1. INTRODUCCIÓN
⌅A los pies de los montes Tiburtinos, morada de Hércules Vencedor, se inicia en el 118 d. C. la construcción de Villa Adriana.1
Desde un punto de vista topográfico, la primitiva villa se erige sobre una prominencia tobácea delimitada a este por un valle, el Fosso dell’Acqua Ferrata, mientras que al oeste se caracteriza por la ausencia de importantes accidentes geográficos. Desde un primer momento, y como sucede de manera frecuente en las villae del agro tiburtino, el proyecto preveía una organización del terreno a partir de la creación de terrazas artificiales. Para ello se hace uso de substructiones generadas mediante un muro de aterrazamiento continuo en opus incertum de grandes mampuestos irregulares datado en el siglo II a. C. (Fig. 2). Ya en estas cronologías, encontraríamos la distinción de al menos dos terrazas: una inferior y una superior.
La terraza inferior, denominada en la actualidad Cortile delle Biblioteche y Hospitalia por los edificios de época adrianea (Fig. 1), presentaba ya en su primera fase una organización racional a partir de diferentes áreas abiertas y ajardinadas. Entre las primeras intervenciones que se constatan en esta área, destaca la llevada a cabo en la vertiente norte con la construcción del ninfeo (Fig. 1). El monumento, realizado en opus incertum, si bien pertenece todavía al siglo II a. C., su edificación se adscribe a una fase sucesiva (Giuliani 1999Giuliani, C. F.1999: “Differenze qualitative fra strutture urbane e periferiche nel Ninfeo del Cortile delle Biblioteche a Villa Adriana”, en L. Quilici y S. Quilici Gigli (eds.), La forma della città e del territorio. Esperienze metodologiche e risultati a confronto. Atti dell'Incontro di studio, 1998, pp. 61-73. S. Maria Capua Vetere.: 63) a la de aterrazamiento y organización del espacio. Del mismo modo, a un periodo edilicio sucesivo pertenece la construcción del denominado Avancorpo A, –objeto de análisis de este trabajo– edificio destinado a la monumentalización de la parte oriental de la terraza inferior.3
Por lo que respecta a la terraza superior (Fig. 1), Palazzo, con una función primordialmente residencial, está igualmente organizada durante el periodo preadrianeo alrededor de grandes viridaria porticados con euripus (Hidalgo et al. 2015Hidalgo Prieto, R., Carrasco Gómez, I., Cinque, G. E., Tronelli, A. y Rendina, L. M. 2015: “Excavaciones en el área de Palazzo de Villa Adriana (Tivoli, Roma). Campaña de 2013”, Informes y Trabajos, 12, pp. 157-174.: 169-172; Hidalgo 2023Hidalgo Prieto, R. 2023: “Il Palazzo di Villa Adriana alla luce delle recenti indagini. Alcune note sugli spazi di otium”, Scienze dell’Antichità, 30, en prensa.: 1-22; Hidalgo et al. 2023Hidalgo Prieto, R., Carrasco Gómez, I., Felipe Colodrero, A., Algaba Torrealba, J. J., Benfante, F., Capacchione, F., Corrales Álvarez, Á., Díaz Ramos, S., Ottati, A., Peña Cervantes, Y., Roales Macías, A., Romero Gustos, G., Rovira Guardiola, R. y Zarco, Martínez, E. 2023: “El proyecto de investigaciones arqueológicas en el Palazzo de Villa Adriana. Campañas de 2019 y 2021”, Informes y Trabajos, 21, pp. 155-173.: 156-166). El núcleo principal, situado sobre un criptopórtico cuatripartito, presenta un esquema doméstico bastante canónico: en primer lugar, un primitivo atrio, transformado con posterioridad en peristilo, se halla en conexión con el tablinum custodiado por alae. Sigue un gran patio porticado circundado de diferentes habitaciones, probablemente de uso residencial. Cierra por el sur este bloque con un gran ninfeo en forma de teatro, adscrito al periodo augusteo y con un estanque a los pies (Lugli 1927Lugli., G. 1927: “Studi topografici intorno alle antiche ville suburbane VI. Villa Adriana”, Bullettino della commissione archeologica di Roma, LV, pp. 139-204.: 197). Buena parte de las estructuras presentes en el área de Palazzo se construyen en torno a los siglos I a. C., y I d. C., adscribiéndose este complejo al característico fenómeno de las villae de otium que proliferan en el agro tiburtino durante época tardorrepublicana (Tomei 1988Tomei, M. A. 1988: “Il suburbium di Roma in età imperiale: forme di insediamento e proprietà della terra in alcune aree lungo l’Aniene e la via tiburtina”, Atti e memorie della Società tiburtina di storia e d'arte, 61, pp. 57-130.; Romizzi 2001Romizzi, L. 2001: Ville d’otium dell’Italia Antica (II sec. a. C. – I sec. d. C.). Aucnus, Napoli.; Tombrägel 2012Tombrägel, M. 2012: Die republikanischen Otiumvillen von Tivoli. Palilla 25. Deutsches Archäologisches Institut Rom, Wiesbaden.: 116-188).
