Arqueología y restauración del cementerio medieval de San Juan del Hospital (Valencia)

MONOGRÁFICO: ARQUEOLOGÍA Y RESTAURACIÓN DE EDIFICIOS HISTÓRICOS / MONOGRAPH: ARCHEOLOGY AND RESTORATION OF HISTORICAL BUILDINGS

Arqueología y restauración del cementerio medieval de San Juan del Hospital (Valencia)

Archaeology and restoration of the mediaeval cemetery of San Juan del Hospital (Valencia)

 

Concepción López González[1], Jorge García Valldecabres[2]

Departamento de Expresión Gráfica Arquitectónica, Universitat Politècnica de València


ORCID iD: 1https://orcid.org/0000-0001-7542-3559, 2https://orcid.org/0000-0003-0188-4330

e-mail: 1mlopezg@ega.upv.es, 2jgvallde@ega.upv.es

RESUMEN
El cementerio medieval de San Juan del Hospital de Valencia comienza a funcionar a mediados del siglo XIII tras la conquista de la ciudad en 1238. Es una de las primeras áreas cementeriales que se construyen siguiendo la tipología de cementerio murado con arcosolios perimetrales y capilla funeraria central sobre túmulo. Las campañas arqueológicas realizadas entre 1997 y 2014 han desvelado múltiples vestigios que han contribuido a conocer la historia del conjunto cementerial. La catalogación de las piezas de piedra halladas, basada en el análisis geométrico y metrológico partiendo de un riguroso levantamiento de planos, ha permitido llevar a cabo la anastilosis de dos arcosolios adosados a la iglesia, la reparación de los arcosolios de la panda sur y la restitución de piezas faltantes en la capilla funeraria.
PALABRAS CLAVE: restauración arqueológica; cementerio claustral; arcosolios.

ABSTRACT
The mediaeval cemetery of San Juan del Hospital in Valencia started to be used in the mid-13th century after the conquest of the city in 1238. It is one of the first cemetery areas built following the scheme of a walled cemetery with perimeter arcosolia and a central funerary chapel upon a tumulus. The archaeological campaigns carried out between 1997 and 2014 revealed multiple remains that have improved our knowledge of the historiography of the cemetery complex. The cataloguing of the stone pieces found, carried out with the aid of a geometric and metrological analysis based on a rigorous survey, has allowed the anastylosis of two arcosolia attached to the church, the repair of the arcosolia of the southern gallery and the restitution of missing pieces in the funeral chapel.
KEYWORDS: archaeological restoration; cloistered cemetery; arcosolia.

Recibido: 31/03/2019; Aceptado: 18/06/2019; Publicado online: 10/10/2019.

Cómo citar este artículo / Citation: López González, C. y García Valldecabres, J. 2019: “Arqueología y restauración del cementerio medieval de San Juan del Hospital (Valencia)”, Arqueología de la Arquitectura, 16: e091. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2019.013

Copyright: © 2019 CSIC. © UPV/EHU Press, 2019. Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de la licencia de uso y distribución Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).

CONTENIDOS

RESUMEN
ABSTRACT
ANTECEDENTES
OBJETO DE ESTUDIO: EL CEMENTERIO MEDIEVAL UBICADO EN EL ACTUAL PATIO SUR
OBJETIVOS Y MÉTODOS DE ESTUDIO
RESULTADOS
CONCLUSIONES
AGRADECIMIENTOS
NOTAS
BIBLIOGRAFÍA

ANTECEDENTES Top

La arquitectura histórica suele encerrar entre sus estructuras y fábricas una amalgama de sustratos que se han ido acumulando o sustituyendo a lo largo de los años. En muchos casos la evolución constructiva de un edificio de valor patrimonial se asemeja a un organismo vivo que va transformándose a medida que pasa el tiempo. En ella concurren factores sociales, económicos, estilísticos y técnicos que dan diferentes resultados dependiendo del momento y la época en que se materializa cada intervención. Por ello, descifrar el complejo puzle que compone un edificio patrimonial, analizar la evolución constructiva y esclarecer cuales son los elementos arquitectónicos que corresponden a cada una de las etapas edilicias es una labor que debe ser llevada a cabo por un equipo multidisciplinar donde historiadores, arqueólogos y arquitectos deben trabajar conjuntamente.

Este es el caso del conjunto medieval de San Juan del Hospital de Valencia. Se trata de un hito en la ciudad, no sólo por ser la iglesia más antigua tras la conquista en 1238, sino porque se asienta sobre parte de su historia. Bajo sus estructuras discurre la spina del circo romano (Ribera et al. 2010Ribera i Lacomba, A., Escrivà Chover I. y Vioque Hellín, J. 2010: “Época romana (138 a C d)”, en Guía l´Almoina del Centro Arqueológico de Valencia. Ayuntamiento de Valencia, Valencia.: 39) y sobre la arena fueron edificadas viviendas visigodas que posteriormente fueron convertidas en residencias musulmanas. Esta confluencia de culturas convierte este entorno en una parte importante de la historia de Valencia. Sin embargo, tras la guerra civil el estado del templo es tan lamentable que se decide derribarlo. Gracias a un informe elaborado por D. Elías Tormo (1944Tormo y Monzó, E. 1944: Monumentos de la ciudad de Valencia en peligro de pérdida. Viuda de Estanislao Maestre. Madrid. [Copia facsímil Paris-Valencia 2005. Valencia].) en 1943 en favor de la conservación de este valioso patrimonio histórico el conjunto de San Juan del Hospital fue preservado y declarado Monumento Histórico Artístico de carácter nacional por decreto de 5 de abril de 1943 (BOE 16.04.1943). Asimismo, en 1993 la Dirección General de Patrimonio de la Consellería de Cultura de la Generalitat Valenciana acordó tener por incoado el expediente de delimitación del entorno de protección del Conjunto Histórico.

El conjunto edificatorio actualmente está formado por el templo, el patio norte al que se accede a través del denominado tradicionalmente “tránsito” y el patio sur donde se ubicaba el área cementerial durante los siglos XIII y XIV (Fig. 1).

Figura 1. Vista general virtual del conjunto hospitalario de San Juan del Hospital. Fuente: elaboración propia.

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Este asentamiento tiene su origen en las donaciones realizadas por el rey Jaime I a la Orden de San Juan del Hospital del palacio de Haçach Habinbadel (Ferrando 1979Ferrando i Francés A. (dir) 1979: Llibre del Repartiment de València. Vicent García Editores, Valencia.: 22), de diez y seis casas más junto a una mezquita (Ferrando 1979Ferrando i Francés A. (dir) 1979: Llibre del Repartiment de València. Vicent García Editores, Valencia.: 351) y de unas eras en gratitud a los servicios prestados en la conquista de la ciudad. La ubicación no es aleatoria, sino que responde a una meditada estrategia del monarca consistente en emplazar a las dos órdenes militares más importantes en lugares cercanos a las dos puertas de la ciudad que comunican con el río Turia: El Temple junto a la puerta de Bab al-Sakhar o Puerta de la Roca y el Hospital de Jerusalén junto a la puerta de la Xerea.

Sobre estos solares comenzaron los sanjuanistas a edificar un templo, el primero en construirse en la ciudad tras la conquista[3]. Siguiendo el espíritu de ayuda y socorro que caracteriza a esta Orden, construyeron también un hospital, un cementerio y una casa destinada a residencia del comendador y los freires. Todo el recinto se encontraba amurallado y ocupaba un área delimitada por la actual calle de Trinquete de Caballeros al este[4]. La calle Christófol Soler, actualmente integrada en el colindante palacio de Valeriola, al sur. Esta calle separaba las propiedades sanjuanistas de la judería de la ciudad (López 2014López González, M.ª C. 2014: “Nuevas aportaciones al estudio del recinto de la judería delimitado por Jaime I en 1244”. Sefarad, 74 (1), pp. 7-31. https://doi.org/10.3989/sefarad.014.001). La igualmente desaparecida calle de Micer Johan Davella (Carboneres 1873Carboneres y Quiles, M. 1873: Nomenclátor de las puertas, calles y plazas de Valencia. Imprenta del avisador valenciano, a cargo de José Peidró. [Copia facsímil de París-Valencia, Valencia 1980].: 72), también denominada calle del Atrio (Gascó 1969Gascó, Pascual, L. 1969: La iglesia de San Juan del Hospital de Valencia. Valencia. [Edición facsímil de París-Valencia, Valencia 1998]. : 41), delimitaba la parcela por el oeste y la casa que actualmente ocupa el número 11 de la calle de Trinquete de Caballeros lo delimitaban al norte. Todo el conjunto ocupaba una superficie aproximada de 2.800 m2. Las medidas urbanizadoras tomadas por los Jurados de la ciudad en 1388 dieron como resultado la división de la parcela mediante la apertura de la actual calle del Milagro aprovechando el atzucach que desde la calle de las Avellanas se internaba hasta dar acceso a la residencia de freires. Esta medida ocasionó un largo pleito entre la Orden y los Jurados que en 1393 exponían: “del cap d’aquel atzucat tro al dit carrer iusa no hagues pus espay sino alcuns patis vells e podrits e de gran legea, sens tot profit de Sent Johan del Espital, qui no fallen fruti sino a rates e aranyes”[5]. Finalmente, la calle fue abierta en septiembre de 1393 y rehecha la parte de la residencia de los clérigos que se vio afectada por la intervención urbanística. Al norte quedó la residencia del comendador y los freires y al sur quedó el templo y el cementerio. El hospital había desaparecido al ser ampliada la iglesia según permiso concedido al castellán de Amposta el 15 de enero de 1307[6]. Algunas de las estructuras que componían la casa del comendador y residencia de freires fueron sacadas a la luz tras la intervención realizada en 2003 por el arquitecto Salvador Vila Ferrer para alojar la sede de la sociedad cultural Lo Rat Penat. El levantamiento de planos de los restos hallados, unido al estudio de la cartografía histórica de la ciudad, nos permitieron identificar parte de la forma y entorno urbanístico de esta parte del conjunto hospitalario comprobando que existía un sinuoso atzucach que daba acceso a la residencia desde la calle de Trinquete de Caballeros y una torre en otro acceso al edificio desde la calle de Baños del Almirante (Fig. 2).

