presenta en su interior dos muros orientados de este a oeste. La presencia de un batán en la esquina noreste y un pequeño fogón (fg9), indicaría su función complementaria como la molienda de productos utilizados en el área de cocción.

El A17-4, presenta una forma rectangular cuya función específica no se puede establecer, pero posiblemente haya servido para el consumo de alimentos; además presentaba dos pequeños depósitos al norte (A17-14 y A17-15). Es posible que hacia el este haya articulado a un almacén, conformado por una serie de depósitos de diversos tamaños (A17-6, A17-8, A17-5a, A17-5b, A17-17, A17-7 y A17-8).

Al este de la B-7 se ubica un acceso de umbral alto, que permitía el ingreso a un espacio funcional independiente (A17-9). El ingreso se realizaba a través de una banqueta (B-1) y se descendía a un nivel inferior por intermedio de una escalera. Desde este nivel bajo se podía desplazar a una serie de banquetas a diferente niveles (B-2, B-3 y B-4), estas debieron ser empleadas como áreas de descanso.

El diagrama de permeabilidad permite observar que esta residencia presenta un recorrido simétrico (Figura 6C), cuyos resultados analíticos obtenidos en Agraph (Figura 7) permite observar que valor de control (CV) más alto lo presenta el A17-6 (CV3), seguido por los A17-4 y A17-30 (CV2), estos espacios serían los controladores y articuladores de la residencia. El índice de integración (i) en la residencia presenta un promedio de i3, siendo el A17-4 el que presenta un índice mayor (i7), seguido por el A17-30 y A17-6 (i6 respectivamente). El índice de profundidad (MDn) en promedio es de MDn3; siendo el A17-19 y A17-18 los espacios más restringidos del área residencial (MDn4).

El análisis del material cerámico (Figura 8) indica que la producción de chicha sigue siendo la más abundante (46%), a pesar que se presenta en menor proporción que las dos residencias previas. Seguidamente el material de uso ritual y doméstico se encuentra distribuido de manera equitativa (21%), de igual forma con los objetos de producción de textil y ornamentos de distinción social (4,1%) y en menor proporción los objetos de producción de cerámica (2,5%) y producción de metal con 1,3%. El análisis de la dieta a partir de los restos óseos (Figura 9), señala un predominio de los restos de mamíferos (65%), cabe señalar que las especies más representativas son similares a las AR1 y AR2. En segundo lugar se ubican los peces con 34,5%, cuyas tres especies más representativas es similar a el AR2; y en menor proporción las aves con (0,5%) predominando el guanay y la Zenaida asiatica ‘tórtola’.

5. COMENTARIO FINALTop

El análisis sintáctico es totalmente aplicable para las viviendas moches; sin embargo resulta un poco difícil hacer otros análisis (como los de visibilidad) por la razón de conservación de los accesos y muros (Figura 12). El mal estado de conservación de los muros registrados para la penúltima ocupación o piso 2 en las tres residencias estudiadas, limita de cierta manera, entender como realmente estaban construidas. Los análisis arquitectónicos y de movimiento, se puede sugerir que las áreas de circulación como pasadizos y antesalas no presentaron techumbre y los patios debieron estar a medio techar, es decir abierto en la parte central. Estos espacios debieron funcionar como tragaluces o áreas de admisión/extracción de aire. Según los datos iconográficos, existe una gran variedad de techos y es posible que estos variasen de acuerdo al espacio en el que eran empleados (Bonavia 1961Bonavia, D. 1961: “A mochica painting at Panamarca, Peru”. American Antiquity 26 (4), pp. 540-543.; Donnan 1978Donnan, C. 1978: Moche art of Peru. University of California.; Hocquenghem 1987Hocquenghem, A. M. 1987: Iconografía mochica. Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima.; Campana 1983Campana, C. 1983: AN, la vivienda mochica. Varese S.A., Trujillo., 1994Campana, C. 1994: “El entorno cultural en un dibujo mochica”, en S. Uceda y E. Mujica (eds.), Moche: propuestas y perspectivas. Actas del Primer Coloquio sobre la Cultura Moche (Trujillo, 12 al 16 de abril de 1993), Travaux de l’InstituteFrançaisd’EtudesAndines 79, pp. 449-473. Universidad de La Libertad, Instituto Francés de Estudios Andinos y Asociación Peruana para el Fomento de las Ciencias Sociales, Lima.).