En el 118 d. C., la construcción de la nueva residencia imperial aglutinó en el nuevo esqueleto arquitectónico la precedente villae, cancelando, modificando y/o reaprovechando las estructuras previas. La terraza superior continuó conservando su carácter prioritariamente residencial convirtiéndose en uno de los sectores más privados e íntimos de Villa Adriana. El nivel inferior fue objeto de numerosas modificaciones que cambiaron la imagen y la razón de ser de este espacio en su concepción original. El sector occidental fue en parte obliterado como consecuencia de la construcción del Teatro Marítimo mientras que al norte se construyen las llamadas bibliotecas latina y griega, edificios que dan a esta área la denominación de Cortile delle Biblioteche. En la vertiente sureste se llevó a cabo la construcción de los Hospitalia (Fig. 3), complejo constituido por una serie de habitaciones destinadas al reposo, decoradas con diversos y ricos mosaicos, letrinas, espacios de distribución y de uso común. El compendio de todos estos elementos habla de una función netamente residencial de este nuevo sector (Aurigemma 1961: 177-184; De Franceschini 1991De Franceschini, M. 1991: Villa Adriana. Mosaici, pavimenti, edifici, Bibliotheca archaeologica, 9. L’Erma di Bretschneider, Roma.: 359-366; MacDonald y Pinto 1995MacDonald, W. L. y Pinto, J. A. 1995: Hadrian’s Villa and Its Legacy. Yale University Press, New Haven-London.: 68; Borgia 1991Borgia, E. 1991: “Tivoli (Villa Adriana). Gli Hospitalia”, Bollettino di Archeologia, 8, pp. 73-83.; Bigi 2018Bigi, D. 2018: “Hospitalia”, en G. E. Cinque y N. Marconi (eds.), Villa Adriana. Passeggiate iconografiche, pp. 223-224. Il Formichiere, Foligno.: 223-224; Eramo 2020Eramo, E. 2020: “Gli edifici residenziali “non aulici” nella Villa Adriana di Tivoli: caserma dei Vigili, Hospitalia, Triclinio Imperiale, novità e indirizzi di analisi”, en R. Hidalgo, G. E. Cinque, A. Pizzo y A. Viscogliosi (eds.), Adventus Hadriani. Investigaciones sobre arquitectura adrianea, pp. 607-632. L’Erma di Bretschneider, Roma.: 615-619). Como se verá, el proyecto arquitectónico de Hospitalia comportó la completa absorción de las estructuras precedentes, el denominado Avancorpo A, ocultando la monumentalidad que la Villa Republicana presentaba en este límite de la terraza inferior.
2. OBJETIVOS Y METODOLOGÍA
⌅El estudio realizado se enmarca en el proyecto de tesis doctoral Villa Adriana antes de Adriano. Análisis arqueológico de la “Villa Republicana” en el contexto de las villae de otium itálicas4
Nuestro acercamiento al complejo edilicio se ha fundamentado en los principios metodológicos de la arqueología de la arquitectura. Se ha procedido a la realización de un modelo de ortoimagen a partir de fotogrametría (Metashape), georreferenciada mediante el uso de estación total, sobre el que plasmar la individualización de las Unidades Estratigráficas Murarias (UEM) derivada de la lectura paramental. El conjunto ha supuesto la base para la realización del dibujo arqueológico, método con el que interrogar el monumento, reconstruir las diferentes fases edilicias y corroborar las relaciones estratigráficas plasmadas en la Matrix.
Teniendo en cuenta la dificultad de estudio del caso que aquí se presenta –ambientes hipogeos, ausencia de iluminación y un trabajo en buena parte autónomo– el uso del escáner láser 3D Leica RTC360 ha sido una herramienta esencial para la realización de una planimetría de calidad y un posterior levantamiento tridimensional.