Figura 2. El conjunto Sanjuanista y el entorno urbano en el siglo XIII dibujado sobre el plano de Tosca (1704). Fuente: elaboración propia.

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El templo original tenía unas dimensiones menores que las de la actual iglesia. Se trataba de una construcción románica compuesta por el ábside y un pequeño transepto formado por dos capillas laterales. Posteriormente se ampliaría la crujía donde se encuentran las puertas de medio punto y una escalera de caracol, actualmente desaparecida, por la que se accedería al paso de ronda. La falta de traba entre los tramos ratifica la existencia de estas dos fases de ejecución. A los pies de esta pequeña iglesia se encontraba el hospital y el espacio situado al sur del templo se destinó a cementerio.

Este estudio centra la atención en este cementerio ubicado en el patio sur. Se trata de un magnífico ejemplo en el que se mantienen las características de un cementerio medieval murado con arcosolios perimetrales y capilla funeraria sobre túmulo. Hasta el año 2018 en que finalizaron las obras de intervención y adecuación a espacio museístico, esta zona del asentamiento sanjuanista se encontraba en un estado de gran deterioro debido, entre otras causas, a las profundas transformaciones que ha sufrido a lo largo de los años.

En 1997, gracias a la iniciativa de la Comisión Histórico Artística del Patrimonio de la iglesia de San Juan del Hospital, dirigida por Dña. Margarita Ordeig, comenzaron los estudios conducentes a la restauración y rehabilitación del espacio cementerial y de las estructuras que lo componen culminando con el proyecto y obras de restauración que llevamos a cabo entre los años 2003 y 2017.

En primer lugar, se derribó la casa prioral en 1997 que recubría y ocultaba la pequeña capilla funeraria. En el marco del “Proyecto Raphael”, concedido con fondos europeos en 1996[7], se realizaron tres campañas arqueológicas (1997-1998): La primera dirigida por Carlos Gómez Bellard y Enrique Díes Cusí[8] excavó la cripta de Santa Bárbara, la antigua capilla gótica de Santa Bárbara y el espacio comprendido entre la capilla barroca y el muro de cierre hasta los niveles islámicos; Asimismo se excavó el área entre los arcosolios del lado sur y la capilla funeraria, los arcosolios adosados a la iglesia, la planta baja de la casa del prior adosada a la capilla funeraria y realizaron sondeos para comprobar los cimientos de la capilla barroca y la capilla funeraria. En la Capilla de Santa de Bárbara fueron descubiertos los vasos funerarios de tres arcosolios que hubo en este lugar adosados al muro exterior de la iglesia. Junto a la Capilla de Santa Bárbara también fue descubierta la denominada cripta de la emperatriz Constanza[9], atravesada por la spina del circo romano. En estos trabajos colaboraron D. Delfín Villalaín y Mateu Rodrigo miembros respectivamente de los departamentos de Medicina Legal y de Historia Medieval de la Universitat de València. En este marco se acometió el Proyecto de Restauración Interior y Exterior de la Real Capilla de Santa Bárbara ejecutados ambos por los arquitectos D. Juan Pablo Mas Millet y D. Adolfo Alonso Durá durante los años 1997-1999.

Los mismos directores acometieron una segunda campaña[10] destinada a excavar la zanja para la colocación del canal de desagüe de la capilla barroca que se estaba interviniendo y realizar sondeos en la primera planta de la casa del prior.

La tercera campaña estuvo dirigida por Guillem Pérez Jordá, Carlos Gómez Bellard y Enrique Díes Cusí[11] y en ella se excavó la capilla barroca con motivo de los trabajos de rehabilitación.

Posteriormente, y para acometer la puesta en valor de forma integrada de todo el conjunto arquitectónico, se elaboró el Plan Director dirigido por el arquitecto D. Vicente Lassala Bau con la colaboración de la directora del museo de San Juan, Dña. Margarita Ordeig Corsini y el Arqueólogo D. Enrique Díes Cusí (1998-2002). En él se recopila en su totalidad todos los trabajos realizados en torno al templo hasta ese momento. En 2003 la Comisión Histórico Artística del Patrimonio de la iglesia de San Juan del Hospital nos propuso la ejecución de un proyecto de intervención integral del patio sur. Este proyecto fue desarrollado con posterioridad en tres etapas de ejecución bien diferenciadas atendiendo a las diferentes intervenciones que había que acometer: 1.- Proyecto de anastilosis de los arcosolios adosados a la iglesia; 2.- Proyecto de intervención y consolidación de la Capilla Funeraria; 3.- Proyecto de consolidación y restauración de los arcosolios de la panda sur y adecuación a espacio museístico.

Durante la elaboración y ejecución de los dos primeros se llevó a cabo una nueva campaña arqueológica en extensión dirigida por el arqueólogo D. Javier Palmero Iglesias (2008-2009) en la zona comprendida entre el ábside de la capilla funeraria y la iglesia, donde se descubrieron los dos vasos funerarios adosados a la fachada de la iglesia correspondientes a los dos arcosolios que fueron derribados al construirse la casa prioral, así como sillares pertenecientes a los contrafuertes de la capilla funeraria utilizados como peldañeado de la escalera de acceso al semisótano de la antigua casa prioral y los restos de la espadaña que en su día tuvo la capilla.

Para la realización y ejecución del tercero se promovió una nueva campaña arqueológica dirigida por Enrique Estevens. Esta intervención trajo consigo, además de la consolidación y puesta en valor de los seis arcosolios, la recuperación de la desaparecida calle de Christófol Soler y el descubrimiento de un nuevo acceso a la misma.

Cada intervención ha ido acompañada de la correspondiente campaña arqueológica estableciendo una vinculación entre el estudio arqueológico y la rehabilitación (Tabales 2010Tabales Rodríguez, M. Á. 2010: “La investigación arqueológica en edificios históricos. Metodología y experiencia. El alcázar de Sevilla” en C. Martín Morales y E. de Vega García (coords.), Arqueología aplicada al estudio e interpretación de edificios históricos. Últimas tendencias metodológicas, pp. 159-177. Ministerio de Cultura, Madrid.: 161).

OBJETO DE ESTUDIO: EL CEMENTERIO MEDIEVAL UBICADO EN EL ACTUAL PATIO SUR Top

Este Cementerio estuvo activo desde los primeros tiempos de la conquista como demuestra el hecho de que en 1243 el obispo de Lérida resolvió un pleito sobre derechos económicos correspondientes a las sepulturas del cementerio sanjuanista entre la Orden y el Arzobispo de Valencia (Llorca 1930Llorca, F. 1930: San Juan del Hospital de Valencia. Fundación del siglo XIII. Editorial Prometeo, Valencia. [Copia facsímil de París-Valencia, Valencia 1995].: 32). Asimismo, entre las lápidas, losas y estelas encontradas se halló la lápida de Eximinus de Albero, caballero al que se le donaron cuatro buenas casas en el barrio de los hombres de Tarragona cercanas a San Juan del Hospital (Ferrando 1979Ferrando i Francés A. (dir) 1979: Llibre del Repartiment de València. Vicent García Editores, Valencia.: 325), fechada en 1260[12]. Según el informe arqueológico elaborado por Enrique Díes, el primer uso documentado tras la demolición de las casas musulmanas fue el de cementerio.

Al cementerio se accedía desde la puerta de medio punto de la iglesia y desde la calle de Trinquete de Caballeros. Además, tuvo una conexión con la calle del Mar cuando esta fue abierta en 1412 a través del callejón del Cristo de las Penas, también denominado Carrer de les Penes (Carboneres 1873Carboneres y Quiles, M. 1873: Nomenclátor de las puertas, calles y plazas de Valencia. Imprenta del avisador valenciano, a cargo de José Peidró. [Copia facsímil de París-Valencia, Valencia 1980].: 79). Esta calle ha quedado embebida en las edificaciones contiguas formando parte del patio interior de la manzana colindante. En el plano de Tosca de 1704 se aprecia con toda claridad la citada calle y el arco de acceso desde el cementerio (Fig. 3).

Figura 3. El conjunto sanjuanista en el plano de Tosca de 1703. En el patio sur ya está construida la casa del prior ocultando la capilla funeraria y el pequeño huerto cercado junto al callejón del Cristo de las Penas dando salida a la calle del Mar. Plano digitalizado proporcionado por Francisco Taberner Pastor.

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Por último, según se ha podido comprobar tras la intervención de los arcosolios de la panda sur, existía un acceso a la calle de Christófol Soler por el arco central apuntado.

