1. INTRODUCCIÓN1
Abreviaturas empleadas a lo largo del texto: Archivo General de Gipuzkoa (AGG), Archivo General de Indias (AGI), Archivo General de Simancas (AGS), Archivo Histórico de Protocolos de Gipuzkoa (AHPG), Archivo Histórico Provincial de Zaragoza (AHPZ), Archivo Municipal de Errenteria (AME), Archivo Municipal de Hondarribia (AMH), Archivo Municipal de Irún (AMI), Archivos Nacionales de Suecia (Riksarkivet), Biblioteca Foral de Bizkaia (BFB), Biblioteca Británica (BL), Biblioteca Nacional de Austria (BNA), Biblioteca Nacional de España (BNE), Biblioteca Nacional de Francia (BNF), Archivo Cartográfico de Estudios Geográficos del Centro Geográfico del Ejército (CGE), Diputación Foral de Gipuzkoa (DFG), Istituto Storico e di Cultura dell'Arma del Genio (ISCAG), Servicio Histórico de la Marina francesa (SHM).
⌅Uno de los procesos que definen la Edad Moderna en los países de Europa occidental es la progresiva consolidación del Estado como principal estructura de poder político, dotada de una autoridad cuyo ejercicio se llevaba a cabo de manera cada vez más centralizada sobre un territorio claramente delimitado ‒a menudo, en el marco de un proyecto imperial‒. El control efectivo del territorio constituyó, de hecho, una de las principales preocupaciones de los poderes políticos de tales Estados. Así lo demuestran las misiones cartográficas y los minuciosos levantamientos topográficos realizados, a menudo, por comisionados militares con el fin de documentar con precisión la cobertura terrestre, al tiempo que generaban y reivindicaban realidades jurisdiccionales (Raggio 2001Raggio, O.2001: “Immagini e verità. Pratiche sociali, fatti giuridici e tecniche cartografiche”, Quaderni Storici, 108 (3), pp. 843-876.; García Álvarez 2019García Álvarez, J.2019: “Los primeros intentos de delimitación moderna de la frontera pirenaica: la Comisión franco-española Caro-Ornano y su legado cartográfico (1784-1792)”, Revista de Historiografía, 30, pp. 15-44.).2
Entre los ejemplos más elocuentes de este fenómeno, la cordillera de los Pirineos formó una de las áreas más disputadas y negociadas del continente, al convertirse desde principios del siglo XVI en una frontera disputada por las dos potencias que pugnaban por la primacía continental: las monarquías hispánica y francesa, que a menudo se valieron de conflictos locales larvados desde el periodo medieval como base para sus reivindicaciones territoriales y para reforzar su propia agencia diplomática (Arvizu y Galarraga 1992Arvizu y Galarraga, F.1992: El conflicto de los Alduides (Pirineo navarro): estudio institucional de los problemas de límites, pastos y facerías según la documentación inédita de los archivos franceses, siglos XVII-XIX. Príncipe de Viana, Iruñea/Pamplona.; Séré 2007Séré, D.2007 : La Paix des Pyrénées : Vingt-quatre ans de négociations entre la France et l’Espagne (1635-1659). Honoré Champion, París.; Chavarría Múgica 2011Chavarría Múgica, F.2011: “Por codicia o necesidad: la exención aduanera vascongada y el sistema fronterizo de conversas a finales del siglo XVII”, en L.Salas (ed.), Los ámbitos de la fiscalidad: fronteras, territorio y percepción de tributos en los imperios ibéricos, pp. 77-105. Instituto de Estudios Fiscales, Madrid., 2012Chavarría Múgica, F.2012: “Más allá de la provincia: la función defensiva de Fuenterrabía como fundamento de sus prerrogativas en el entramado guipuzcoano y fronterizo (siglos XVI-XVIII)”, en A.Jiménez Estrella y J. J.Navarro Lozano (eds.), Actas de la XI Reunión Científica de la Fundación Española de Historia Moderna, Vol. II. Conflictividad y violencia en la Edad Moderna, pp. 986-996. Universidad de Granada, Fundación Española de Historia Moderna, Granada., 2020Chavarría Múgica, F.2020: “Cannon law during the Politique des Réunions. French Power Politics at the Bidasoa Border and the Crisis of the Customary Law of Nations”, en B.De Ridder, V.Soen, W.Thomas y S.Verreyken (eds.), Transregional Territories: Crossing Borders in the Early Modern Low Countries and Beyond, pp 209–246. Brepols, Turnhout.). Numerosos hitos arquitectónicos, construidos a iniciativa de las autoridades militares de los respectivos Estados, dan fe de esta estrategia. Es el caso, sin duda, de las nuevas murallas que se erigieron, siguiendo los modelos abaluartados que se expandieron por Europa en este periodo (Faucherre et al. 2014Faucherre, N., Martens, P. y Paucot, H. (ed.). 2014: La genèse du système bastionné en Europe, 1500-1550. Cercle Historique de l’Arribère, Navarrenx.; Díez Oronoz 2019Díez Oronoz, A.2019: Una bella sfida formale tra Quattro e Cinquecento: la génesis de la fortificación bastionada de manos de los grandes arquitectos del Renacimiento italiano. Tesis doctoral, Universidad del País Vasco.), en las principales plazas militares a ambos lados de la frontera pirenaica, como Hondarribia (Fernández Antuña 2003Fernández Antuña, C. M.2003: Hondarribiko harresiak = Murallas de Hondarribia. Ayuntamiento de Hondarribia, Hondarribia.), Pamplona (Echarri Iribarren 2004Echarri Iribarren, V.2004: Las murallas y la ciudadela de Pamplona. Gobierno de Navarra, Iruñea/Pamplona.), Navarrenx (Paucot 2014Paucot, H.2014: “Un témoignage essentiel dans l’histoire des fortifications bastionnées du XVIe siècle : Navarrenx”, en N.Faucherre, P.Martens, y H.Paucot (eds.), La genèse du système bastionné en Europe, 1500-1550, pp. 85-96. Cercle Historique de l’Arribère, Navarrenx.), Jaca (Marial López 2016Mairal López, V.2016: Jaca, una ciudad que tuvo murallas su historia y derribo (195 a.C.-1960). Gobierno de Aragón, Zaragoza.) o Bayona (Boutulle et al. 2020Boutulle, F., Jean-Courret, É. y Lavaud, S.2020: Atlas historique de Bayonne. Ausonius, Bordeaux.), por citar solo algunos ejemplos ilustrativos; pero también el de otras estructuras de carácter más modesto, como los castillos de Behobia (Irun, Gipuzkoa) o Amaiur (Baztan, Navarra), que solo empiezan a conocerse mejor a raíz de la realización de intervenciones arqueológicas en los últimos años;3
La agencia del Estado moderno y sus estamentos de poder político y militar en el control y organización del territorio fue, por tanto, prominente; y como tal ha quedado reflejada en la arquitectura militar que jalona el paisaje fronterizo. Muchos de estos edificios han tenido una historia compleja, con sucesivas fases de reforma, destrucción y reconstrucción, cuya huella puede leerse en los paramentos que aún se conservan. A pesar de este evidente potencial informativo, se trata de una temática que todavía ha sido poco explorada desde el punto de vista de la Arqueología de la Arquitectura, una disciplina que sin embargo se halla ya madura para abordar este reto. El presente artículo propone una primera aproximación a esta temática, tomando como caso de estudio una pequeña fortificación costera que hasta la fecha no ha sido objeto de investigaciones arqueológicas: el castillo de San Telmo en el cabo de Higer (Hondarribia, Gipuzkoa). El estudio, desarrollado a lo largo de 2022 y 2023, combina un trabajo de documentación basado en el análisis de distintas fuentes históricas (textuales, fotográficas, cartográficas) con una exhaustiva lectura de paramentos. Gracias a ello, se ha podido trazar una secuencia ocupacional de más de cinco siglos, dividida en varias fases, tal y como se desarrolla en las páginas que siguen.