En resumen, este trabajo es el resultado de un profundo debate con el monumento cuya discusión continúa con el dibujo arqueológico de detalle, el levantamiento planimétrico y la restitución 3D que ponen a prueba cuanto durante este proceso se ha formulado.
3. ANTECEDENTES
⌅El conocimiento de las estructuras preadrianeas presentes en el área de Hospitalia no es algo reciente. Si bien la planimetría fruto de los trabajos de Pirro Ligorio y Francesco Contini (1751) presenta una realidad topográfica a grandes rasgos reconocible (Fig. 4), la publicada años más tarde en 1781 por Francesco Piranesi (Fig. 5) muestra una situación no muy lejana a la actual: el aterrazamiento entre ambos bloques es bien definido, se individualizan algunas de las estancias pertenecientes al núcleo residencial de Hospitalia y lo más importante por lo que a este estudio respecta, se documenta el frente arquitectónico, los brazos hipogeos e incluso la planimetría del ambiente central con la bóveda de cañón (Cinque e Hidalgo 2018Cinque, G. E. e Hidalgo Prieto, R. 2018: “Le rovine di Villa Adriana a Tivoli: una storia al contrario”, en M. A. Del Valle Gómez y L. Pérez-Prat (eds.), Las ruinas: concepto, tratamiento y conservación, pp. 243-258. Universidad de Huelva, Huelva.: 250-255). Los grabados de Agostino Penna (Fig. 6) muestran una completa colmatación de la zona posterior a los movimientos de tierra llevados a cabo por el cardenal Marefoschi (Penna 1836Penna, A. 1836: Viaggio pittorico della Villa Adriana composto dei musaici, pitture, statue ed altri oggetti rinvenuti nelle varie escavazioni condotto da Agostino Penna con una breve descrizione di ciascun monumento,I. Pietro Aureli, Roma., I: 24).
En su publicación Die Villa des Hadrian bei Tivoli, Hermann Winnefeld (1895Winnefeld, H. 1895: Die Villa des Hadrian bei Tivoli. G. Reimer, Berlin.: 35-40) realiza una primera y cuidadosa descripción del frente arquitectónico, de los ambientes hipogeos que lo conforman e incluso de su función como sistema de contención de la terraza superior.
En 1927, Lugli retomó los estudios iniciados décadas antes por Winnefeld en su trabajo sobre las estructuras previas a la construcción de Villa Adriana. De dicho estudio emerge la asombrosa capacidad y erudición de Lugli que, precediendo en décadas al nacimiento de la arqueología de la arquitectura, hace uso de algunos principios básicos de la todavía inexistente disciplina. La principal contribución reside en la intención de abstraer el complejo denominado republicano del adrianeo haciendo para ello un análisis pormenorizado de cada singular edificio. Dicho examen toma como principal criterio de análisis las técnicas constructivas empleadas diferenciando entre opus incertum, opus quasi-reticulatum, opus reticulatum y opus mixtum. En función del uso de una u otra mampostería estableció una datación cronológica, influida por una visión positivista de la arquitectura propia de su época, que preveía una fase silana, una cesariana, una augustea y, finalmente, una adrianea (Lugli 1927Lugli., G. 1927: “Studi topografici intorno alle antiche ville suburbane VI. Villa Adriana”, Bullettino della commissione archeologica di Roma, LV, pp. 139-204.: 146-149). Lugli describe el denominado Avancorpo A como un frente arquitectónico conformado por una sucesión de arcos que enmarcan un ambiente central enfatizado a su vez por 3 hornacinas en la cabecera (Lugli 1927Lugli., G. 1927: “Studi topografici intorno alle antiche ville suburbane VI. Villa Adriana”, Bullettino della commissione archeologica di Roma, LV, pp. 139-204.: 161). Adscribe la construcción del edificio en época cesariana, hecho derivado del uso de un opus quasi-reticulatum todavía no depurado (Lugli 1927Lugli., G. 1927: “Studi topografici intorno alle antiche ville suburbane VI. Villa Adriana”, Bullettino della commissione archeologica di Roma, LV, pp. 139-204.: 199). Del mismo modo, Lugli determina que el frente escénico tuvo la función de pórtico y va más allá hipotetizando un brazo porticado en sentido norte-sur en correspondencia de la exedra oriental (Fig. 7; Lugli 1927Lugli., G. 1927: “Studi topografici intorno alle antiche ville suburbane VI. Villa Adriana”, Bullettino della commissione archeologica di Roma, LV, pp. 139-204.: 161-162).