El cementerio seguía la organización propia de cementerios medievales con arcosolios perimetrales destinados a contener las sepulturas de familias nobles o adineradas, un área cementerial con enterramientos en fosa y una pequeña capilla funeraria situada sobre un pequeño túmulo. Esta misma estructura se aprecia en otros cementerios de la Orden de San Juan como el que se representa en el plano de la ciudad de Brujas (Bélgica) elaborado por Marcus Gerards el año 1562 en el lugar que hoy ocupa el museo Memling. También en la iglesia de San Juan el Viejo de Perpignan, finalizado en 1334, el área cementerial se circunscribe mediante arcosolios formando un recinto cerrado homogéneo de planta rectangular (Fig. 4).

Figura 4. Capilla funeraria en el conjunto Hospitalario de Brujas. Marcus Gerards, 1562.

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Se trata de una organización que tuvo su origen en el siglo XIII y se extendió durante toda la Edad Media construyéndose claustros sin dependencias con fines funerarios motivados probablemente por la gran cantidad de ingresos que generaban. En la Corona de Aragón se adosaron claustros sin dependencias a la catedral vieja de Lérida y la de Huesca. También en otros sitios de la península se instituyó esta modalidad cementerial (Carrero 2006Carrero Santamaría, E. 2006 “El claustro funerario en el medievo o los requisitos de una arquitectura cementerial”. Liño, revista anual de historia del arte, 12, pp. 32-43.: 32) siendo Salamanca la primera catedral donde se produce este fenómeno arquitectónico (Boto y Ledesma 2018Boto Varela, G. y Ledesma, A. 2018 “El claustro de la catedral salmantina. Construcción, desmonte y traslado de las arquerías” en G. Boto, Salamanca - Ciudad lineal - Palamós. Las arcadas claustrales de Mas de Vent, pp. 241-264. Universidad de Salamanca, Salamanca.: 261) en el desaparecido claustro románico del siglo XII. El área claustral se convertía así en un privilegiado cementerio distinto al que ocupaban los miembros de la Orden. Cada panda solía estar dedicada al enterramiento de una segmentación social diferente, lo que inducía a ser nombradas con distintos apelativos. No se han encontrado documentos que ratifiquen esta práctica en San Juan del Hospital, aunque sí existió una fosa del gremio de los sastres y, entre las estelas descubiertas en las excavaciones, se ha hallado una con una bota labrada en la piedra, emblema del gremio de los zapateros. Estos claustros devengaron en muros perimetrales con arcosolios siendo un claro ejemplo el cementerio de San Juan de Perpignan (1334) (Fig. 5) o el conocido cementerio de Plaona de Santa María Novella en Florencia (Fineschi 1787Fineschi, V. 1787: “Memoria sopra il cimiterio antico della Chiesa di S. María Novella di Firenze” [en Latini, L 1994: Cimitieri e giardini. Città e paesaggi funerari d’Occidente. Alinea Editrice, Firenze].: 12-13). San Juan del Hospital de Valencia, aunque de menor tamaño y magnificencia, es uno de los pocos ejemplos que permanecen en la península ibérica donde los arcosolios se encuentran formando parte de los muros perimetrales con ausencia de galerías claustrales.

Figura 5. Arcosolios del cementerio medieval de San Juan en Perpignan. Fuente. elaboración propia.

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La capilla funeraria se construyó sobre una pequeña elevación del terreno a instancias de Arnau de Romaní[13] bajo la advocación de Santa María Magdalena. Consta de nave cuadrada de 18 × 18 × 18 palmos valencianos, abierta en sus lados y ábside ochavado. La nave se sustenta sobre cuatro pilastras con pequeñas columnillas que sirven de apoyo a los nervios cruceros de la bóveda y a los arcos formeros apuntados enmarcándose en el austero estilo cisterciense. La plementería es de ladrillo colocado por hojas a tizón a rompe juntas y la clave de piedra está labrada con la cruz de Malta. El ábside ochavado dispone también de finas columnillas en las esquinas de las que parten los nervios que confluyen en la clave. La cornisa que recorre el alero apoya sobre canecillos. Los de la nave son similares a los que rematan la portada románica de la catedral y los del ábside representan conchas de peregrino y cabezas de felinos (Fig. 6).

Figura 6. La capilla funeraria tras el derribo de la casa prioral antes de comenzar la intervención integral del patio sur. Fuente: elaboración propia.

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En el informe arqueológico se plantea que la capilla funeraria pudo ser construida a finales del siglo XIII o comienzos del XIV en dos etapas casi inmediatas: en la primera se realizó la nave que estaría abierta en sus cuatro lados y con cubierta plana y posteriormente se le añadió el ábside poligonal, en cuya cornisa se ha encontrado el escudo de los Romaní (una luna creciente boca abajo) labrado en los sillares. Sería en ese momento cuando se dividió el espacio cementerial. Redundando en esta hipótesis se puede observar que uno de los contrafuertes del ábside era en realidad un muro de sillares del que aún se conserva el enjarje del aparejo tras el derribo del mismo. Continuando este muro en línea recta viene a confluir con la iglesia en el punto en el que esta hace un pequeño quiebro, lugar donde el muro se encontraba con la fachada del templo. Esta observación ratificaría el hecho de que la capilla funeraria se encontraba en el centro del área cementerial con sus cuatro lados abiertos y en una segunda intervención se le añadiría el ábside al mismo tiempo que se dividía el área cementerial en dos recintos comunicados por el arco occidental de la capilla.

A raíz de una donación testamentaria de Dña. Ángela Colomina, en 1671[14] se construyó la casa del prior sobre la pequeña capilla funeraria, tapiando los arcos de la nave y quedando las pilastras embebidas en los muros en los que se abrieron puertas y ventanas (Fig. 7). Se utilizaron parte de los sillares de los contrafuertes para la construcción de la escalera de acceso al semisótano. Se desmontó la cubierta que tuvo y se construyó un piso superior que albergaba la sala prioral a la que se accedía mediante una escalera situada en el ábside tal como se aprecia en un grabado (Llorente 1887Llorente y Olivares T. 1887: Valencia. Sus monumentos y artes. Su naturaleza e historia. Tomo I. Editorial de Daniel Cortezo, Valencia. [Reimpreso por Albatros Ediciones 1980]. : I, 172).

Figura 7. La capilla funeraria antes de ser derribada la casa prioral. Archivo del Museo de San Juan del Hospital.

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Tras su función como cementerio en 1740 (Catalá 2007Catalá Gorgues, M.A. 2007: El Cementerio General de Valencia. Historia, arte y arquitectura. 1807-2007. Carena Editors, Valencia.: 71), el patio sur pasó a ser el huerto de la casa prioral. En 1810, durante la invasión napoleónica, parte del solar fue anexionado al contiguo palacio de Valeriola cuando este se convirtió en la residencia de Agustín del Quinto, afrancesado director general de la Policía (Bravo 2000Bravo Navarro, M. 2000: Iglesia de San Juan del Hospital. Comisión Histórico-Artística de la iglesia de San Juan del Hospital, Valencia.: 133). Más tarde se instaló en la capilla un taller de sastrería eclesiástica para lo que se levantó un tabique divisorio. Posteriormente, en el atrio de la capilla se instaló una cocina, la nave se convirtió en comedor y los muros se encalaron y pintaron en múltiples ocasiones (Llorca 1930Llorca, F. 1930: San Juan del Hospital de Valencia. Fundación del siglo XIII. Editorial Prometeo, Valencia. [Copia facsímil de París-Valencia, Valencia 1995].: 88). En 1926 los caballeros de la Orden de Malta promovieron una intervención dirigida por el arquitecto Sr. Rodríguez destinada a la restauración del interior de la capilla (manteniendo la casa prioral). Se colocó una cornisa apoyada sobre canecillos, semejantes a los existentes sobre la portada románica de la catedral de Valencia, no sabemos si en sustitución de otra anterior que se encontraba en mal estado o por iniciativa propia ya que en el momento en que esta capilla fue construida (principios del s. XIV) las portadas de la escuela de Lérida eran habituales. Se arregló el pavimento embaldosándolo de piedra utilizando para ello varias losas sepulcrales que en esos momentos formaban parte del peldañeado de acceso a la iglesia desde el cementerio.

Cuando la casa prioral fue derribada en 1997 se comprobó que la capilla había perdido parte de los contrafuertes, de la cornisa y de los canecillos del ábside. Asimismo, quedó el trasdós de las bóvedas al descubierto por lo que fue necesario realizar una intervención provisional de urgencia consistente en la colocación de una chapa prelacada protectora a la espera de acometer la restauración definitiva.

En 1377 Guillamona Bonet fundó una capellanía en la capilla gótica de Santa Bárbara situada entre dos contrafuertes del ábside de la iglesia, donde se encontraba enterrada la emperatriz Constanza. Fue en 1615 cuando fue necesaria la construcción de la cripta adosada al pudridero de la emperatriz debido a la gran demanda de sepulturas en este lugar[15]. Tanto la cripta como el pudridero fueron descubiertas durante las primeras campañas arqueológicas. Fueron puestas en valor en el mismo proyecto destinado a la restauración de la capilla barroca de Santa Bárbara por los arquitectos Adolfo Alonso y Juan Pablo Mas. En el interior de la cripta, sobresaliendo del pavimento fue hallada la spina del circo romano.