2. UNA FORTALEZA COSTERA EN EL ESTUARIO DEL BIDASOA (HONDARRIBIA, GIPUZKOA)
⌅La ciudad amurallada de Hondarribia (Gipuzkoa) se sitúa en la orilla izquierda del estuario del Bidasoa, que marca la frontera entre los modernos Estados español y francés. Se trata de un estuario de dimensiones reducidas, apenas 10 km de profundidad y 1,5 km de anchura en su bocana, enmarcado por relieves montañosos de cierta entidad: el batolito granítico de Aiako Harria (837 m), de cronología paleozoica, hacia el sur; y el flysch terciario de Jaizkibel (545 m), formado por calizas arenosas y areniscas, hacia el oeste. El extremo septentrional de Jaizkibel se adentra en el Cantábrico formando el cabo de Higer, a cuyos pies se forma el fondeadero de Asturiaga. Es precisamente en este punto donde se erige el castillo de San Telmo, sobre un promontorio que controla los accesos a la barra del estuario y, por tanto, al puerto de la ciudad (Figs. 1 y 2).
La importancia estratégica de esta posición se explica por el complejo entramado jurisdiccional que ha caracterizado el estuario desde finales de la Edad Media. La villa fue fundada por el monarca castellano Alfonso VIII en 1203,4
En este contexto, la defensa costera constituyó una prioridad para las autoridades civiles y militares de Hondarribia a lo largo de todo el periodo bajomedieval y moderno. El control de la barra del estuario resultaba clave por varios motivos. En primer lugar, se trataba de proteger la ciudad amurallada de eventuales ataques provenientes del mar, bien por parte de los ejércitos franceses –como sucedió en los asedios de 1521-1524 y 1638– o bien de las tripulaciones corsarias que tuvieron gran protagonismo en la costa labortana, especialmente, a lo largo del siglo XVII (Lugat 2002Lugat, C.2002: “Les corsaires basques et la guerre de Course classique (XVII)”, Zainak, 21, pp. 397-409.). Testimonio de esto último es la inscripción epigráfica que corona el acceso al edificio, donde se indica que el edificio fue rehabilitado en 1598 “ad reprimenda pirratarum latrocinia”, es decir, contra los robos realizados por los piratas o, más probablemente, corsarios (Fig. 3). En segundo lugar, se buscaba garantizar la seguridad de las embarcaciones que se dirigían al puerto de la ciudad, situado en el interior del estuario, lo que implicaba atravesar un canal estrecho y cambiante entre los arenales. En tercer lugar, se pretendía proteger también la rada de Asturiaga, situado frente a la barra, donde fondeaban las embarcaciones de mayor tamaño y faenaban los pescadores de la ciudad.7
El estado actual del castillo es el resultado de una larga historia de ocupación, con varias fases de construcción y reforma, así como su posterior conversión en caserío y residencia privada hasta fechas recientes. El edificio fue adquirido por el ayuntamiento de Hondarribia en 2022, que abrió un proceso de consolidación y restauración para su futura puesta en valor. Dentro de dicho proceso, el edificio ha sido abierto al público mediante la realización de visitas guiadas por parte de la fundación Arma Plaza, lo que ha permitido documentar los alzados existentes y cotejarlos con las fuentes documentales, fotográficas y cartográficas disponibles. En las páginas que siguen, se presentarán en primer lugar los trabajos realizados y los resultados obtenidos. A continuación, se propondrá una interpretación estratigráfica del edificio, basada en la integración de las distintas fuentes de información, con el fin de proponer una reconstrucción diacrónica de su evolución en relación con las dinámicas históricas a escala local y regional.
3. DOCUMENTACIÓN INICIAL
⌅El estudio del castillo de Higer comenzó con un trabajo exhaustivo de documentación inicial, basado en el vaciado sistemático de fuentes documentales, fotografía antigua y cartografía histórica disponible en archivos locales, regionales y estatales.
3.1. Fuentes documentales
⌅El recurso a las fuentes documentales es un paso clave en el análisis de edificaciones de época histórica, especialmente para la Edad Moderna. Este tipo de fuentes puede proporcionar valiosa información sobre la construcción y uso de los edificios analizados, y esta es susceptible de cotejarse, después, con el estudio de los alzados conservados. Con este fin, se realizó un rastreo sistemático de las fuentes documentales relacionadas con el castillo de Higer en distintos archivos locales y regionales, con el objetivo de anotar todos aquellos aspectos relacionados con la construcción de las estructuras defensivas, las formas de ocupación y gobierno de las mismas, así como los agentes sociales implicados.
Este trabajo proporcionó un discreto corpus documental distribuido en varios archivos. Los registros más antiguos, aunque de carácter dudoso, se datan en el siglo XV; es a partir del XVI cuando se hacen más numerosos y proporcionan informaciones fehacientes acerca del castillo, sobre todo desde un punto de vista militar y de control del territorio. Las referencias relacionadas con actividades constructivas, como reformas y reconstrucciones, son más escasas y se concentran en torno a algunos momentos de especial actividad, como los proyectos diseñados por los ingenieros militares al servicio de la corona: Tiburzio Spannocchi a finales del siglo XVI; y Felipe Crame a mediados del XVIII. En cambio, las noticias relativas a la vida cotidiana en el castillo son anecdóticas.
3.2. Fotografía antigua
⌅La fotografía antigua es un registro de gran utilidad para comprobar los cambios sufridos por un edificio dado en fechas recientes, lo que a veces permite identificar elementos que ya no existen o no son visibles, y ponerlos en relación con otro tipo de fuentes (Díez Oronoz et al. 2022Díez Oronoz, A. y Narbarte, J.2022: Portuarrak. Begirada historiko bat Hondarribiko itsas komunitateari. Informe inédito, Arma Plaza Fundazioa.). Para ello, se llevó a cabo un vaciado de los registros fotográficos contenidos en distintos fondos locales y regionales, en los que se recabaron todas las imágenes en las que aparece representado, total o parcialmente, el castillo de Higer.
Los registros más antiguos datan de comienzos del siglo XX (Fig. 4). Se trata de varias cartas postales del fondo municipal del ayuntamiento de Hondarribia,9
3.3. Cartografía histórica
⌅El estudio de la cartografía histórica es un elemento clave en el análisis arqueológico de las fortificaciones históricas; sobre todo para la Edad Moderna, cuando el avance de las técnicas de levantamiento topográfico permitió realizar planos de gran calidad, especialmente en el ámbito militar. Así, la georreferenciación y superposición de cartografías de distintos periodos no solo permite trazar la evolución de las propias estructuras, sino también la de su relación con el paisaje circundante, tal y como se ha testado con éxito en las fortificaciones de Cartagena o Cádiz (Cerezo 2014Cerezo, F.2014: “Paisajes culturales marítimos: georreferenciación de planos históricos”, en X.Nieto y M.Bethencourt, Actas del I Congreso de Arqueología náutica y subacuática española, Cartagena, pp. 363-368. Universidad de Cádiz, Cádiz.; González Sánchez 2019González Sánchez, C.2019: “Primeros acercamientos en la digitalización y estudio del paisaje cultural marítimo de la Bahía de Cádiz”, en A.Gullón Abao, L.Padrón Reyes y C.Pérez-Reverte Mañas, La Caleta, entre la tierra y el mar. Un estudio diacrónico de uso, pp. 87-101. Aconcagua, Sevilla.).
En el caso de Hondarribia, se optó por realizar un vaciado exhaustivo de las fuentes cartográficas disponibles, consultando para ello las colecciones custodiadas en diversos archivos regionales y estatales. En primer lugar, se analizaron aquellas representaciones del estuario o de la plaza amurallada de Hondarribia en los que el castillo apareciera representado, siquiera esquemáticamente. Entre los registros más antiguos, está el plano de la jurisdicción de Hondarribia realizado por Tiburzio Spannocchi en 1597 y que puede enmarcarse en el contexto de la construcción del castillo (Fig. 5).12
También dos vistas generales del siglo XVII que representan la desembocadura del Bidasoa con el castillo en el extremo del cabo de Higuer, realizadas por cartógrafos franceses. Una de ellas más esquemática y sin datación precisa, la segunda ‒una excepcional vista panorámica dibujada en gran detalle‒ fechada en 1620.13
Una vez identificados los planos históricos de interés para el estudio del castillo de Higer, se procedió a su georreferenciación mediante el software ArcGIS 10.3, empleando las estructuras actuales del edificio como puntos de apoyo. Esto permitió superponer y comparar dichos registros entre sí y con otro tipo de información cartográfica, como ortofotografías históricas y actuales, catastros o batimetrías.