El trabajo de Lugli sentó las bases de una nueva tradición de estudios centrada en el análisis de las estructuras pertenecientes al periodo preadrianeo de Villa Adriana permaneciendo, en algunos aspectos, insuperable. En este sentido, los estudios que han retomado en el último siglo las estructuras presentes en la zona de Hospitalia no han generado una nueva hipótesis convincente acerca de la tipología arquitectónica, función o datación del edificio prexistente –el Avancorpo A– abrazando la tradicional interpretación de Lugli (Aurigemma 1961: 177-184; De Franceschini 1991De Franceschini, M. 1991: Villa Adriana. Mosaici, pavimenti, edifici, Bibliotheca archaeologica, 9. L’Erma di Bretschneider, Roma.: 359-366; MacDonald y Pinto 1995MacDonald, W. L. y Pinto, J. A. 1995: Hadrian’s Villa and Its Legacy. Yale University Press, New Haven-London.: 68; Borgia 1991Borgia, E. 1991: “Tivoli (Villa Adriana). Gli Hospitalia”, Bollettino di Archeologia, 8, pp. 73-83.: 80; Bigi 2018Bigi, D. 2018: “Hospitalia”, en G. E. Cinque y N. Marconi (eds.), Villa Adriana. Passeggiate iconografiche, pp. 223-224. Il Formichiere, Foligno.: 223-224, Eramo 2020Eramo, E. 2020: “Gli edifici residenziali “non aulici” nella Villa Adriana di Tivoli: caserma dei Vigili, Hospitalia, Triclinio Imperiale, novità e indirizzi di analisi”, en R. Hidalgo, G. E. Cinque, A. Pizzo y A. Viscogliosi (eds.), Adventus Hadriani. Investigaciones sobre arquitectura adrianea, pp. 607-632. L’Erma di Bretschneider, Roma.: 615-619).
4. EL FRENTE MONUMENTAL DE LA VILLA REPUBLICANA DE VILLA ADRIANA: EL PROYECTO ARQUITECTÓNICO ORIGINAL
⌅El interés de este estudio radica en una fase edilicia intermedia en la vida de la Villa Republicana de Villa Adriana, en la que se atestiguan una serie de intervenciones que tuvieron como objeto monumentalizar el complejo residencial. En este sentido, se llevó a cabo la construcción de un edificio a caballo de las dos terrazas (Fig. 8) que hacía las veces de frente monumental –Avancorpo A– de la villa y cuya concepción original, si hacemos abstracción de los añadidos sucesivos, es clara.
El proyecto edilicio se encuentra dividido en dos bloques constructivos bien diferenciados entre sí: A y B (Fig. 9). Desde el punto de vista proyectual y de obra, la construcción del frente adviene en sentido este-oeste como evidencian los apoyos entre los diversos cuerpos edilicios del mismo proyecto. El primer núcleo constructivo lo conforma el ambiente hipogeo situado a este con una orientación norte-sur (Fig. 10). Junto a este primer cuerpo se construye también la exedra oriental (Fig. 11). El siguiente proceso constructivo es la construcción del propio frente escénico que monumentaliza la terraza (Fig. 12). Este hecho se puede ratificar estratigráficamente en el punto de unión de los dos bloques constructivos, ya que el bloque constructivo en sentido este-oeste (B) apoya directamente sobre el primer núcleo (A) anteriormente mencionado (Fig. 13). El ambiente A se presenta como una galería subterránea de 1,45 m de ancho cubierta por una bóveda de cañón con 6 aberturas a “boca di lupo” que se dispone a lo largo de la vertiente oriental en sentido norte-sur unos 35 m aproximadamente de trazado (Figs. 9, 10 y 14). El núcleo B discurre en sentido este-oeste a lo largo de 17,5 m y está constituido por dos pasillos laterales internos comunicados con un ambiente central rectangular (Figs. 9, 10 y 15). El corredor con bóveda de cañón presenta una anchura variable que oscila entre 1,30 y 0,90 m. Ambos pasillos, si bien estaban comunicados desde su origen, nunca pudieron recorrerse debido a la existencia de unos muretes aproximadamente en el final de estos, justo antes del ambiente central B. Tanto el muro este como el oeste han sido arrasados prácticamente en su totalidad (Fig. 16). El murete documentado en el corredor este pertenece a la fase adrianea y conserva unos 60 cm de altura y 35 cm de ancho (Figs. 10 y 17). Además de dichas estructuras, debe igualmente tenerse en consideración el desnivel presente en el ambiente B, identificado como piscina, que imposibilitaba la circulación entre los diferentes espacios (Fig. 10 y 18). El ambiente central B presenta una dimensión actual, tras las modificaciones adrianeas, de 2,25 × 4,50 m y se encuentra cubierto por una amplia bóveda de cañón (Fig. 19). La cámara es rematada por 3 hornacinas, en correspondencia con la cabecera. La central muestra una altura de 3 m mientras que las laterales 2,40 m. Las 3, en su conjunto, alcanzan 1 m de anchura y 60 cm de profundidad (Fig. 20). Las indagaciones en el interior del ambiente han podido constatar la existencia en el centro de una piscina de 3,80 m y al menos 50 cm de profundidad mínima obliterada en todo su ancho por el muro de taponamiento del ambiente B y un vertido de detritus y argamasa de época adrianea (Figs. 17 y 19).