En 1685, la cofradía pide al rey permiso para construir, en el lugar que ya ocupaba la pequeña capilla gótica de Santa Bárbara, una capilla de planta octogonal y una sacristía. Para ello fue necesario derribar la capilla gótica bajo la que se encontraba el pudridero de la emperatriz Constanza y los arcosolios adosados al muro de la iglesia lo que supuso grandes modificaciones sobre la obra original.

En 1877 el palacio de Valeriola pasó a ser la sede de la imprenta Domenech, donde se publicaba el periódico “Las Provincias” (Ballester-Olmos 2005Ballester-Olmos y Anguís, J. F. 2005: La casa medieval del comendador de la Orden de San Juan de Jerusalén en la ciudad de Valencia. Fundación Hospitalaria de la Orden de Malta, Valencia.: 63) ubicándose las rotativas y pequeños almacenes precisamente en la parte del patio sur que había sido anexionado a principios del XIX al palacio. Antes de ser rehabilitado aún podían verse los restos de la maquinaria junto a los arcosolios y los muros revestidos de azulejos del arcosolio izquierdo tras haber sido destinado a cuarto de aseo (Fig. 8).

Figura 8. Vista de los arcosolios de la panda sur con los dos pisos de edificación del palacio de Valeriola descansando sobre ellos. Archivo del Museo de San Juan del Hospital.

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De todos los arcosolios que en su día circunscribían el área cementerial, solo quedan en pie los seis arcosolios de la panda sur. Sin embargo, están perfectamente documentados el resto de arcosolios a través de los vasos funerarios hallados en las excavaciones arqueológicas. La panda norte de arcosolios se encontraba adosada al templo formando una galería continua. Bajo la capilla barroca de Santa Bárbara, construida en el siglo XVI como anejo a la iglesia, se han encontrado los vasos funerarios correspondientes a tres arcosolios que se hallaban adosados al muro sur de la iglesia. Estos enlazaban con el arcosolio situado junto al acceso a la iglesia, formando esquina con él como aún puede apreciarse por el resto de baquetón conservado en el muro de la capilla. Al otro lado de la puerta continuaba la hilera de arcosolios según se ha podido constatar en las excavaciones arqueológicas dirigidas por Javier Palmero. Se trataba de dos arcosolios que fueron derribados para la construcción de la casa prioral en el siglo XVI. La primera actuación que hemos llevado a cabo en el patio sur para su puesta en valor ha sido la anastilosis de estos dos arcosolios partiendo de los restos hallados en las excavaciones arqueológicas.

Los arcosolios continuaban por el oeste como se aprecia por los restos, visibles todavía, de dos vasos funerarios situados entre la capilla funeraria y la panda sur. Según el informe arqueológico estos arcosolios quedarían inutilizados por el muro de tapial colindante con el palacio de Valeriola, que puede fecharse de la segunda mitad del siglo XIV. Todos ellos no fueron levantados en una misma etapa constructiva como en San Juan de Perpignan o Santa María Novella, sino que fueron edificados según fue aumentando la necesidad de añadir sepulturas. Por ello no siguen un mismo prototipo, sino que cada uno de ellos obedece a morfologías diferentes: algunos disponen del arco de medio punto y otros apuntado; se da el caso de superponerse unos arcos sobre otros; las impostas tienen diferente molduración y los baquetones de las dovelas siguen distintos patrones. Sin embargo, todo el perímetro sobre el que descansan los arcosolios dispone de un zócalo común que mantiene la unidad y la continuidad del cercado. Los arcosolios de la panda sur se encontraban absolutamente desviados de la vertical, amenazando una caída inminente.

El área cementerial estaba destinada en su totalidad a enterramientos en fosas a una profundidad de poco más de 30 cm lo que, según el informe arqueológico, hace suponer que hubo una extracción de tierra. Además, se abrieron algunas zanjas para cloacas que afectaron a los enterramientos y a la zanja de fundación de la capilla barroca (Fig. 9).

Figura 9. Vista de la excavación del sector 2, Zona B. Archivo del Museo de San Juan.

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Al oeste de la capilla barroca de Santa Bárbara se realizó una excavación en extensión llegando a sustratos islámicos con el hallazgo de una pequeña fuente realizada con ladrillos rojos y amarillos formando una estrella de ocho puntas (Fig. 10).

Figura 10. Fuente islámica. Archivo del Museo de San Juan.

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Los muros de tapial con enlucido de las viviendas estaban arrasados casi en su totalidad, así como los pavimentos de cal y ladrillo que, en algunos casos, habían sido afectados por la construcción de las primeras sepulturas. La excavación ha demostrado la existencia de dos grandes rellenos de tierra en los cuales se hicieron inhumaciones: uno construido mediante la demolición de las estructuras islámicas en el siglo XIII y otro en el siglo XIV mediante la extracción parcial de la tierra y enterramientos para rellenar de nuevo con una tierra más limpia, método relativamente habitual en los usos de los cementerios medievales. Las sepulturas encontradas se organizan, como en el resto de los casos, en calles estrechas orientadas oeste-este y estaban señalizadas mediante estelas discoidales en las cuales se hallan grabadas cruces o bien mediante túmulos de sección en tejado a doble vertiente, generalmente formado por tres piedras. Todas las estelas halladas han sido catalogadas y recolocadas en su lugar tras la intervención de adaptación del patio sur como espacio museístico.

OBJETIVOS Y MÉTODOS DE ESTUDIO Top

Con estos antecedentes, el estudio previo, la redacción del proyecto de intervención y las obras de consolidación y rehabilitación solo podían llevarse a cabo con la estrecha colaboración entre arquitectos y arqueólogos.

Las cuatro campañas arqueológicas realizadas entre 1997 y 2000 y las dos posteriores de 2003 al norte de la capilla funeraria y de 2014 en la panda sur de arcosolios, tuvieron dos objetivos complementarios: documentar los restos hallados para conocer la historia del cementerio y, por otro lado, inventariar las piezas de piedra desubicadas y repartidas de forma aleatoria por toda el área cementerial debido a los sucesivos derribos y movimientos de tierras. Este segundo objetivo ha sido fundamental para llevar a cabo los proyectos y obras de intervención porque muchas de estas piezas, tras su catalogación, han podido ser reubicadas en su lugar original.

Para ello el patio sur fue dividido en dos sectores que a su vez se subdividieron en zonas:

  • Sector 1: Comprende la capilla de Santa Bárbara y el espacio comprendido entre esta y la C/ de Trinquete de Caballeros. Zona A: Cripta de Santa Bárbara; Zona B: Antigua capilla de Santa Bárbara y pudridero de la emperatriz Constanza; Zona C: Espacio abierto entre la cripta y la C/ de Trinquete de Caballeros; Zona D: Interior de la actual capilla de Santa Bárbara.
  • Sector 2: Abarca toda la zona al oeste de la capilla de Santa Bárbara. Zona A: Arcosolios adosados al muro sur; Zona B: Espacio abierto ocupado antiguamente por los talleres de “Las Provincias”; Zona C: Capilla funeraria y espacio entre esta y la capilla de Santa Bárbara. Zona D: Espacio entre el ábside de la capilla funeraria y la iglesia (Fig. 11).

Figura 11. Sectorización de la excavación. Fuente: elaboración propia.

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En el sector 1 se abrió una cata de 5 × 5 m según la metodología habitual en las excavaciones urbanas. Dada la gran cantidad de enterramientos y vestigios encontrados se amplió la excavación en extensión en toda el área comprendida entre la capilla barroca y el muro de cierre de la calle de Trinquete de Caballeros. La excavación en extensión proporciona planos generales de fácil comprensión que aportan información integral y, consecuentemente, ayudan al establecimiento de conclusiones (Álvaro et al. 2018Álvaro Rueda, K., Travé Allepuz, E. y López Pérez, M. D. 2018: “Construcciones altomedievales en materiales perecederos en el yacimiento de Revenga (Burgos): algunas reflexiones para su interpretación arqueológica”, Arqueología de la Arquitectura, 15, e070. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2018.005). Se llevaron a cabo registros mediante fichas de unidades estratigráficas informatizadas, así como planimetría digitalizada a escala 1:20 de plantas y secciones y registro fotográfico en imágenes digitales. Durante las campañas se realizó el lavado e inventario cerámico documentado en fichas informatizadas. Los restos humanos hallados se trasladaron al departamento de Medicina Legal de la facultad de Medicina de Valencia. Asimismo, se realizaron análisis de las muestras de carbón, fauna y semillas (Fig. 12).

Figura 12. Excavación de una de las fosas de la Zona B del Sector 2. Archivo del Museo de San Juan del Hospital.

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En el sector 2 zonas A y B fue necesario retirar previamente la fuerte solera de hormigón que estaba colocada sobre el nivel original para la instalación de la maquinaria de imprenta de los antiguos talleres de “Las Provincias”. Concluido el desmontaje de la solera, se procedió a realizar una excavación en extensión dadas las características excepcionales de los hallazgos encontrados: restos islámicos en el nivel inferior; enterramientos medievales de los siglos XIII y XIV en los dos niveles superiores; vasos funerarios circundantes en el lado sur, oeste y adosados al templo; y una gran cantidad de piedras labradas pertenecientes a diferentes estructuras arquitectónicas del cementerio además de estelas y lápidas funerarias, en muchos casos desubicadas debido a las transformaciones de uso que ha sufrido el área cementerial. Solo la zona C correspondiente a la capilla funeraria y el espacio comprendido entre esta y la capilla barroca de Santa Bárbara fue excavado por catas: En la primera campaña se llevaron a cabo tres sondeos a fin de documentar la extensión del cementerio y una perpendicular a la capilla funeraria para comprobar los niveles sobre los que se construyó. En la campaña de 2003, esta zona fue nuevamente excavada añadiendo catas a las anteriormente documentadas con el fin de apoyar el proyecto de anastilosis de los arcosolios adosados a la iglesia.