4. REGISTRO Y LECTURA ESTRATIGRÁFICA DE PARAMENTOS
⌅El análisis estratigráfico de las estructuras constructivas, o lectura de paramentos, es sin duda el principal fundamento metodológico de la Arqueología de la Arquitectura, que ha permitido superar las tradicionales interpretaciones basadas en criterios formales o estilísticos (Azkarate Garai-Olaun et al. 2022Azkarate Garai-Olaun, A., Escribano Ruiz, S., Sánchez Pinto, I. y Solaun Bustinza, J. L.2022: “Procedimiento y estrategias de análisis en Arqueología de la Arquitectura”, en A.Azkarate Garai-Olaun, C.Doménech Belda, S.Escribano-Ruiz, S.Gutiérrez LLoret, D.Kiss, I.Sánchez Pinto y J. L.Solaun Bustinza, Arqueología de la Arquitectura. Una experiencia práctica para el análisis arqueológico de edificios históricos, pp. 19-50. Colección Petracos 7. Instituto Universitario de Investigación en Arqueología y Patrimonio Histórico, Alicante.). Se trata de un procedimiento ya consolidado que se aplica de manera estandarizada en una gran variedad de contextos, incluidas algunas fortalezas de época bajomedieval y moderna como la que aquí se aborda (De Alba Romero 2010De Alba Romero, M.2010: “El Castillo de Chipiona (Cádiz)”, Arqueología de la Arquitectura, 7, pp. 169-189.; Fiorini 2011Fiorini, A.2011: “Dal castrum altomedievale al restauro settecentesco: storia e archeologia del castello di Sorrivoli (Roncofreddo - FC)”, Arqueología de la Arquitectura, 8, pp. 219-238.).
Dada la entidad y complejidad de las estructuras conservadas, en el castillo de Higer se decidió otorgar una gran importancia al proceso de registro planimétrico, con el fin de documentar de manera exhaustiva todos los elementos que componen el edificio (Martín Talaverano 2014Martín Talaverano, R.2014: “Documentación gráfica de edificios históricos: principios, aplicaciones y perspectivas”, Arqueología de la Arquitectura, 11, e011. 10.3989/arq.arqt.2014.014.). Así, se optó por fotografiar de manera sistemática tanto las partes visibles desde el exterior como los espacios visitables del interior, además de los accesos, corredores, escaleras y cubiertas. El gran volumen de fotografías resultante, completado con las mediciones de cada una de las cuatro fachadas, se empleó para elaborar un modelo fotogramétrico del edificio usando el software Agisoft Metashape. A partir de este modelo, se elaboraron las ortofotografías que han servido de base para realizar las planimetrías del edificio, tanto en plantas, alzados y secciones. En el proceso de realización de planimetrías se prestó especial atención a las deformaciones de la planta y espesores de los muros ‒que ya se intuían de gran importancia para descifrar aspectos relevantes de la evolución del edificio‒ y también al despiece de los aparejos, realizado sillar a sillar e incorporando el registro de las grietas y pérdidas de material (Figs. 7-8; Tab. 1).
Las planimetrías resultantes (Figs. 9-15) fueron el registro básico sobre el que después se llevó a cabo la lectura de paramentos propiamente dicha. En primer lugar, se procedió a identificar cada una de las acciones constructivas que componen el edificio, tanto positivas ‒volúmenes‒ como negativas ‒cortes e interfaces de erosión o destrucción‒. Para ello, se tomaron en consideración distintos criterios relacionados con los tipos de material y su tratamiento, las técnicas constructivas o las características formales y estilísticas de los distintos volúmenes. Cada una de las acciones constructivas identificadas fue registrada como una Unidad Estratigráfica (UE), asignándole una numeración individualizada y rellenando una ficha descriptiva para cada caso. Se identificó un total de 243 UE, cuya relación y descripción completa se recoge en el Anexo de este artículo.
Una vez realizado este trabajo, se procedió a caracterizar las relaciones estratigráficas que se establecen entre distintas UE, atendiendo a los habituales criterios arqueológicos de contemporaneidad ‒iguales, equivalentes o unidas‒ y antero-posterioridad ‒cubrir, rellenar, apoyar, adosar o cortar‒ (Azkarate Garai-Olaun et al. 2022Azkarate Garai-Olaun, A., Escribano Ruiz, S., Sánchez Pinto, I. y Solaun Bustinza, J. L.2022: “Procedimiento y estrategias de análisis en Arqueología de la Arquitectura”, en A.Azkarate Garai-Olaun, C.Doménech Belda, S.Escribano-Ruiz, S.Gutiérrez LLoret, D.Kiss, I.Sánchez Pinto y J. L.Solaun Bustinza, Arqueología de la Arquitectura. Una experiencia práctica para el análisis arqueológico de edificios históricos, pp. 19-50. Colección Petracos 7. Instituto Universitario de Investigación en Arqueología y Patrimonio Histórico, Alicante.). Todas estas relaciones se representaron en una matriz estratigráfica siguiendo el método establecido por Harris (1979Harris, E. C.1979: Principles of archaeological stratigraphy. Academic Press, Londres y Nueva York.), lo que permitió organizarlas de manera diacrónica y proponer una periodización por fases (Fig. 16).
5. CINCO SIGLOS DE HISTORIA: RECONSTRUCCIÓN DIACRÓNICA DE LAS ESTRUCTURAS DEL CASTILLO DE HIGER
⌅El análisis combinado de la lectura de paramentos, las fuentes documentales, cartográficas y gráficas disponibles, así como de otros edificios similares del entorno geográfico, permite trazar una evolución detallada de la historia del castillo. En concreto, se han definido cinco fases principales, divididas a su vez en varias subfases.
5.1. Estructuras medievales
⌅La existencia de una torre medieval en el emplazamiento del actual castillo Higer era una hipótesis recurrente tanto en el imaginario como en la historiografía local. Sin embargo, la ausencia de fuentes documentales directas y las dificultades de acceso al edificio habían impedido comprobar este extremo hasta la fecha. Ahora, tras realizar una lectura cuidadosa de los alzados conservados, se puede afirmar la existencia de varias estructuras anteriores a 1598, la fecha de construcción inscrita en el arco de acceso al edificio; estructuras que forman un complejo más amplio que la torre citada por la historiografía. Además, se han podido analizar con cierto grado de detalle la tipología y materiales de estos elementos y cotejarlos con otros ejemplos del entorno. A través de estos análisis se ha podido establecer dos fases de ampliación del complejo bajomedieval que señalan la existencia de unas estructuras previas que condicionaron las características del castillo construido a finales del siglo XVI.
5.1.1. La torre defensiva
⌅Los elementos más antiguos que se han podido identificar corresponden a los muros de una torre de planta sensiblemente cuadrada de 8,4 × 8,15 m de lado y 70 cm de espesor (UE 169). Unos muros de piedra arenisca con aparejo de sillarejo alterados múltiples veces y que en sus partes expuestas muestran un elevado grado de erosión que dificulta su lectura. Sin embargo, los restos de esta torre son claramente discernibles en los alzados que dan hacia el patio del castillo y en el sótano de la torre, donde pueden identificarse nuevamente en las partes que no fueron cubiertas por estructuras posteriores. Gracias a ello es posible interpretar la planta de la torre, que quedó parcialmente oculta al exterior tras la construcción del castillo y lanzar una hipótesis de su altura, que debió coincidir aproximadamente con el remate de la torre actual, con 12,5 m de alto desde el nivel del foso actual (Fig. 17), antes de que fuera desmochada parcialmente en el siglo XVIII.
Los fragmentos de muros conservados muestran la existencia de varios huecos y ventanas de dimensiones considerables ‒0,85 m de ancho y 1,95 m de alto‒ alineadas verticalmente y situadas descentradas hacia el ángulo (UE 199, 202, 243). Estos huecos fueron tapiados y es probable que la torre dispusiera de huecos similares dispuestos en el resto de caras, actualmente ocultas tras el forro de sillería del castillo.