El ingreso a las tres residencias se da por intermedio de corredores estrechos (espacios segregados), que las comunicaban con el eje de circulación mayor (calzada 1). En dos casos (AR1 y AR3), la circulación se ve permeabilizada por un umbral alto, estos van a dificultar la libre circulación entre el espacio indiferenciado y segregado; dándole un alto valor de jerarquización al momento de concebir la permeabilización de sus residencias. Las evidencias de vanos con umbrales de acceso alto, han sido registradas en otras partes del templo principal y presenta una altura promedio de 0,5 m aproximadamente. A primera vista, la mayoría de UEsp presentan accesos de umbral alto, salvo las áreas de cocción de alimentos, éstas áreas como parte de un espacio funcional complejo (cocina) han sido construidos sin mostrar impedimento de circulación en los accesos; sin embargo en dos casos (AR1 y AR2) estos son los menos integrados, es decir hay que recorrer varios espacios previos para llegar a ellos.

El análisis espacial permite detectar la presencia de espacios recurrentes en las tres residencias (Figura 13). Estas presentan obligatoriamente: patio, dormitorios, cocina; pero también pueden presentar: antesala, almacén y/o área ritual. Los patios son espacios controladores, se encuentran en la parte central del recorrido y desde estos se puede acceder a espacios más privados como la cocina en el caso de las AR1 y AR2 o a áreas de depósitos como en el caso de las AR1 y AR3. Otra característica común en las tres residencias son los dormitorios, éstos varían de tamaño según la vivienda, siendo el más pequeño en el AR2 y la más grande en el AR3, posiblemente se trate de varias camas que debieron albergar un mayor número de personas. En dos casos (AR1 y AR2) se componen por una antesala para iniciar el recorrido al resto de la vivienda, en el primer caso, la antesala comunica al patio y al dormitorio; en el segundo caso a un patio y un área ritual. Sin embargo, llama mucho la atención el caso del AR3, aquí la cocina se convierte en un espacio previó, a modo de antesala, y que articula al patio principal e incluso a la gran área de descanso o dormitorio.

Fig. 13. A) Distribución de espacios funcionales en el área residencial 1. B) Distribución de espacios funcionales en el área residencial 2. C) Distribución de espacios funcionales en el área residencial 3.

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El análisis comparativo de la cerámica según la actividad y uso en todas las residencias indica el predominio de estas formas empleadas para producción de chicha. Ésta la componen bordes de cántaros y tinajas, y se encuentran con mayor frecuencia en los patios y cocinas; sin embargo están también presentes en las antesalas y almacenes, pero en proporciones menores que las anteriores.

En el caso de los restos óseos, sí se aprecia cambios significativos, en el caso de los peces se encuentra con mayor presencia en el almacén y la cocina del AR1, en el caso del AR2 está presente en la cocina y patio, mientras en el AR3 es más abundante en el dormitorio y cocina. Evidentemente en las áreas de preparación (cocina) está muy bien representada, pero resulta confusa su documentación en los espacios identificados como almacén y dormitorio. Caso contrario sucede con los mamíferos, en las AR1 y AR2 el patrón es recurrente, mayor concentración en la cocina y patio; sin embargo en la tercera residencia se encuentra mayormente concentrado en la cocina y almacén. Es clara la idea de encontrar mayor restos de alimentos al interior de las cocinas (donde eran preparados) y los patios (donde eran consumidos); pero no se puede explicar porque en los otros espacios son recurrentes.

El patrón constructivo de las viviendas más el comportamiento del material cerámico y óseo (dieta), demuestran una alta complejidad y jerarquización en la modelización y distribución de los espacios en las residencias moches. Esto debió responder a una estrategia de la nueva clase urbana en su búsqueda de nuevas formas de organización social, con las disputas y conflictos entre grupos menores de la misma elite Moches, que se comportarían como un grupo corporativo de donde se desprende el poder central que debió ser frágil y efímero (Uceda 2010Uceda, S. 2010: “Los contextos urbanos de producción artesanal en el complejo arqueológico de las huacas del Sol y de la Luna”, Bulletin de l’InstitutFrançaisd’ÉtudesAndines 39 (2), pp. 243-297.).

AGRADECIMIENTOSTop

Agradecimientos al Dr. Santiago Uceda Castillo, director del Proyecto Arqueológico Huacas del Sol y de la Luna (Universidad Nacional de Trujillo, Perú), por su constante apoyo en el desarrollo de la presente investigación y al Dr. Luis Caballero Zoreda, director interino de la revista Arqueología de la Arquitectura (CCHS, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid), por el apoyo en la idea del autor en aplicar la sintaxis espacial en espacios construidos por la sociedad Moche.

NOTASTop

[1] Topic, T. L. 1977: Excavations at Moche.Tesis doctoral inédita, Harvard University, Cambridge.
[2] Castillo, F. 2012: Estructuras de combustión. Tipología e implicancias en la modelización del espacio en el Núcleo Urbano Moche. Tesis inédita de Licenciatura. Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Trujillo, Trujillo.
[3] Castillo, F. 2012: Estructuras de combustión. Tipología e implicancias en la modelización del espacio en el Núcleo Urbano Moche. Tesis inédita de Licenciatura. Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Trujillo, Trujillo.

BibliografíaTop

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