Tras la intervención se volvieron a tapar las catas abiertas cubriéndose previamente con un geotextil y disponiendo una capa de arena sobre la que se depositó la tierra de la excavación tras ser retiradas las piezas de piedra para su catalogación.

Además de los informes arqueológicos, se hacía necesario disponer de un riguroso levantamiento de planos de toda el área cementerial y de todas y cada una de las estructuras que la conforman. Según la Carta del Rilievo de 1999,

se debe entender por levantamiento arquitectónico la forma primigenia de conocimiento y por lo tanto el conjunto de operaciones, de medidas y de análisis necesarios para comprender y documentar el bien arquitectónico en su configuración completa, referida incluso al contexto urbano y territorial, en sus características dimensionales y métricas, en su complejidad histórica, en sus características estructurales y constructivas, así como en las formales y funcionales (Jiménez y Pinto 2003Jiménez Martín, A. y Pinto Puerto, F. 2003: Levantamiento y análisis de edificios. Tradición y futuro. Universidad de Sevilla, Sevilla.: 49).

La elaboración de la planimetría con los correspondientes análisis gráficos y constructivos implica seguir un rastro, un vestigium, implica una actividad del entendimiento en la búsqueda de nuevos resultados, lo que lo convierte en un trabajo de investigación y como tal, además de las cualidades intrínsecas que todo estudio riguroso debe poseer, debe contener una cualidad que lo convierta en inestimable: debe ser útil. Por ello, el resultado planimétrico debe permitir una lectura paralela y aportar las imágenes que testifiquen las investigaciones llevadas a cabo. En este sentido, el levantamiento realizado estuvo destinado no solo a elaborar un proyecto de intervención partiendo de un estado actual real, sino que pretendía ser la herramienta para la realización de los correspondientes análisis geométricos y metrológicos. Estos análisis contribuirían a establecer los trazados reguladores utilizados por los artífices de las estructuras y además permitirían conocer el sistema métrico utilizado en la construcción, lo cual conduciría a establecer el origen del maestro cantero (aragonés o valenciano) y el momento de la construcción (antes de que el rey Jaime I estableciera el nuevo sistema de medidas para el reino de Valencia o después). Como indica el profesor J. Antonio Ruiz de la Rosa, desde muy antiguo los constructores se basaron en la geometría para la elaboración del programa de diseño (Ruiz 1987Ruiz de la Rosa, J. A. 1987: Traza y simetría de la arquitectura. En la antigüedad y medievo. Publicaciones Universidad de Sevilla, Sevilla.: 18). Conocida la idea compositiva original, es posible discernir las alteraciones de la forma primigenia y establecer criterios para una posterior rehabilitación (Soler 2014Soler Sanz, F. 2014: Trazados reguladores en la arquitectura. Edición propia, Valencia.: 67).

Asimismo, los planos de detalle sirvieron para confeccionar las plantillas de cada una de las piezas de piedra halladas. En el caso de la capilla funeraria, tras el análisis geométrico, pudimos comprobar que la nave obedece a un premeditado diseño unitario basado en la geometría del cuadrado, cuyas relaciones proporcionales encierran una armonía perfecta. El ábside mantiene el mismo trazado regulador que la nave por lo que se puede afirmar que el maestro constructor de la nave y del ábside debió de ser el mismo y era un gran conocedor de la geometría euclídea (Fig. 13 a y b).

Figura 13. a. Análisis geométrico del alzado de la capilla funeraria. Trazado regulador y uso de la proporción aurea para el diseño del vano y pilastras.
b. Análisis geométrico de la planta de la capilla funeraria. Obtención del trazado regulador y relación geométrica entre nave y ábside. Fuente: elaboración propia.

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La obtención de las plantillas geométricas que fueron utilizadas para la labra de los sillares que intervienen en la construcción de las diferentes estructuras arquitectónicas del cementerio (basas de columnas, columnillas, arcos, arquivoltas, cornisas, contrafuertes, basas y jambas) reviste una especial importancia porque permite comparar los datos geométricos obtenidos con los elementos de piedra extraídos en la excavación que son catalogados y comprobar si alguno de ellos corresponde a las faltantes que existen entre los elementos arquitectónicos cementeriales.

Para la toma de datos se emplearon métodos tradicionales mediante croquis generales y de detalle (Fig. 14) y posteriormente, dadas las complejas características formales de los diferentes elementos arquitectónicos, así como las deformaciones sufridas por las estructuras sustentantes, se utilizó el láser escáner 3D de la marca comercial Leica Geosystems, modelo Scaner Leica C5 con un campo visual completo de 360º × 270º, distancia de hasta 240 m y velocidad de escaneo de 25.000 puntos/segundo. La manipulación de las nubes de puntos obtenidas se realizó con los softwares Cyclone 8.1 y 3dreshaper por ser los programas asociados a la marca Leica Geosystems. Finalmente, la elaboración de planos se realizó mediante el programa Autocad 2013 (Fig. 15).

Figura 14. Croquis del patio sur. Croquis de los capiteles de la capilla funeraria. Obtención de las plantillas de las piezas con baquetón. 2000. Fuente: C. López González.

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Figura 15. Nube de puntos del escaneado láser 3D de todo el conjunto sanjuanista. Fuente: elaboración propia.

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Las piezas de piedra labrada que se encontraban diseminadas por todo el patio sur fueron catalogadas mediante fichas modelo que contenían datos relativos a la clave de identificación arqueológica, croquis acotado, imagen fotográfica, plano a escala y modelo 3D, tanto del estado actual como del modelo virtual del sillar original (López y García 2005López González, C. y García Valldecabres, J. 2005: “La geometría en el proceso de restauración: Anastilosis de arcosolios en el cementerio medieval de san Juan del Hospital de Valencia”. EGA Revista de Expresión Gráfica Arquitectónica, 10 (1), pp. 126-136. https://doi.org/10.4995/ega.2005.10339) (Fig. 16). Esta catalogación permitió identificar sillares y dovelas pertenecientes a algunas de las estructuras del cementerio de las que previamente, tras el levantamiento de planos y estudio de detalles se había obtenido las plantillas geométricas que fueron utilizadas para su labra: basas, dovelas y arquivoltas de los dos arcosolios adosados a la iglesia, losas de cierre de los vasos funerarios de los arcosolios de la panda sur, canecillos y piezas de la cornisa de la capilla funeraria así como restos de la espadaña. Todas estas piezas pudieron ser ubicadas en su lugar original durante la intervención.

Figura 16. Ejemplos de dos fichas de catalogación de dos dovelas diferentes. Fuente: elaboración propia.

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RESULTADOS Top

Avanzar en el conocimiento de la historia del cementerio era uno de los objetivos planteados en las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo. El otro objetivo era la catalogación de las piezas desubicadas y cuyos resultados fueron fundamentales para la elaboración del proyecto de intervención y la posterior ejecución del mismo. Centramos los resultados del estudio en este segundo objetivo por ser el que incide directamente en el proyecto y obras de intervención.

Se catalogaron 52 piezas de piedra labrada identificables con un elemento arquitectónico singular: Dovelas, arquivoltas, contrafuertes, cornisas, canecillos, pilastras, basas y estelas funerarias. El resto de piezas respondían a sillares prismáticos, en muchos casos rotos o informes y, por lo tanto, no identificables como pertenecientes a una determinada estructura arquitectónica.

Expondremos a continuación la catalogación de cada una de estas tipologías según el lugar donde fueron halladas:

En el sector 1, Zona A: Cripta de Santa Bárbara y su contenido

La cripta, situada junto a la capilla de Santa Bárbara, es de planta rectangular de 20 × 11 palmos valencianos (4,72 × 2,56 m) y 3,18 m de altura cubierta por una bóveda de sección irregular con ladrillos a sardinel trabados con mortero de cal y grava. Está conectada con el pudridero por una pequeña abertura en la pared sur de 0,56 × 0,52 m. Los muros son de bloques de arenisca trabados con tierra y con fragmentos de ladrillos en las juntas. En los muros meridional y oriental hay múltiples restos de lápidas, estelas funerarias discoidales, columnillas y sillares de época gótica. El muro occidental, a partir de un determinado momento deja de ser de piedra para estar realizado en ladrillo debido a que tras él aparece el cimiento de la nueva capilla barroca. El suelo tiene una ligera inclinación hacia el sur y cubría un muro formado por dos paredes de encofrado alisadas exteriormente y enlucidas, realizado con arena, cal, gravas y bloques de piedra, y en cuyo interior se dispuso un relleno de tierra. Esta estructura ha sido identificada como la spina del circo romano[16] lo que motivó la elaboración de un proyecto de intervención dando acceso a la cripta[17]. Asimismo, la spina quedó remarcada sobre el pavimento de piedra que se ha colocado en la última intervención mediante el cambio de pavimento y tira de latón de 8mm (Fig. 17).