Lamentablemente, no se han podido localizar referencias documentales o cartográficas que permitan datar con precisión estas actividades constructivas, ni tampoco identificar a sus promotores. Sin embargo, la ubicación de la estructura sugiere que su función estuvo desde el principio ligada al control del territorio, lo que permite enlazarla con las amplias funciones jurisdiccionales desplegadas por el concejo de Hondarribia desde su fundación. En efecto, el fuero de 1203 menciona la concesión del puerto de Asturiaga como un espacio central para las actividades marítimas de la villa, ya que ofrecía un refugio al amparo del cabo de Higer al tiempo que estaba conectado con el interior del estuario a través de la barra. De la misma manera, la villa ejerció una fuerte acción jurisdiccional sobre todo el estuario y los tráficos comerciales que lo atravesaban; así, el concejo formalizó, entre otras cuestiones, sendos acuerdos comerciales con la monarquía navarra en 1245 y 1365 (Yanguas y Miranda 1840Yanguas y Miranda, J.1840: Diccionario de Antigüedades del Reino de Navarra. Javier Goyeneche, Iruñea/Pamplona.).
Además, tras el fin de la guerra de los Cien Años en 1453, el vecino territorio labortano pasó bajo soberanía francesa, y el estuario del Bidasoa se convirtió en una zona de frontera sujeta a frecuentes tensiones políticas y militares entre ambos reinos.22
Para contextualizar el hallazgo de estas estructuras anteriores a 1598 en Higer, se puede recurrir a algunos paralelos bien conocidos en el entorno. La torre que se construyó en 1510 sobre el nuevo dique del puerto de Donostia (Pi Chevrot 2022Pi Chevrot, J. J.2022: La ciudad de Donostia-San Sebastián antes de 1918, la reivindicación de su presencia. Donostiaen, Donostia.: 476-478), o la primera torre defensiva del puerto de Pasaia ‒en este caso de planta parcialmente circular‒ construida hacia el año 1475 (Irixoa 2009Irixoa Cortés, I.2009: Pasaia: orígenes (Siglos XIV-XVI). Pasaiako Udala, Pasaia.: 101; 2012Irixoa Cortés, I.2012: “Iturri documental ezezagun bat? XVI. mende hasierako Donostiako udal akten laburpenak”, Boletín de Estudios Históricos sobre San Sebastián, 45, pp. 539-552.: 545, 551) son ejemplos cercanos y probablemente coetáneos de los que conservamos abundante documentación cartográfica, iconográfica y documental (Fig. 18). El hecho de que en ambos casos fueran poco transformadas hasta su desaparición permite establecer analogías para avanzar en una hipótesis del aspecto que pudo tener esta primera torre defensiva construida sobre el cabo de Higer.24
La de Pasaia disponía de matacán sobre el acceso, también una serie de ventanas alineadas en vertical y descentradas hacia el ángulo, como las que están tapiadas en la torre de Higer (UE 199, 202, 243), mostrando una disposición que pudo ser compartida por ambas estructuras. Respecto a la coronación, parece razonable pensar que dispusiera de un tejado a cuatro aguas como la torre del puerto donostiarra, ya que el plano levantado por Felipe Crame en 175525
5.1.2. Ampliaciones de la torre
⌅Las evidencias recabadas mediante el estudio estratigráfico sugieren la existencia de un complejo más amplio que el de una simple torre y que probablemente tuvo diferentes fases de construcción. La evidencia más importante la aportan los muros del sótano del pabellón norte, que indican la existencia de un pabellón adosado a la torre anterior a 1598. La evidencia más clara la aporta el muro exterior (UE 216), que fue revestido por el muro de sillería arenisca del castillo renacentista, dejando una junta que indica una relación de anterioridad. Esta unión ‒entre un muro interior en mampostería arenisca de 70 cm de espesor y otro de sillería arenisca con relleno de mampostería caliza de 80 cm de espesor‒ puede verse claramente gracias a las dos ventanas que se abrieron atravesando ambos muros, dejando a la vista un adosamiento que de otro modo hubiera quedado oculto. Dichos huecos se realizaron además aprovechando dos ventanas que quedaron cegadas tras la construcción del muro de sillería (UE -130 y -131), pues las jambas y dinteles de estos huecos están bien formalizadas al interior, mientras que las aberturas cortan de forma brusca el forro de sillería.
Además, la posición de este muro coincide en su encuentro con la torre en la posición de una de las ventanas del sótano de la torre (UE 243 y 207), que debió de ser tapiada para su construcción. Ello evidencia una relación de posterioridad respecto de la torre fundacional, indicando que el complejo previo al castillo fue objeto también de al menos dos fases constructivas: la torre fundacional y el pabellón adosado perpendicularmente a su cara norte.
El muro interior de este mismo cuerpo (UE 216), que contiene actualmente el relleno de la terraza del patio, muestra asimismo el resto de una puerta que debió de conectar originalmente con el exterior y que fue tapiada para actuar como contención de la terraza del nuevo castillo (UE 232), indicando que ambos muros formaban parte de un mismo pabellón situado sobre una rasante inferior a la terraza actual, coincidente aproximadamente con el suelo del semisótano actual.
Otras evidencias, como el muro exterior del pabellón sur (UE 239) o un paramento de mampostería caliza situado bajo el ángulo norte de la terraza (UE 142) tienen una clara relación de anterioridad con el castillo de finales del siglo XVI, indicando que el complejo bajomedieval y renacentista anterior a la refundación del castillo debió de ser más amplio. En estos dos casos no se han podido establecer relaciones de adosamiento y contacto que clarifiquen la datación y coetaneidad con el resto de estructuras. Sin embargo, la coincidencia de la posición, orientación y alturas de dichas estructuras con la geometría principal del actual castillo permiten plantear la hipótesis de que estos elementos formaron parte de un complejo que tenía unas dimensiones y estructura global similares al castillo refundado a finales del siglo XVI.
Por las evidencias recabadas, resulta indiscutible que a la torre medieval se le adosó un cuerpo alargado más bajo hacia el norte (Fig. 19). Parece verosímil también que el muro perpendicular a su cara oeste ‒la englobada actualmente en el pabellón sur (UE 239)‒ se construyera para formar un cierre en el acceso que diera paso a un patio protegido hacia la montaña y abierto hacia el mar. La plataforma de dicho patio quedaría contenida en sus otros dos lados por un muro cuyos restos pueden identificarse en el tramo de mampostería que destaca en la base de la actual terraza (UE 142), cuya altura coincide con el nivel del suelo identificado en el pabellón norte.
Esta hipótesis se sustenta además en varios paralelos del entorno geográfico, que comparten no solo su estructura principal, sino también su modelo de crecimiento. Es el caso de numerosos palacios nobiliarios del prepirineo navarro, como los de Aiantz e Itoitz en el valle de Lónguida, Artieda en Urraulbeiti, o Ekisoain en Ibargoiti; edificios tradicionalmente considerados de estilo gótico (Caro Baroja 1982Caro Baroja, J.1982: La casa en Navarra, 3 vols. Caja de Ahorros de Navarra, Pamplona.), aunque no existen estudios arqueológicos en profundidad. Más recientemente, el desarrollo de la Arqueología de la Arquitectura ha permitido afinar las cronologías de algunos casos paradigmáticos. Las investigaciones dendrocronológicas realizadas en el palacio Jauregizaharra de Gongora (valle de Aranguren), por ejemplo, sitúan su construcción en torno a la segunda mitad del siglo XV o principios del XVI (Lizeaga Rika 2018Lizeaga Rika, J.2018: “Gongora-ko (Nafarroa) Jauregizaharra jauregiaren datazio dendrokronologikoa”, Munibe Antropologia-Arkeologia, 69, pp. 333-341.). Esta evidencia, así como los claros paralelismos tipológicos, proporcionan una hipótesis plausible para datar la primera fase del castillo de Hisger aproximadamente en la segunda mitad del siglo XV, a pesar de que su mención –indirecta– más antigua se sitúa en 1523, en el marco del asedio de Hondarribia por las tropas franco-navarras que pretendían recuperar el reino perdido.28
5.2. “Ad reprimenda pirratarum”: la reforma de Tiburzio Spannocchi
⌅La primera intervención significativa que se puede determinar de manera fehaciente en el castillo de Higer es la reforma ordenada por el rey Felipe II a finales del siglo XVI. El objetivo fundamental consistía en defender la bocana del Bidasoa ‒y el puerto de Hondarribia situado en su interior‒ frente a los cada vez más frecuentes ataques corsarios, como explícitamente destaca la inscripción epigráfica situada en el acceso del edificio, datada en 1598: ad reprimenda pirratarum latrocinia (Fig. 3). No hay que olvidar que, en el contexto de la creciente pugna entre las monarquías hispánica y francesa por convertirse en la potencia dominante a nivel europeo, el litoral labortano se había convertido en un importante foco de actividad corsaria (Lugat 2002Lugat, C.2002: “Les corsaires basques et la guerre de Course classique (XVII)”, Zainak, 21, pp. 397-409.), lo que sin duda puso en jaque la normal actividad del puerto comercial de Hondarribia. En este contexto, la reconstrucción del castillo de Higer constituye un primer precedente en el protagonismo que iba a adquirir la monarquía hispánica como un agente político de primer orden en la codificación y defensa de la frontera del Bidasoa a lo largo de la Edad Moderna.