5. LECTURA PARAMENTAL
⌅Nuestro interés se centrará a partir de este momento en el paramento presente en el complejo arquitectónico de los Hospitalia, entre la terraza inferior y superior en su vertiente oriental (Figs. 8 y 21; Tab. 1; Tab. 2 en Anexo). El frente, que se desarrolla lo largo de 22 m aproximadamente, presenta una cierta complejidad estratigráfica fruto de la presencia de diversas fases constructivas que modificaron de manera decisiva aspectos fundamentales del proyecto edilicio original (vide supra). Del análisis de las estructuras, se puede advertir la existencia de 3 proyectos constructivos diversos (Fig. 22). En primer lugar, el proyecto perteneciente a la monumentalización del frente entre las terrazas de la denominada Villa Republicana, adscribible probablemente al periodo tardorrepublicano-augusteo. El siguiente proyecto edilicio corresponde a la construcción de los Hospitalia de época adrianea. El último proyecto, identificado entre las diversas estructuras murarias examinadas, está relacionado con los trabajos de consolidación y restauración desarrollados a lo largo de los siglos XIX y XX. Cada proyecto está constituido por diversos procesos/fases de obra que, si bien pertenecen a momentos constructivos diferentes, forman parte del mismo proyecto arquitectónico.
5.1. Frente monumental de la Villa Republicana (I Fase)
⌅Como se advierte gracias a las relaciones estratigráficas presentes entre los bloques constructivos A y B, en primer lugar, se llevó a cabo la construcción de la galería hipogea A que finalizaba en su extremo septentrional, es decir, en la fachada, con una exedra (Fig. 11). La estructura en cuestión presenta un diámetro de 3,15 y una altura aproximada de 3,20 m desde la clave de la semicúpula al actual nivel de suelo adrianeo presente en el ambiente. La construcción de la exedra inicia con el alzado de los muros semicirculares de fondo de la exedra [UEM 111] (Fig. 23). En este sentido, tomando como referencia la actual cota de suelo, se documenta la construcción de dichos muros [UEM 111], en opus reticulatum y bloques cuadrangulares de tufo en los estribos del arco, hasta la altura aproximada de 1,65 m. A dicha altura, directamente sobre el muro absidal UEM 111, se lleva a cabo la construcción de la semicúpula de la exedra en opus caementicum (Fig. 24) [UEM 106]. Para su realización se debió hacer uso de una cimbra sobre la que, una vez enmarcadas las dovelas del arco [UEM 305 y 306], se dispuso el mortero y los mampuestos. Los caementa que conforman el núcleo son fragmentos irregulares de tufo, de 10-15 cm aproximadamente, que se disponen de manera coherente en hiladas horizontales. En este primer periodo edilicio tanto el muro de fondo UEM 111 así como el núcleo de la semicúpula UEM 106 debían de ser continuos, sin preverse la apertura del fondo (Fig. 25) [UEM -304]. Este vano no forma parte del proyecto inicial, ya que para su ejecución no se hace uso del adintelamiento sino del picado de las estructuras. Por ende, UEM -304 adviene en un momento sucesivo. De la fachada de 1ª fase solo se conserva un reducido sector en opus reticulatum como continuación de las dovelas del arco (Fig. 24) [UEM 103 y 104] y siempre en relación con las UEM 305 y 306. Como muestran las relaciones estratigráficas, las UEM 111, 106, 305, 306, 104 y 103 pertenecen al mismo proceso constructivo.