Figura 17. Acceso a la cripta de Santa Bárbara tras la intervención. Fuente: elaboración propia.

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Las piezas de piedra reutilizadas como material constructivo no pudieron ser medidas y analizadas gráficamente debido a su ubicación formando parte de los muros por lo que no pudieron ser identificadas con alguna estructura concreta del cementerio medieval.

Sector 1 Zona B: antigua capilla de Santa Bárbara y pudridero de la emperatriz Constanza

Bajo la capilla gótica de santa Bárbara, mandada construir por la emperatriz Constanza en 1307, se halló su sepultura, cubierta con bóveda de medio punto formada por ladrillos, dispuestos a sardinel y trabados con mortero de cal. De planta rectangular está formada por muros de tapial de mortero de tierra y piedras de mediano tamaño, con cajas de 2,8 palmos y altura de 5 palmos. Se recuperaron dos losas de acceso a la cripta, una fechable en el siglo XVII y otra del siglo XIX, que se encuentran en el museo de la Iglesia de San Juan del Hospital.

Sector 1 Zona C: espacio abierto al exterior entre la cripta y la calle de Trinquete de Caballeros

Del nivel islámico se localizó una tinaja bizcochada situada verticalmente en un soporte de mortero de cal y canto, que se depositó en el museo de la Iglesia. De la época de construcción de la iglesia apareció en el extremo norte, una estructura de planta rectangular revestida en su interior que podría ser, según el informe arqueológico, un aljibe inutilizado en el siglo XIV. Con la construcción de la cripta se anuló esa parte del cementerio y el aljibe y en su lugar se excava un pozo adosado a la pared del ábside al que, en la intervención se le ha añadido un brocal para dejar patente su existencia.

Existen dos niveles de enterramientos, el primero correspondería a la época tras la conquista y el segundo a partir de finales del siglo XIII o comienzos del siglo XIV, momento en que el nivel subiría en torno a medio metro mediante aporte de tierra. Se encontraron 19 cuerpos, distribuidos en 5 calles muy apretadas sin apenas espacio entre ellas, enterrados en fosa excavada en el terreno y una sepultura de planta rectangular con paredes de ladrillos dispuestos en hiladas sobre capa de mortero de cal y arena (conservaba 20 hiladas). La mayoría de los restos hallados pertenecía a niños[18].

No se encontraron piezas de piedra que pudieran ser catalogadas ya que el cementerio en esta zona fue abandonado durante el siglo XIV (Fig. 18).

Figura 18. Elementos arquitectónicos hallados en la excavación del Sector 1. En verde los restos islámicos. En marrón los restos del s. XIII. En azul los restos del s. XIV. En azul oscuro los restos del s. XVII. Fuente: elaboración propia.

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Sector 1 Zona D: Interior de la capilla barroca de Santa Bárbara

La capilla barroca fue construida entre 1685 y 1689 y bajo ella se encontraron fosas familiares pertenecientes a la segunda fase del cementerio siguiendo calles entre las que se encontraba la conocida como “sepultura de los sastres”[19]. Esta fosa, tiene unas dimensiones de 8 × 2,10 palmos. Aquí se recuperaron restos de individuos que fueron desplazados para la colocación de los nuevos enterramientos. Adosados al muro de la iglesia se hallaron los vasos funerarios de tres arcosolios. El primero, en el que no se documentó ningún enterramiento[20], está construido con piedras que únicamente están trabajadas en su cara interna y tiene unas dimensiones de 2,19 × 0,72 m (9,5 × 3 palmos valencianos). El segundo se construyó en ladrillo con unas dimensiones de 2,10 × 0,68 m (9 × 3 palmos). El pavimento está formado por una capa de tierra apisonada y su cimentación está más baja que la del primer arcosolio. El muro de separación con el arcosolio anterior tiene un grosor de 0,64 m (3 palmos) y está construido mediante dos paredes de sillares colocados a perpiaño y un relleno de mortero. Las piedras son reutilizadas y en una de ellas se puede observar una estrella labrada. El tercer arcosolio está separado del segundo por un muro de ladrillo a soga y tizón con un grosor de 0,43 m. El muro de cierre por la parte frontal es de ladrillo a soga.

El hallazgo de estos tres arcosolios tuvo una repercusión importante en el proyecto de intervención porque confirmó la existencia de un recinto cementerial rodeado de arcosolios. Eran conocidos los existentes en la panda sur porque aún se conservan, también eran conocidos los existentes en el lado oeste porque son visibles, sobresaliendo del suelo, los vasos funerarios, sin embargo, no se conservaba ningún arcosolio adosado a la iglesia excepto el que se encuentra junto al acceso al templo perteneciente a la familia Heredia.

Sector 2 Zona A: Arcosolios adosados al muro sur

En las campañas realizadas durante los años 1997-2000 solo se excavó el segundo arcosolio de la derecha comprobando que se trataba de una estructura de sillares adosada a un muro de tapial mucho más antiguo que, por la técnica, posiblemente fue construido en la primera mitad del siglo XIV. También se realizaron catas murales en los paramentos que revelaron pinturas, escudos labrados en la piedra y algún tipo de reforma contemporánea. Estos hallazgos motivaron la protección mediante una veladura de los paramentos interiores a fin de preservar las pinturas que están siendo restauradas en la actualidad (Fig. 19).

Figura 19. Elementos arquitectónicos hallados en la excavación del sector 2. En verde los restos islámicos. En marrón los restos del s. XIII. En azul los restos del s. XIV. En azul oscuro los restos del s. XVII. Fuente: elaboración propia.

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A raíz de la reciente intervención en estos arcosolios se realizó una nueva campaña arqueológica destinada a documentar el subsuelo de la losa de hormigón sobre la que apoyaban los pilares que sustentaban los dos pisos superiores situados sobre los arcosolios, los vasos funerarios que aún no habían sido excavados y el material de relleno sobre las bóvedas de los arcosolios.

Bajo la losa o solera se encuentra una estela con el grabado de una media luna invertida y una hexapétala por una cara y por la otra un grabado de unos zapatos, emblema perteneciente al gremio de los zapateros, dos losas y muchos restos de cerámica (Fig. 20). Las losas se encuentran fragmentadas pero completas (Fig. 21). Una de ellas presenta una canaladura incisiva en su perímetro y tiene un ancho mayor que la profundidad de los arcosolios por lo que se descartó su función como cierre del vaso funerario. Fue colocada sobre el suelo durante la intervención destinada a la adaptación del patio sur como espacio museístico. Las dimensiones de la otra se ajustan al tamaño de los arcosolios por lo que se restituyó como tapa de uno de ellos durante la intervención.

Figura 20. Estela del gremio de zapateros hallada bajo la losa de hormigón. Fuente: elaboración propia.

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Figura 21. Losas funerarias fragmentadas en la Zona A del sector 2. Fuente: elaboración propia.

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La excavación arqueológica en el interior de los vasos funerarios, llegó hasta la cota de la cimentación. Se observó que es una cimentación heterogénea, disgregada y muy superficial excepto en el primer arcosolio en que apareció una cimentación diferenciada: Una de las partes de la cimentación que sustenta el arcosolio, estaba realizada con sillares hasta una cota bastante profunda y la del lado opuesto mucho más superficial y realizada con mampuestos. Esta diferencia de cimentación podría haber ocasionado un pequeño desplome de la estructura hacia el lado derecho, un asentamiento debido a la mayor inercia de los sillares.

En las jambas del tercer arcosolio se encontraron ménsulas y dinteles, y una losa con dos argollas de hierro en la parte superior para facilitar su movilidad y traslado (Fig. 22). El quinto arcosolio había sido derribado y en su lugar se había construido una estructura de ladrillo formando un hueco de paso cuando se instaló la imprenta Doménech. En el proyecto de intervención se planteó el derribo de esta y la anastilosis del arcosolio original partiendo de los vestigios encontrados en la excavación: Persistía la dovela de arranque del arco limítrofe con el cuarto arcosolio. Este dato, unido a la reconstrucción 3D extraída de la nube de puntos generada por el escaneado, facilitó la obtención de la plantilla de las dovelas y del trazado del arco. Bajo la losa de hormigón se localizaron 3 dovelas cuyas plantillas eran idénticas a la de la dovela de arranque. Con todo ello se llevó a cabo la anastilosis recuperando la imagen unitaria de la panda sur (Fig. 23).

Figura 22. Dintel en el tercer arcosolio de la panda sur. Fuente: elaboración propia.

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Figura 23. Losa con argollas y dovelas halladas en la Zona A del sector 1. Fuente: elaboración propia.

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Se encontraron 8 sillares desubicados formando parte del relleno de las bóvedas de los arcosolios. Eran todos ellos sillares prismáticos sin labra que los identificara como piezas singulares. Fueron utilizados para rehacer el muro superior del arco. También en el interior del primer vaso funerario se hallaron 3 sillares y 5 más bajo la losa de hormigón.

Se observa que todos los arcosolios, excepto el quinto, que había sido derribado, están cerrados en su parte inferior por el frente con un muro de sillares que haría la función de apoyo de la losa de cierre del vaso funerario. En la intervención se completan las faltantes de todos los arcosolios con los sillares recuperados en todas las campañas.