Además de la citada inscripción, varios registros documentales dan cuenta de la función militar que desde el inicio revistió la obra. El primero de ellos es una carta del concejo de Hondarribia, fechada en 18 de junio de 1600, en la que se pide a las autoridades militares hacer “alguna merced” a Pascual de Inza, que “ha trabajado con mucho celo y cuidado como maestro mayor de las obras que mandó hacer Tiburcio Spanoqui en la villa y en el castillo de Iguer”, un documento que indica los nombres del ingeniero militar y el maestro cantero que dirigió la ejecución de la obra.29
Sin embargo, el proyecto había tenido para entonces un largo recorrido. Un informe sobre la defensa de la plaza escrito por el propio Tiburzio Spannocchi en 1580 pone de relieve la necesidad de construir una torre en esta posición ‒“fare una torre alla punta in loco oportuno”, dice en el texto‒ lo que proporciona una evidencia directa de la autoría del proyecto que apoyaremos con otros argumentos en este apartado.31
Todos estos registros ponen de relieve la importancia que el castillo había alcanzado para la defensa costera del territorio guipuzcoano, hasta el punto de que su reforma fue dirigida por uno de los principales ingenieros militares del reino, Tiburzio Spannocchi. La huella material de esta intervención se identifica con claridad entre los alzados conservados en la fábrica del edificio; lo que permite, a su vez, contextualizarla en las innovaciones arquitectónicas del periodo. A su vez, esta intervención formó la base sobre la que se fueron efectuando todas las intervenciones posteriores.
5.2.1. Tiburzio Spannocchi
⌅Originario de Siena, Tiburzio Spannocchi (1541-1606) fue uno de los más destacados ingenieros militares que trabajaron para la Monarquía Hispánica a finales del siglo XVI y comienzos del XVII (Cámara Muñoz 1988Cámara Muñoz, A.1988: “Tiburzio Spannocchi, ingeniero mayor de los reinos de España”, Espacio, Tiempo y Forma, Serie VII Historia del Arte, 2, pp. 77-90.). Llegó a la península en 1580, tras servir a la corona varios años en Sicilia,34
De este segundo periodo conservamos varios planos autógrafos, así como los realizados por el ingeniero Gerónimo de Soto, su mano derecha (Cámara 2005Cámara Muñoz, A.2005: Los ingenieros militares de la monarquía hispánica en los siglos XVII y XVIII. Ministerio de Defensa, Madrid.: 12-14). Entre los autógrafos están el plano territorial de las cercanías de Hondarribia (1597),35
La familiaridad de Spannocchi con estructuras medievales como la de Higer y su puesta en defensa queda demostrada por su experiencia en las costas de Sicilia, momento del que se ha conservado un hermoso manuscrito con múltiples vistas de fortificaciones costeras análogas (Fig. 20).38
5.2.2. La intervención de Spannocchi
⌅Los principales elementos que pueden identificarse con la intervención de Spannocchi son el cierre exterior de sillería arenisca regular que abraza las estructuras precedentes y los muros de la plataforma, que forman un perímetro unitario que define la planta rectangular del castillo (UE 101). La inscripción epigráfica junto con el escudo situados sobre la puerta principal (Fig. 3), que forman parte de la fábrica de sillería, identifican claramente esta unidad con la actuación de 1598, pudiendo establecerse una continuidad de todo el paramento en los cuatro lados del castillo.
Este nuevo cierre estuvo acompañado de otras actuaciones menos visibles en el interior del castillo, que demuestran que la intervención fue en realidad una reconstrucción basada en el aprovechamiento íntegro de las estructuras precedentes, una reforma que se apoyó de forma notable en los muros preexistentes y que mantuvo en esencia la estructura global del complejo medieval.
Spannocchi consolidó la estructura en ángulo con patio abierto del castillo precedente. Para ello, construyó un nuevo cuerpo adosado al muro sur y añadió una segunda planta sobre el cuerpo preexistente al norte, ambas adosadas a la torre medieval. De este modo, el nivel de la terraza pudo elevarse para formar una nueva plataforma abierta hacia el mar y cerrada hacia el monte, contenida en parte entre los muros interiores del cuerpo preexistente y los nuevos muros exteriores de la plataforma. Estos tres cuerpos ‒la torre y sus dos pabellones‒ se reforzaron y cerraron al exterior con nuevo forro de sillería de 80 cm de espesor que daba un aspecto unitario al castillo, ocultando las partes medievales y otorgándole un aspecto renovado que se ha conservado en gran medida hasta hoy en día.
La solución de engrosar los muros perimetrales con un forro exterior o la construcción de pabellones para la tropa adosados al interior de estos lienzos, acostados además a ambos lados de una torre medieval formando un patio abierto, son semejanzas que permiten aventurar una participación activa del ingeniero en la reforma. Soluciones de este tipo pueden verse en los planos autógrafos que se han conservado para la reforma de los castillos de León en el valle de Arán41
El adosamiento de esta nueva piel de sillería puede identificarse en varias partes del edificio (Fig. 22). Ya se ha señalado el caso de las dos ventanas abiertas en el sótano del pabellón norte (UE -130 y -131), a las que se debe añadir los encuentros entre esta nueva piel y la torre medieval.
Estas uniones muestran que los muros incorporados por el proyecto de Spannochi eran más elevados que los actuales en aproximadamente 1,5 m, tal y como aparecen representados en los planos de Crame (Fig. 27).43
La antigua torre medieval, restaurada mediante una nueva piel de sillería, mantuvo la importancia que había tenido antes de la intervención, destacada sobre los dos lienzos, en el ángulo del castillo. Sus fachadas exteriores fueron renovadas con nuevos huecos ‒tapiados poco después de la refundación del castillo, como veremos‒ que demuestran la intención de dar forma a una fachada de carácter más representativo, que quedaba engalanada además por la amplia puerta de acceso coronada por el escudo de armas de Felipe II, visible directamente desde el exterior en origen.
En la fachada sur de la torre se abrían tres ventanas alineadas verticalmente y ligeramente desplazadas hacia el lado de la puerta (UE 102, 103 y 104) mientras que, en la cara oeste, dos ventanas ‒una de ellas seccionada al desmochar la torre‒ se alineaban en el centro de las dos plantas superiores (UE 118 y 119). La primera de ellas, la situada en la segunda planta (UE 119), está cercada por un marco decorativo plano con los testeros del dintel y el alféizar destacados, una solución similar a la que puede verse en el proyecto del polvorín construido por Jerónimo del Soto ‒mano derecha de Spannocchi‒ junto al cubo de la Magdalena en la ciudad amurallada de Hondarribia en 1610; lo que permite corroborar la datación y refuerza la autoría del proyecto (Fig. 22).45
En el ángulo suroeste destacan hoy en día dos ménsulas que se corresponden con un balcón situado en lo alto de este ángulo de la torre (Fig. 24), pensada probablemente como una garita desde la que flanquear los lienzos del castillo y defender asimismo la senda que, pasando bajo este ángulo, bajaba hasta la ensenada de Asturiaga (UE 113 y 114). Junto a estas dos ménsulas supervivientes pueden identificarse los testeros de otras tres ménsulas de piedra idénticas que fueron desmochadas dejando una labra más basta, diferente del resto del paramento de sillería arenisca (UE 115 y 116). A pesar de que este tipo de estructuras en forma de matacán se corresponde con estructuras defensivas de periodos anteriores, el perfecto engaste de las ménsulas ‒tanto las conservadas como las desmochadas‒ con el despiece de la sillería descarta la hipótesis de unas estructuras de la torre precedente conservadas atravesando el nuevo muro. Además, la torre conserva en lo alto de su fachada sur los restos de la puerta de acceso a dicha galería (UE 105), bien formalizada dentro del aparejo, indicando que esta fue una estructura incorporada durante la reforma del castillo en 1598.