En relación con la exedra del bloque A y en esta misma fase debemos adscribir la construcción de una estructura hidráulica (Fig. 26) [UEM 135]. Si bien estratigráficamente la UEM 135 es posterior la construcción de la exedra de 1ª fase, ya que parte de los mampuestos que la constituyen apoyan directamente sobre el revestimiento en argamasa de la estructura [UEM 125], es altamente probable, a tenor de la evidencia arqueológica y siguiendo la lógica constructiva del monumento, que tanto exedra como estructura hidráulica pertenezcan al mismo proyecto constructivo de 1ª fase. La construcción de la UEM 135 se lleva a cabo sobre un relleno de material heterogéneo [UEM 137] sobre el que se constata la interface constructiva [UEM -259]. La estructura UEM 135 está construida haciendo uso de opus reticulatum de 6-8 cm con tendencia regular junto con ladrillos irregulares de 15 × 4 cm aproximadamente. Dichos ladrillos se disponen a modo de hilada de nivelación del horizonte constructivo [UEM -259] sobre el que se edifica la estructura [UEM 135]. La altura máxima de la fábrica, desde la línea de ladrillos inicial, es de 50 cm aproximadamente mientras que la anchura máxima del murete que constituye el frente de la fuente como tal es de 25 cm. La estructura conserva 3 desagües: el primero de ellos y a la cota más alta esta realizado únicamente dejando un espacio entre los bloquecillos de tufo situados en el coronamiento del muro [UEM 140]. Los otros dos están construidos con fragmentos de ladrillo [UEM 143 y -302]. El central [UEM 143] se conserva en su totalidad presentando unas medidas próximas a 18 × 9 cm. Los 3 desagües documentados en la UEM 135 vienen realizados durante fase de obra. Del mismo modo, se constata la existencia de un estanque/depósito [UEM 250] delante de la UEM 135, de relacionar con la UEM 138, mortero hidráulico con una forma similar a la “media caña” presente en los contextos hidráulicos. Las UEM 250, 138 y -260 funcionan con los desagües presentes en UEM 135. La estructura UEM 135, 140, 143 y 250 vienen revestidas por una capa de mortero hidráulico y estuco del que apenas quedan evidencias [UEM 134, 144, 251 y 252].
Una vez construida la exedra se procedió con la edificación del cuerpo de hornacinas con ambiente central perteneciente al segundo bloque constructivo (B; Fig. 12). Este hecho viene constado estratigráficamente, adosándose los estribos del arco que conforma la hornacina (Fig. 27) [UEM 253] a la estructura de la exedra [UEM 305, 306 y 104. El cuerpo de arcos que constituyen el frente [UEM 253, 154, 162, 182, 192, 203, 210, 223, 243, 244, 245 y 247], íntegramente realizado con bloques de tufos cuadrangulares, pertenecen a un único proceso constructivo. Al mismo proceso constructivo pertenece la construcción de las hornacinas en opus reticulatum(Fig. 28) [UEM 158, 165, 167, 177, 175, 187, 185, 208, 118, 224 y 234], formando el conjunto parte de un único proceso constructivo. Se utiliza para su construcción un opus reticulatum en el fondo de las hornacinas y bloques de tufo cuadrangulares en las jambas, una técnica idéntica a la presente en la exedra oriental anteriormente analizada. La obra presenta una regularidad bastante generalizada en toda la fábrica que permite, en este caso, hablar estrictamente de un opus reticulatum de cierta depuración y calidad. Se hace uso de un único muro para la construcción de las hornacinas y del ambiente hipogeo anterior; en el caso del paramento norte, el correspondiente con las hornacinas, documentamos la cara en reticulatum del núcleo. La argamasa es de un tono grisáceo blanquecino junto con áridos de pequeño formato que por lo general no llegan al 0,5 cm. No cubre a los mampuestos. Las hornacinas presentan una altura máxima actual, en relación con el nivel de suelo adrianeo, de 2,8 m aprox., una profundidad de 70 cm y una anchura de 1 m. De la gran exedra central (Fig. 20) que dividía el frente en dos cuerpos de hornacinas, 5 a cada lado, apenas quedan evidencias de esta 1ª fase en el frente arquitectónico, como consecuencia de las múltiples modificaciones adrianeas y las restauraciones contemporáneas.
Los orificios presentes (Fig. 29) [UEM -288 y -290] en el fondo de la segunda y tercera hornacina oeste se produjeron en un momento constructivo posterior, excavados directamente sobre la fábrica, cuando la estructura ya estaba finalizada. Sin embargo, no podemos esclarecer si se llevan a cabo en la misma fase de obra del frente o si, por el contrario, son consecuencia de una intervención posterior. No obstante, se deben encuadrar antes de las modificaciones adrianeas, puesto que funcionan con el frente monumental de época republicana.