Sector 2 Zona B(a): Espacio abierto ocupado antiguamente por los talleres de “Las Provincias”

En el lado oeste apareció una línea de arcosolios que estaría inutilizada por el muro de tapial colindante con el palacio de Valeriola, que puede fecharse en la segunda mitad del siglo XIV. La falta de indicios sobre la morfología de estos arcosolios impide la identificación de piezas labradas que pudieran apoyar una anastilosis.

En esta zona se realizó una excavación en extensión. Las sepulturas encontradas se organizan, como, en el resto de los casos, en calles estrechas orientadas oeste-este, algunas de ellas mediante túmulos de sección en tejado a doble vertiente, generalmente formado por tres piedras señalizadas mediante estelas discoidales. Estas piezas han sido catalogadas considerado los siguientes campos: morfología de cabeza y del pie, dimensiones, estado de conservación, iconografía decorativa y técnica de labra (Fig. 24).

Figura 24. Estela funeraria hallada durante la primera campaña arqueológica. Archivo del Museo de San Juan del Hospital.

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Se hallaron un total de 15 estelas, todas de cabeza discoidal circular de perfil recto y pie ancho, realizadas en piedra, con un grosor aproximado de medio palmo (11,5 cm). Tipologías muy similares aparecen en la península ibérica al menos desde época romana y también en estelas medievales de otras regiones, aunque su tipología no es la más habitual (Frankowski 1989Frankowski, E. 1989: Estelas discoidales de la Península Ibérica. Editorial Istmo, Madrid.).

De las 15 piezas catalogadas, 9 conservan el pie y el resto lo ha perdido. El diámetro del disco oscila entre los 26 y los 35 cm, es decir, un pie valenciano aproximadamente (30,5 cm). La altura total se encuentra entre los 53 y los 64,5 cm por lo que se puede deducir que las piedras antes de la labra tenían unas medidas aproximadas de 2 × 1 × 0,5 pies. La técnica empleada en la labra de la decoración es en su mayoría (13 de ellas) por incisión

Solo 3 estelas se encuentran en buen estado, ya que 5 han perdido alguna parte debido a roturas o erosión y 7 están en mal estado ya que tan solo son discos fragmentados. Todas ellas tienen el disco decorado, pero solo hay 4 en que la decoración de alargue hacia el pie debido a la extensión de la cruz. Este tipo de decoración es escasa en las estelas de la comunidad valenciana. En Cullera se da en la representación de cruces para hincar (Casa y Doménech 1988Casa Martinez, C. de la y Doménech, M. 1988: “Estelas medievales del País Valenciano: Cullera (Valencia)”. Boletín de arqueología medieval, 2, pp. 119-123.) y en Lliria en cruz con peana (Silgo 1989Silgo Gauche, L 1989: “Estelas discoideas de la región valenciana” en E. Frankowski, Estelas discoideas de la península ibérica, pp. 411-424. Istmo, Madrid.). Solo en una pieza se observa la presencia de bordura, sencilla y en relieve.

La iconografía es mayoritariamente crucífera. Esto es habitual en las piezas discoideas predominando la cruz latina con 6 representaciones sobre 3 de tipo griego. Excepcionalmente aparecen en una misma pieza dos iconografías de carácter gremial o de oficio en lugar de la cruz: se trata de una bota haciendo referencia al gremio de zapateros. Llama la atención en esta pieza que no haya ninguna representación de la cruz en ninguna de sus caras (Fig. 25).

Figura 25. Distintas tipologías de estelas halladas en la Zona del Sector 2: Cruces griegas y latina incisivas y anverso y revés de la estela de carácter gremial con media luna invertida de la que cuelga una heptapétala por un lado y dos botas por el otro. Fuente: elaboración propia.

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Siguiendo la clasificación descriptiva de P. Ucla (López y Menchón 1995López de los Mozos, J. R. y Menchon i Bés, J. 1995: “El diccionario multilingüe de Ucla: génesis y evolución”. Cuaderno de etnología y etnografía de Navarra, 65, pp. 127-190.) se han detectado las siguientes tipologías: Cruces griegas incisas: 1 de brazo rectilíneos, paralelos y extremos rectos, sin bordura; 1 brazos rectilíneos, ensanchados y extremos rectos, sin bordura; y 1 de doble de brazos rectilíneos, paralelos y de extremos rectos, sin bordura.

Cruces latinas incisas: 2 de brazos rectilíneos, paralelos y de dos extremos rectos y dos abiertos, sin bordura; 4 de brazos rectilíneos, paralelos y extremos rectos, sin bordura; y 1 para hincar de brazos rectilíneos, paralelos y extremos rectos, sin bordura. Dos estelas no han podido ser catalogadas por su deterioro.

De todas estas estelas catalogadas, cuatro se hallaron en posición vertical por lo que se han recolocado tras la intervención en el mismo lugar en el que fueron halladas. Cinco estelas más que se encontraban en buen estado pero desubicadas, también han sido expuestas en el área cementerial. El resto han sido trasladadas al museo de San Juan.

Sector 2 Zona B(b): Espacio abierto exterior a los antiguos talleres de Las Provincias

En esta zona se realizaron cuatro catas a fin de documentar la extensión del cementerio y los niveles sobre los que se construyó. Los enterramientos se encuentran a poca profundidad lo que hace suponer que hubo una extracción de tierra. No se han hallado piezas singulares de piedra labrada en el subsuelo que puedan ser identificadas con alguna de las estructuras del cementerio.

Sector 2 Zona C: Capilla funeraria y espacio entre esta y la capilla de Santa Bárbara

Formando parte del pavimento de la capilla se hallaban tres lápidas de sepultura, que anteriormente formaban parte del peldañeado del acceso a la iglesia y fueron recolocadas en la capilla durante la intervención de 1926 promovida por la Orden de Malta. Se trata, por tanto, de tres lápidas desubicadas: la losa de 189 × 60 cm con siete torres labradas en la piedra corresponde al escudo de la familia Heredia (Llorca 1930Llorca, F. 1930: San Juan del Hospital de Valencia. Fundación del siglo XIII. Editorial Prometeo, Valencia. [Copia facsímil de París-Valencia, Valencia 1995].: 65). Fernando de Heredia fue Gran Maestre durante los años 1376-1396; La losa de 34 × 42,5 cm con un doble losange con un león rampante perteneció probablemente a Fray Arnaldo de Armengol[21], prior de San Juan entre los años 1399 y 1404[22]; por último otra con seis círculos concéntricos y seis asideros con forma de cola de milano que no se ha reconocido su origen.

La losa perteneciente a Fernando de Heredia, Gran Maestre de la Orden, fue colocada durante la intervención cubriendo el arcosolio situado en el acceso al templo por este un lugar sobresaliente por su ubicación y también por las pinturas con cruces rojas que decoran las bóvedas.

Empotrada durante la reforma de 1926 en el muro occidental de la nave había otra lápida perteneciente a la familia de la que ya hemos hecho referencia. Tenía grabada una cruz en la parte superior con un escudo en cada esquina y una inscripción indicando que allí descansaban los restos de varios miembros de la familia, siendo Eiximeno de Alvero el primer fallecido en 1260 (Corell 1997Corell Ruiz, L. 1997: “San Juan del Hospital en los comienzos de la Valencia medieval cristiana. Dos lápidas sepulcrales medievales en la iglesia de San Juan del Hospital de Valencia (siglos XIII-XIV)”. Estudis Castellonencs, 7, pp. 317-426.).

Sector 2 Zona D: Espacio entre el ábside de la capilla funeraria y la iglesia

El área comprendida ente el ábside de la capilla funeraria y la iglesia fue excavada en extensión durante la campaña llevada a cabo por el arqueólogo Javier Palmero Iglesias. Comenzaron las excavaciones en la esquina noroccidental, hallando la existencia de restos de un arcosolio desmontado adosado a la iglesia que fue vaciado cuando se hizo el sótano de la casa del prior para poder encajar en él la escalera de descenso. Esta escalera estaba formada por 6 piezas pertenecientes a los desaparecidos contrafuertes de la capilla funeraria. Continuando la excavación se halló otro vaso funerario contiguo. Sobre el muro aún conservaba la dovela oriental del arranque del arco y la impronta que el arco había dejado sobre la fachada de la iglesia. La sepultura, sin embargo, estaba intacta, realizada con ladrillos a soga y tizón de 29,5 cm, es decir, de la segunda mitad del siglo XIV. En su interior aparecieron tres enterramientos, los dos primeros del XIV y el otro del XV (Fig. 26).

Figura 26. Vaso funerario del arcosolio adosado al muro sur en la Zona D del sector 2. Fuente: elaboración propia.

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Se encontraron múltiples piezas de piedra pertenecientes a diferentes estructuras: dovelas, arquivoltas, cornisas, contrafuertes, basas, y canecillos. Se localizaron un total de 11 dovelas: 5 de ellas disponían de un baquetón perimetral de 9 cm de diámetro con doble hendidura periférica. Todas ellas tenían un frente de 30 cm excepto una cuyo frente era de 18 cm por estar rota. Las otras 6 también disponían del baquetón de 9 cm pero sin la doble hendidura periférica y tenían todas ellas un frente de 28 cm lo que implicaba que pertenecían a dos arcosolios diferentes. Además, se encontraron tres dovelas alargadas que, por su forma, fueron identificadas como arquivoltas de los arcosolios. Las tres tenían 58 cm de frente y 20 cm de altura. Se identificaron como arquivoltas del arcosolio derecho adosado al muro de la iglesia que fue derribado para la construcción de la casa prioral por comparación con un resto que aún permanecía en su lugar de origen. Fueron hallados dos sillares de gran tamaño e idéntica altura con un baquetón de 9 cm de diámetro en una de sus esquinas. Fueron identificados como pertenecientes a la jamba derecha del mismo arcosolio anterior por tener el baquetón el mismo diámetro que el del arco. También se descubrió un sillar idéntico a los anteriores pero cuyo baquetón tenía un diámetro de 11 cm que pudo pertenecer al arcosolio izquierdo, pero no hay evidencias demostrables de ello (Fig. 27).