El resto de los lienzos exteriores carecían ‒a excepción de la puerta principal‒ de cualquier otro hueco; cerraban por completo el castillo hacia la montaña protegiendo los dos cuerpos de guardia y la plataforma. Una disposición que vincula nuevamente el proyecto a Tiburzio Spannocchi, que en una de sus instrucciones para la construcción de castillos señala que “los aposentos pos servicio del presidio correrán al largo de las dos cortinas”, tal y como ocurre en el caso de Higer.46
Del nuevo cuerpo adosado al lienzo sur se conservan hoy en día los muros del sótano, construidos en sillería arenisca bien labrada al exterior y de mampostería hacia el interior (UE 239). Gracias a un plano de 1754 levantado para la reforma del castillo podemos conocer que este cuerpo de guardia no destacaba desde el borde de la plataforma, tal y como lo hace hoy en día, y formaba un cuerpo más pequeño, separado de la torre para permitir el acceso directo al patio del castillo desde la puerta principal.47
En el cuerpo adosado al norte de la torre se realizaron varias intervenciones para garantizar la estabilidad de la nueva estructura. Se construyeron dos muros diafragma para sostener la antigua fachada interior del pabellón (UE 219 y 223), por lo que el espacio del sótano quedó dividido en tres partes, una de ellas actualmente colmatada e inaccesible. Se repararon y nivelaron partes de los muros para construir el nuevo suelo (UE 229) ‒hoy en día desaparecido‒ se tapiaron las ventanas que daban al antiguo patio (UE 230 y 232) y se garantizó el acceso al nuevo sótano mediante una escalera que bajaba adosada al extremo sur, en la posición de la actual escalera (UE 225).48
A pesar de que las partes exteriores y las situadas bajo el nivel de la terraza se han conservado en gran medida hasta hoy en día, no puede decirse lo mismo de los niveles superiores de los cuerpos de guardia situados sobre la terraza, que fueron reedificados completamente en el siglo XVIII. El único plano detallado que muestra el castillo antes de su segunda reforma data de 1754 ‒del momento en el que el complejo llevaba décadas abandonado‒ solo señala la geometría de los muros de fábrica enterradas (Fig. 26).49
Sin embargo, parece evidente que ambos cuerpos de guardia dispusieron de un segundo piso situado al nivel de la terraza. Así lo señalan por un lado la gran altura de los muros exteriores que debieron cubrir los tejados de estos cuerpos de guardia laterales, incluso el muro de sillería que cubre el flanco de uno de estos pabellones, que cierra la parte más expuesta para defenderla de los embates de la mar. Por ello, puede concluirse que las plantas superiores de estos cuerpos de guardia debieron de estar construidos con una estructura más sencilla de madera y fachadas de entramado que se arruinaron rápidamente tras el abandono del castillo sin dejar ningún rastro.
Al exterior del castillo, un muro bajo de 1,5 m hacía las funciones de contraescarpa, conteniendo las tierras de la montaña y protegiendo el frente principal del castillo con un foso. Esta estructura, señalada también en el plano de 1754, es visible actualmente en la base de la cerca construida en el siglo XVIII (UE 163). Por tanto, el acceso al castillo se realizaba atravesando un puente de madera cuyas trazas deben de seguir ocultas bajo las estructuras defensivas que se construyeron con posterioridad.
5.3. Transformación y abandono del castillo entre los siglos XVII y XVIII
⌅La lectura de paramentos apunta a que el castillo fue transformado poco después de su construcción con el objetivo de mejorar su defensa. Por un lado, la mayor parte de las ventanas de la fachada principal fueron tapiadas con sillería de arenisca bien escuadrada cuya ejecución es muy cercana a la del muro (UE 102, 103 y 104; Fig. 25) y solo se dejaron abiertas las dos orientadas hacia el monte, tapiadas más tarde con un cierre de mampostería más pobre, indicativa de una intervención posterior realizada con menos medios (UE 118 y 119). La puerta de acceso a la galería se tapió con el mismo cierre de sillería y parece lógico pensar que fue en este mismo momento cuando se decidió suprimir el balcón del ángulo, desmochando sus ménsulas (UE 105). Asimismo, los parapetos de la plataforma fueron transformados tras la construcción del castillo, pues el tramo conservado con una tronera orientada hacia el mar está claramente adosado sobre el muro de la plataforma y al costado del lienzo (UE 144 y 145). Esta nueva disposición del parapeto con troneras debió de continuar a lo largo de todo el frente de la plataforma, formando un cierre continuo en el que se disponían otras tres troneras orientadas hacia la bahía, representadas en el plano de 1754.51
Con un intervalo de tiempo tan amplio ‒entre 1598 y 1754‒ y sin registros que den cuenta de los trabajos realizados en el castillo, es difícil precisar el momento en que fueron realizadas estas adaptaciones y cuáles de ellas pertenecieron a una misma actuación. Sin embargo, los sucesos bélicos que afectaron a la ciudad en este periodo permiten aventurar una hipótesis: que el asedio de 1638, en el marco de la guerra de los Treinta Años (1618-1648), y el papel limitado que jugó el castillo de Higer en la defensa de la bahía, motivaran una puesta a punto de la fortificación. A este respecto, es notorio que tanto el cierre de las ventanas de la torre (UE 102, 103, 104 y 105) como la construcción de la tronera del parapeto (UE 145) se ejecutaron en una obra de sillería de la misma calidad, lo que permite agruparlas como parte de una misma actuación que pudo llevarse a cabo durante los trabajos de reconstrucción de las defensas de la ciudad.
Las fuentes documentales y cartográficas indican que el castillo de Higer siguió en uso a lo largo del siglo XVII. Por un lado, el edificio aparece representado en numerosos planos y vistas, incluyendo varias fechadas en torno a los acontecimientos bélicos que rodearon el asedio de 1638. Por otro lado, varias menciones indican que siguió siendo un elemento importante en los recurrentes conflictos que siguieron dándose incluso tras la firma de la Paz de los Pirineos en 1659. Así, durante los bloqueos que ejecutó la Armada francesa entre los años 1680 y 1685 para reclamar su derecho sobre el río Bidasoa, los habitantes de Hondarribia hicieron uso del castillo para tratar de defenderse, ahogados por la grave crisis de la actividad pesquera y comercial originada por tal actuación. Desobedeciendo incluso las órdenes directas del rey y del gobernador de la provincia de no responder con las armas, se instalaron en varias ocasiones piezas de artillería en la plataforma del castillo, desde donde se atacó a las embarcaciones pesqueras de las vecinas comunidades labortanas y se trató de disuadir en varias ocasiones a los bergantines atracados en la bahía.53
Sin embargo, el castillo debió de quedar abandonado poco después. Puede que una de las razones de este abandono fuera el estado en el que quedó después de los citados acontecimientos, cuando la flota francesa que bloqueaba el puerto respondiera con un centenar de cañonazos a las salvas disparadas desde Higer en mayo de 1685. Este ataque puede explicar la desaparición de las estructuras de los cuerpos de guardia y el mal estado del lienzo que mira hacia el mar que tuvo que ser reparado y reconstruido parcialmente por Crame (UE 135, 137 y 139).