En una secuencia constructiva sucesiva, pero siempre dentro de esta fase de obra, se lleva a cabo la ornamentación de las hornacinas con las semicolumnas en mampostería [UEM 121, 156, 193, 254 y 255]. Las semicolumnas presentan 30 cm de radio y un espesor de 15 cm aproximadamente. Fueron realizadas en tramos de aproximadamente 50 cm en opus reticulatum sobre los que se disponían hiladas dobles de ladrillos a modo de nivelación (Figs. 27 y 30) . La argamasa utilizada presenta notorias semejanzas con la anteriormente descrita en la realización de las hornacinas. Las semicolumnas apoyan directamente sobre los estribos de los arcos en bloques de tufo cuadrangulares [UEM 253, 154, 192, 203 y 210].
Posiblemente, la decoración en estuco [UEM 157, 164, 168, 174, 184, 188, 209, 256 y 257] que reviste las hornacinas pertenece a esta 1ª fase (Fig. 30). Tampoco podemos excluir que fuesen llevadas a cabo en un periodo sucesivo, no obstante, siempre anterior al proyecto adrianeo, ya que este comportó la obliteración de las hornacinas [UEM 115, 155 y 204].
El frente arquitectónico finaliza en correspondencia con la UEM 246, capa geológica de tufo que funciona como cimentación del muro suprayacente y de límite de la terraza en la que se construye la fachada (Fig. 29). El primer arco a oeste [UEM 244] se construyó directamente sobre la capa tufácea, advirtiéndose que desde la 1ª fase los límites constructivos, así como las cotas de suelo, estaban bien definidos.
5.2. Cancelación del frente monumental de la Villa Republicana y construcción de los Hospitalia de Villa Adriana (II Fase)
⌅La 2ª fase individualizada en el frente, ya perteneciente a la construcción de la residencia imperial, evidencia un cambio radical de las estructuras, cambiando tanto su funcionalidad como su fisonomía.
Entre las novedades más significativas, se encuentra la construcción del muro adrianeo (Fig. 31) [UEM 145] que marcó el límite oriental del nuevo proyecto arquitectónico adrianeo: Hospitalia. Este muro [UEM 145] debía apoyar directamente sobre parte del frente arquitectónico [UEM 103] perteneciente a la 1ª fase constructiva y su construcción conllevó la obliteración de parte de las estructuras precedentes. La construcción de UEM 145 cambió la topografía del sector, expandiendo la terraza trasera y elevándola a una cota de aproximadamente 5 m sobre el nivel de suelo en el que se desarrollaba el frente monumental de la villa precedente.5
De las primeras modificaciones, se constata una serie de acciones constructivas que comportaron la cancelación de la estructura hídrica presente en la exedra este. En este sentido, viene individualizada las UEM 132 y 133 que rellena el estanque interior que generaba la UEM 135 (Fig. 32). La UEM 132 y 133 está constituida por una lechada de argamasa con fragmentos irregulares de tufo, rica en cal y áridos de módulo medio. Sobre dicho relleno de colmatación [UEM 132] se extiende de manera homogénea una capa de mortero a modo de una primera preparación [UEM 257]. La fábrica debía conservarse en el sector interior en esta 2ª fase, ya que el vertido de argamasa [UEM 132] se adapta perfectamente a la curva de la estructura que lo contiene [UEM 135]. Este hecho se constata en la forma que presenta actualmente UEM 132 tras el colapso de ciertas partes de UEM 135 (Fig. 33). A este momento constructivo pertenecería igualmente las estructuras inmediatamente a oeste de la UEM 135: se llevó a cabo un relleno heterogéneo de opus caementicium y material de descarte (cerámica, mármol, escombros etc.) [UEM 130] que cubre la interface de destrucción -302 junto al taponamiento en caementicium [UEM 136] de la interface UEM -260 (Fig. 32).
A esta misma fase, principalmente por lógica proyectual, pertenecería la UEM 129 (Fig. 32). Sin embargo, la complejidad estratigráfica y los datos extraídos de su proceso de obra invitan a hipotetizar que la estructura [UEM 129] se llevó a cabo en un momento constructivo posterior a los anteriormente documentados. La estructura UEM 129 viene realizada en un momento en el que el nivel de suelo del ambiente se encontraba más alto, evidenciando un horizonte constructivo [UEM- 261] diferente al de las estructuras UEM 138, 145 y 146.