Figura 27. Anastilosis virtual de los dos arcosolios desaparecidos adosados al muro de la iglesia partiendo de las piezas catalogadas halladas en la excavación tras el derribo de la casa del prior. En oscuro las piezas localizadas. Fuente: elaboración propia.

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En el muro oeste de separación con el patio del palacio de Valeriola se localizó el canecillo con forma de concha de peregrino que faltaba en ábside de la capilla funeraria. También formando parte del muro se localizaron 3 piezas pertenecientes a la cornisa de la capilla funeraria con las lunas boca abajo labradas en el frente.

CONCLUSIONES Top

El conjunto de San Juan del Hospital de Valencia se fundamenta sobre siglos de historia. Bajo sus estructuras se desarrolló parte de la ciudad romana, visigoda y musulmana. El hallazgo de parte de la spina del circo romano ha contribuido a ratificar su orientación y tamaño. Los estratos musulmanes han aportado documentación relativa al tamaño de las viviendas, tipología constructiva y organización espacial. Sin embargo, han sido los hallazgos relativos al cementerio medieval los que han permitido llevar a cabo una intervención integral, basada en la recuperación del área cementerial y su adaptación a espacio museístico visitable por la ciudadanía (Fig. 28).

Figura 28. Nube de puntos del escaneado láser 3D tras la restauración de los arcosolios. Fuente: elaboración propia.

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Se ha podido comprobar que toda el área cementerial estaba rodeada de arcosolios de los cuales se han encontrado los vasos funerarios durante las distintas excavaciones. Tras la datación de su construcción durante las excavaciones se puede afirmar que fue unos de los primeros cementerios medievales que adoptaron esta solución. Sin embargo, debido a las diversas y profundas transformaciones sufridas a lo largo de los siglos, se encontraba en un avanzado estado de deterioro. Se había perdido la imagen de cementerio murado con arcosolios perimetrales debido al derribo de la panda adosada a la iglesia tras la construcción en el siglo XVII de la capilla barroca de Santa Bárbara y de la casa prioral sobre la capilla funeraria. Asimismo, la panda oeste había sido amortizada con la construcción del muro divisorio con el actual patio del palacio de Valeriola durante el siglo XV. La panda sur, única superviviente del cercado perimetral, había alojado diferentes usos y se había perdido totalmente uno de los arcosolios.

El trabajo conjunto entre arqueólogos y arquitectos, tanto en la fase previa al proyecto de restauración como durante las obras de ejecución, ha permitido la toma de decisiones relevantes para la consecución del objetivo planteado: la evocación del cementerio medieval mediante la puesta en valor de los elementos que aún se conservan y la recuperación de otros que habían desaparecido. La metodología empleada, basada en la catalogación de piezas de piedra halladas en las distintas campañas arqueológicas, ha sido esencial para extraer conclusiones relativas a las plantillas utilizadas por los maestros canteros para la labra de dovelas, arquivoltas, cornisas, jambas, basas y contrafuertes. La comparación de los resultados obtenidos con los elementos arquitectónicos que aún se conservan en su lugar original ha conducido al conocimiento de la forma que tenían algunas estructuras desaparecidas. Se ha podido llevar a cabo la anastilosis de los arcosolios adosados a la iglesia, configurando de este modo la imagen de cementerio claustral. Se ha podido reconstruir el arcosolio derribado de la panda sur proporcionando una visión integral del antiguo cercado Se han podido rehacer los contrafuertes de la capilla funeraria, así como la cornisa perdida del ábside. Las estelas funerarias halladas han sido recolocadas para estimular la imagen evocadora del cementerio medieval y las losas enterradas y desubicadas han sido recompuestas y reutilizadas como cierre de los vasos funerarios (Fig. 29).

Figura 29. Tres vistas del patio sur tras la intervención. Fuente: elaboración propia.

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Todo ello no hubiera sido posible sin un profundo y riguroso proceso de representación gráfica que, además de proporcionar datos dimensionales, ha contribuido a conocer los modelos geométricos empleados en la construcción del cementerio.

Los datos facilitados por los informes arqueológicos relativos a los tipos de materiales y puesta en obra utilizados en la construcción de las distintas estructuras halladas en el cementerio han sido la guía para conocer los sistemas y técnicas constructivas y aplicarlas a la restauración y anastilosis de algunos elementos, especialmente aquellos construidos en piedra.

AGRADECIMIENTOS Top

Nuestro agradecimiento a Margarita Ordeig, directora del Museo de San Juan del Hospital, por ser la incansable impulsora de su puesta en valor y por toda la documentación que amablemente nos ha pro­porcionado.

A la Fundación de San Juan del Hospital.

A la Conselleria de Educación, Investigación, Cultura y Deporte. Y más concretamente, al Servicio de Patrimonio Arqueológico de Dirección General de Patrimonio por su constante apoyo.

Al equipo técnico de arqueología que ha participado a lo largo de todos estos años en las diferentes campañas llevadas a cabo por su inestimable colaboración y aportación de conocimiento.

NOTASTop

[1] mlopezg@ega.upv.es / ORCID iD: https://orcid.org/0000-0001-7542-3559
[2] jgvallde@ega.upv.es / ORCID iD: https://orcid.org/0000-0003-0188-4330
[3] Esta opinión se funda en el privilegio que tenía el clero de San Juan del Hospital de seguir inmediatamente al de la catedral en las procesiones.
[4] Esta calle fue donada a los Hombres de Tortosa tras la conquista lo cual era coherente con la situación de la Castellanía en Amposta.
[5] 18 de julio de 1393, AMV, llm g3-5, fol. 206r: del principio de aquella calle hasta la dicha calle no hay espacio sino unos patios viejos y podridos y de gran fealdad, sin aprovecho para San Juan del Hospital, que no sacan fruto sino a ratas y arañas.
[6] Archivo de la Corona de Aragón. Cancillería. Registro 205. Fol. 126.
[7] La Comisión Europea de Cultura para la difusión del Patrimonio Europeo aprobó en el Marco “Raphael” el “Proyecto global de recuperación del conjunto hospitalario” siendo socios del mismo.
la Generalidad de Valencia, la Asamblea de la Orden de Malta por Convenio, la Universidad de Valencia, el Ministerio de Cultura de la República de Malta y Universidad de Sicilia.
[8] Del 25/2/97 a 20/5/97. Arqueólogos: Guillem Pérez Jordá, Isabel García Villanueva y Matías Calvo Gálvez.
[9] El 19 de agosto de 1306, Constanza de Hohenstauffen, hija natural de Federico II, que había reinado como emperatriz de Bizancio con el nombre de Ana, decidió que su cuerpo fuera enterrado en San Juan del Hospital para lo que ordenó en su testamento que se construyera una capilla entre los contrafuertes del lado de la epístola del ábside (Teixidor 1895Teixidor y Trilles, J. 1895: Monumentos históricos de Valencia y su Reino. Antigüedades de Valencia. Tomo I. Valencia.: I, 301).
[10] Del 21/10/97 a 8/10/97. Arqueóloga: Francisca Rubio Gómez.
[11] Del 22/12/97 a 23/12/98.
[12] Durante la intervención de 1926 esta lápida se colocó en el muro occidental de la capilla funeraria. Tras la intervención ha sido depositada en el museo de la Fundación de San Juan.
[13] Según consta en el testamento que su nieto Roderic Llançol de Romaní firmado en 1324.
[14] «Que los lloguers de la casa baxa y ort que estan al costat del pati e o sementeri de dita iglesia co nventual de Sent Joan de l’Espital, sien preses per los administradors meus infrascriptos 40 lliures moneda reals de València, y aquells es convertixquen en fer una cuberta de taulada a la capella del glo riós Sent Tomàs de Vilanova, olim de Santa Maria Madalena, construïda en dit sementeri de Sant Joan de l’Hospital, dexant-ho a la directió de dits mos administradors». 30 de mayo de 1671. ARV, clero, caja 621, s.n.
[15] Plan Director, 2000.
[16] Se contactó con el Servicio de Investigación Arqueológica Municipal de Valencia, cuyo director, D. Albert Rivera i Lacomba, experto en arqueología romana verificó y ratificó el hallazgo.
[17] El proyecto fue elaborado por los arquitectos Adolfo Alonso Durá y Juan Pablo Mas Millet.
[18] Solo dos fosas contenían restos de individuos adultos.
[19] Esta fosa fue utilizada hasta la construcción de la capilla barroca de Santa Bárbara.
[20] Al ser construida la capilla barroca de Santa Bárbara, los restos allí enterrados fueron retirados de la sepultura y trasladados a otra ubicación.
[21] El león rampante es la iconografía del escudo de la familia Armengol.
[22] Archivo del Real Colegio de Corpus Christi. Protocolo de Martín de Alagó nº 1902.

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