Tras el asedio francés de 1719, ocurrido en el marco de la guerra contra la Cuádruple Alianza (1717-1720), una carta del Capitán General de Gipuzkoa insta a las autoridades locales a dar solución al problema de alojamiento de los oficiales del regimiento de Aragón instalado en el bajo Bidasoa.54
El estado de abandono y ruina del castillo lo certifica la planta levantada en 1754 en el contexto del proyecto de reforma que se emprendería un año después.56
5.4. La conversión del castillo en polvorín por Felipe Crame (1755)
⌅A mediados del siglo XVIII, el castillo de Higer sufrió una nueva e importante transformación, con el fin de poner remedio al estado de abandono en el que se encontraba el edificio y, de paso, satisfacer las necesidades militares de la ciudad de Hondarribia y de la Corona. Ya desde el fin del asedio y ocupación de los años 1719-1721, se habían realizado varias propuestas para sacar los depósitos de pólvora del recinto amurallado de la ciudad, donde planteaban serios problemas de seguridad. Por ejemplo, se conservan dos planos del proyecto realizado por Francisco Antonio del Mazo en 1733 para la construcción de “un almacén sencillo [...] en las cercanías de Fuenterrabía para el repuesto de la pólvora”.59
5.4.1. El proyecto de Felipe Crame
⌅Felipe Crame (1705-1772), ingeniero militar de origen alemán, desarrolló su carrera como oficial del ejército español, ejerciendo como responsable de los proyectos de reforma de numerosas fortificaciones peninsulares (Capel Sáez et al. 1983Capel Sáez, H., García i Lanceta, L., Omar Moncada, J., Olivé, F., Quesada Casajuana, S., Rodríguez, A., Sánchez, J. E. y Tello, R.1983: Los Ingenieros Militares en España. Siglo XVIII. Repertorio biográfico e inventario de su labor científica y espacial. Universitat de Barcelona, Barcelona.). Entre 1753 y 1761 trabajó en la costa guipuzcoana, dirigiendo proyectos como la remodelación de la parte occidental del frente de tierra de las murallas de Donostia,60
El planteamiento inicial propuesto por Crame (Fig. 28) era sencillo: reconvertir la antigua torre medieval en una torre aislada para el almacenamiento de la pólvora y habilitar dos cuerpos de guardia o cuarteles sobre los restos de los dos pabellones laterales. Para este fin, la torre se rodeaba ‒tanto al exterior como por el interior del castillo‒ por una cerca de planta cuadrada de 9,10 m de altura desde la base de la torre, a una distancia de 4,30 m, formando un recinto exterior con funciones defensivas y probablemente pensada también como barrera para aislar el polvorín de los riesgos de incendio.62
5.4.2. La reconversión del castillo en polvorín
⌅La lectura de alzados ha evidenciado que el edificio se reconstruyó siguiendo las líneas generales marcadas por Crame, pero reduciendo el proyecto a sus partes más esenciales, buscando una ejecución menos costosa y más pragmática.
La torre y los cuerpos de guardia laterales fueron los que se ejecutaron siguiendo de forma más fiel el proyecto. Los huecos de ventilación e iluminación del polvorín se abrieron directamente sobre los muros medievales de la torre (UE 174, 186, 188, 190, 192, 193 y 195) y las dos ventilaciones a nivel del sótano se ejecutaron también según el proyecto (UE 166 y 168) desmontando partes de la camisa de sillería exterior y cerrándolas con un aparejo de sillarejo. En este momento se cegaron también con mampostería de piedra caliza las dos ventanas que quedaban abiertas también al exterior de la torre (UE 118, 119, 120 y 164). La nueva cubierta a una pendiente que cubría el polvorín fue respetada, pero se decidió desmochar la torre para dejarla libre (UE -117). Con ello se evitó que quedara englobada entre cuatro muros según el proyecto, una decisión motivada por razones funcionales: facilitar la ejecución, optimizar la evacuación del agua y evitar problemas de humedad, de gran relevancia precisamente en un polvorín. Tanto la limpieza del corte realizado a los muros de la torre como el friso de remate colocado en la cumbrera (UE 110) y el sencillo remate en piedra arenisca situado para soportar el alero (UE 182) certifican que el desmoche de la torre estuvo vinculado a la reforma de la cubierta.
La cerca de protección de la torre se ejecutó únicamente por la parte exterior del castillo, reutilizando los muros de la contraescarpa y adaptando su altura al desnivel del terreno, con su parte más elevada junto a la puerta de acceso y descendiendo paulatinamente, haciendo que la segunda garita del nuevo recinto coincidiera prácticamente en altura con el nivel interior de la terraza (UE 111). Para acceder a la segunda garita, se realizó un corte en el lienzo del castillo (UE -126) que se consolidó con un relleno mixto de mampostería y ladrillo formando arco (UE 127). Dicho acceso quedó contenido entre dos muros paralelos que probablemente continuaban por el interior del castillo, salvando el desnivel del cobertizo enterrado adaptado al flanco de la torre.
En efecto, a pesar de que está hoy en día colmatado y nivelado con el suelo de la plataforma, se han recabado evidencias de que el espacio cubierto para arreglar los toneles también fue construido. La puerta tapiada en el sótano de la torre demuestra que esta dispuso de un acceso mediante un patio semienterrado a este nivel (UE 175) y las dos ménsulas (UE 177 y 179), un cajeado (UE -212) y la roza (UE 181) para el empotramiento de las tejas conservadas en esta misma cara de la torre demuestran que existió también una antigua cubierta situada en esta misma posición. Por tanto, el acceso al polvorín se realizaba a través de un foso formalizado por los corredores del acceso a las garitas que formaban una cerca perimetral interior, accesible mediante una escalera descendente, y que fue rellenada en una fase posterior. La apertura de la puerta desde el interior de la torre y las dovelas exteriores del arco de la puerta a nivel del suelo exterior corroboran que este acceso fue en un tiempo funcional (UE 172). Al mismo tiempo, los fuertes desplomes de la escalera de mampostería situada sobre este patio ‒que las fotografías históricas ratifican no tener más de un siglo de antigüedad‒64
A excepción de la galería cubierta, que se ejecutó parcialmente frente al pabellón norte, los dos cuerpos para la tropa se construyeron utilizando nuevos muros de mampostería apoyados sobre las antiguas estructuras, con pocos cambios respecto del proyecto. A pesar de los cambios en los huecos y la desaparición de la distribución original a lo largo del último siglo, los muros exteriores en mampostería de piedra arenisca conservadas, con sus ventanas y puertas definidas por piezas de cantería arenisca ‒algunas de ellas tapiadas hoy en día‒ responden a una configuración muy similar a la que muestran los planos (UE 150, 159, 188 y 214). El levante de los muros se ejecutó sobre una primera nivelación de los remates de los antiguos que permitiera asimismo la colocación del nuevo solado de madera, dejando marcas evidentes sobre todo en el sótano del cuerpo de guardia septentrional (UE 226).
En el pabellón sur, la longitud del cuerpo de guardia se extendió para alcanzar la totalidad de la longitud del lienzo y sobresalir de los muros de la plataforma. Las evidencias de esta ampliación pueden percibirse desde el interior en las caras no revestidas de este cuerpo de guardia (UE 236) y en los muros exteriores de este nuevo testero (UE 150 y 152), que muestra sin embargo reparaciones ulteriores, motivadas probablemente por el precario apoyo de los muros sobre el borde del acantilado, que dificultan la interpretación de esta actuación. Durante esta fase se realizó también la nueva puerta de acceso al foso (UE 238), atravesando todo el espesor del lienzo (UE -237), para habilitar la salida al mar del castillo ‒a través de una senda escarpada por el acantilado del que han quedado restos de algunos escalones‒ que quedó cerrada con la construcción de la cerca exterior a la torre.
Los muros del testero del pabellón norte se repararon y consolidaron también siguiendo las directrices del proyecto. Las pérdidas de material en la camisa del muro se repararon con una mampostería mixta de piedra caliza y de ladrillo de una ejecución muy pobre y el remate del muro fue desmochado nuevamente para adaptarse a la nueva cubierta (UE -138). En esta actuación se reparó asimismo el muro del testero con mampostería de piedra caliza (UE 137), aprovechando esta misma actuación para engrosar el muro e incorporar en su interior la antigua escalera de bajada al semisótano. El engrosamiento del muro permitió abrir una nueva letrina situada en el espesor del testero (UE 141) y situar una chimenea al interior, siguiendo asimismo las trazas del proyecto.
En este momento se debió construir también una antepuerta formada por dos muros laterales que protegía el acceso principal. A pesar de no formar parte del proyecto, los restos de esta estructura son visibles en algunas fotografías antiguas.65
Al parecer, el polvorín entró en funcionamiento poco después de su acondicionamiento. Así lo describió el ingeniero militar Segismundo Font en 1786, indicando que toda la pólvora del polvorín de la ciudad ‒el situado junto al cubo de la Magdalena‒ “se deposita [...] à distancia de tres quartos de legua en el Castillo del Higuer, que es una batería cerrada por la gola con objeto de defender de Piratas la Cala, o surgidero que flanquea”.66
5.5. Siglos XIX-XX: pérdida de la función defensiva
⌅Las últimas fases de ocupación del castillo de Higer, tras el fin de la guerra de la Convención (1793-1795), están marcadas por la pérdida de su función defensiva. Ya en 1801, una comunicación del gobernador del castillo refiere que el edificio estaba en estado de abandono, que solo se mantenía en uso una caseta cuyas llaves estaban en manos de la cofradía de Mareantes de San Pedro,68
Aunque Hondarribia fue escenario de una importante actividad militar durante la primera guerra carlista (1833-1839), no existe registro documental alguno de que el castillo de Higer jugara un papel en tales hechos. Sin embargo, es posible que se realizaran algunas adaptaciones menores para volver a fortificar el lugar; el tramo de parapeto con aspilleras situado en el lateral del acceso para defender el flanco del foso ‒del espacio entre la torre y la cerca construida por Crame‒ está claramente apoyado sobre el cierre de 1755 (UE 112) y muestra también indicios de un nuevo suelo de madera instalado para su servicio. En cualquier caso, se trató de actividades puntuales que no tuvieron continuidad, puesto que la fortaleza nunca recuperó ya la importancia de antaño. Así, en el nomenclátor de pueblos y caseríos elaborado por la Diputación de Gipuzkoa en 1857 se cita al castillo de Higer como “fortaleza inutilizada”.
5.5.1. De castillo a caserío
⌅El Estado confiscó el edificio en 1864, en virtud de la desamortización promovida por el ministro liberal Pascual Madoz en 1855.70
Durante este periodo se habilitó un cobertizo en el espacio comprendido entre la torre y la cerca exterior. Para ello, se construyó una cubierta inclinada que saltaba desde el muro de la torre hasta la cerca exterior. Los cajeados realizados en este momento para las viguetas del tejado (UE -121 y -125) indican que el cobertizo ocupó todo el flanco oeste de la torre, desde el muro de la garita hasta el ángulo de la torre, donde se construyó un cierre de entramado de madera del que han quedado también algunos indicios (UE -123). Este espacio dispuso de un entresuelo formado probablemente por un forjado de madera que no alcanzaba a cubrir toda la longitud del cobertizo. En el edificio subsisten algunas evidencias de este entresuelo, en forma de cajeados realizados al revestimiento de sillería de la torre (UE -124). Para el acceso a este cobertizo, se abrió una nueva puerta en la base de la torre (UE -106), además de un segundo portón en la cerca que cierra el foso, para el acceso directo desde el exterior. Esta puerta, hoy en día tapiada, es visible también en algunas fotografías antiguas.71
La nueva escalera de acceso (UE 170) a la torre desde su primera planta, habilitada ya como espacio principal de residencia, debió realizarse en los últimos años de existencia del castillo como caserío, pues esta no aparece en las fotografías antiguas y dichas plantas ya estaban arruinadas para el momento en que el castillo pasó a manos de su último propietario.72
5.5.2. Los últimos años como residencia privada
⌅En 1920 aparece como propietario Aquilino Rodríguez Balzola, un notable comerciante de Irun (Tranche Iparraguirre 2010Tranche Iparraguirre, M.2010: “Aquilino Rodriguez y el surgimiento del barrio de San Miguel”, Boletín de estudios del Bidasoa, 26, pp. 289-321.). Sus descendientes han habitado la propiedad desde los años 80, en que dejó de ser caserío para convertirse en residencia privada, hasta pasar a manos del ayuntamiento de Hondarribia en 2022.
Durante este último periodo del castillo como residencia privada se realizaron algunos cambios que, a pesar de ser menores, alteraron parcialmente su imagen (Fig. 30). Se abrieron dos nuevas ventanas en el testero del cuerpo de guardia meridional abriéndose hacia el paisaje de la bahía (UE 155 y 156) y es probable que el alzado de este cuerpo hacia la plataforma se remodelase parcialmente, unificando y reparando el tramo central (UE 188) y cerrando la puerta de acceso a la escalera, que se convirtió en una ventana (UE 160). De este modo, la bajada al semisótano dejó de realizarse desde la plataforma para accederse desde el interior del cuerpo de guardia, a través de una escalera de tres tramos.
El parapeto de la plataforma hacia el mar fue también transformado en un sencillo pretil (UE 147 y 218) y se realizaron también algunos nuevos accesos a los fosos, como la puerta abierta a un lado del acceso principal (UE 109), que tampoco aparece en ninguna de las fotografías previas del castillo.
6. CONCLUSIÓN
⌅Este trabajo ha planteado el análisis arqueológico de una pequeña fortaleza costera, el castillo de Higer en Hondarribia (Gipuzkoa), como una primera aproximación al estudio del desarrollo de autoridades estatales centralizadas durante la Edad Moderna a partir de la Arqueología de la Arquitectura. Los resultados obtenidos muestran el potencial de este enfoque, que ha permitido identificar varias fases de reconstrucción del castillo a instancias de las autoridades políticas y militares del territorio con una clara vocación de control territorial, especialmente visible en un entorno de frontera como es el estuario del Bidasoa. Asimismo, el estudio realizado ha permitido identificar fases constructivas previas a los registros documentales conservados. Si bien la existencia de dichas estructuras preexistentes ‒una torre‒ era algo aceptado por la historiografía local, este estudio ha arrojado la primera evidencia empírica de ello, registrando además la presencia de al menos dos fases constructivas previas que indican la existencia de un complejo de dimensiones más amplias y una historia más compleja de lo inicialmente esperado.
Aunque la ausencia de referencias documentales dificulta la caracterización de esta torre medieval, parece claro que su construcción forma parte de la agencia territorial desplegada por el concejo de la villa de Hondarribia en el ejercicio de la jurisdicción que le otorgaba el fuero de 1203. Esta incluía el fondeadero de Asturiaga, junto al cabo de Higer, como un elemento central de las actividades marítimas de la villa, y adquirió una relevancia creciente hacia el final de la Edad Media, cuando el estuario del Bidasoa se convirtió en zona de frontera entre las monarquías hispánica y francesa. En los siglos sucesivos, la historia del castillo de Higer evolucionó de manera sincrónica con la plaza militar de la ciudad de Hondarribia y, de manera más general, con la frontera del Bidasoa.
Aprovechando la existencia de estructuras anteriores en el mismo emplazamiento, la Monarquía Hispánica promovió a finales del siglo XVI la erección del nuevo castillo con el objetivo de controlar la frontera del Bidasoa y castigar la acción de los corsarios labortanos en este entorno. Para ello se comisionó a Tiburzio Spannocchi, uno de los principales ingenieros militares al servicio de la corona, a quien debe atribuirse buena parte de los alzados conservados. Esta fase del edificio constituye, por tanto, la primera evidencia de una intervención directa de la autoridad central con una vocación de control espacial de la frontera del Bidasoa, en línea con una estrategia política ya descrita en otros puntos de la frontera para este periodo. Tras una fase de relativo abandono a finales del siglo XVII, en 1755 las autoridades militares volvieron a encargar la realización de obras en el castillo, en este caso a Felipe Crame, autor de numerosas otras fortificaciones tanto en el País Vasco como en otras regiones de la Monarquía Hispánica; en este caso, se instaló en el castillo un almacén de pólvora que serviría de instalación auxiliar para la plaza fuerte de la ciudad. El edificio perdió su función militar tras el fin de las guerras carlistas y las desamortizaciones del siglo XIX, adoptando un carácter residencial; primero, como caserío, y después como residencia privada para una familia de la burguesía local.
Toda esta historia de usos y transformaciones ha podido ser reconstruida gracias a una cuidadosa lectura de alzados que, combinada con el análisis de las fuentes documentales, cartográficas y fotográficas disponibles, ha demostrado cómo un pequeño edificio como este guarda la huella material de la acción de los distintos agentes ‒autoridades, ingenieros, moradores y propietarios‒ que intervinieron en su gestión a lo largo de cinco siglos, con especial atención al refuerzo de la autoridad estatal a partir del siglo XVI. El desarrollo de nuevos trabajos en el futuro permitirá sin duda ampliar la evidencia disponible, realizando estudios comparativos a escala regional o interregional. Se abre, así, una vía de trabajo de gran interés para el estudio del desarrollo estatal durante la Edad Moderna a partir de las arquitecturas conservadas, poniendo a su vez el foco en el valor patrimonial de este tipo de edificios.