La estructura UEM 129 fue realizada con bloques irregulares de tufo y caementicium cuyo resultado podríamos catalogar como opus incertum. Igualmente oblitera [UEM -262] estructuras preexistentes como la semicolumna de 1ª fase UEM 121. Finalmente, homogeniza la superficie del nuevo nivel generado en el interior de la exedra una capa de mortero hidráulico [UEM 131 y 142]. Se trata de un mortero sólido, rico en cal y formado por fragmentos cerámicos que van de los 3 a los 5 cm aproximadamente. Se trata de un revestimiento hidráulico bien documentado en Villa Adriana y perfectamente adscribible al periodo adrianeo. UEM 131 reviste el núcleo de la estructura UEM 135, la primera capa de preparación UEM 257, la capa de argamasa UEM 125, 127, el relleno UEM 130 y la estructura UEM 253. A esta fase adscribimos igualmente la decoración en estuco UEM 122 y 307.
Siguiendo la dinámica hasta ahora documentada, en esta 2ª fase se cambia completamente el lenguaje arquitectónico del frente mediante el cegamiento de las hornacinas que lo conformaban. Un ejemplo esclarecedor de la situación se observa en la primera hornacina oriental donde se realiza un taponamiento [UEM 115 y 155] a partir de bloques de tufo irregulares (10-15 cm aprox.) con cierta tendencia romboide que igualmente comportaron la obliteración [UEM -295 y -266] de las semicolumnas y estribos [UEM 156 y 154] que conformaban el frente con arcos del primer momento (Figs. 27 y 30). El taponamiento vino decorado con estuco rojo [UEM 116, 117, 118, 119 y 120] similar al documentado en la UEM 307. Una situación análoga se constata en el resto de las hornacinas.
Culmina el cambio arquitectónico del frente monumental el cegamiento de la gran apertura central mediante la construcción de un muro en opus reticulatum mixtum [UEM 195 y 200] que rellena las interfaces de obliteración [UEM -216]. Los muros transversales [UEM -276, -300 y -303] en sentido norte-sur, realizados en opus reticulatum mixtum y vittatum mixtum pertenecen a este periodo constructivo (Fig. 34). El muro UEM 146 fue realizado después de que el cegamiento UEM 115/155 fuese revestido con estuco rojo [UEM 116, 117, 118, 119 y 120] como evidencia la relación estratigráfica, apoyando el muro sobre la capa de revestimiento y no sobre los mampuestos. El muro UEM 197 apoya y cose en parte con las UEM 195 y 200. UEM 200 apoya directamente sobre el cegamiento UEM -300. A esta fase se adscribe la decoración en estuco UEM 196, 201 y 202. La parte más occidental del frente se vio modificada en este episodio constructivo mediante la edificación, sobre la capa geológica de tufo, de la estructura UEM 243.
5.3. Restauración y consolidaciones modernas (III Fase)
⌅En esta última fase adscribimos todas las restauraciones de época contemporánea. En relación con la exedra este, la mayor parte de las intervenciones se localizan en la zona alta del frente murario y la apertura central.6
Durante las labores de restauración del siglo XX se procedió igualmente a la remoción de estructuras, pertenecientes principalmente a la fase adrianea, en un intento de dar una lógica arquitectónica al edificio. Dentro de estas actividades debe enmarcarse la retirada de los taponamientos adrianeos de las hornacinas del frente monumental (Fig. 35).
Buena parte de las restauraciones documentadas, sobre todo las correspondientes a las hornacinas y a la techumbre de estas, debieron llevarse a cabo durante el siglo XIX, ya que aparecen documentadas a inicios del siglo XX.7
Probablemente, en esta fase de restauraciones podemos colocar la actual ubicación del pedestal situado en el centro del ambiente sur de Hospitalia.Dicho pedestal descansa sobre un discreto alzado en ladrillos de factura moderna y del que tenemos documentado su actual localización al menos desde los estudios de Lugli (1927Lugli., G. 1927: “Studi topografici intorno alle antiche ville suburbane VI. Villa Adriana”, Bullettino della commissione archeologica di Roma, LV, pp. 139-204.: 162). La estructura en ladrillo apoya directamente sobre el mosaico adrianeo del ambiente y no presenta relación alguna con el programa decorativo del mismo.
Las últimas intervenciones en el edificio se llevaron a cabo en la década de 1990 como así queda reflejado en la placa que documenta las restauraciones.
6. INTERPRETACIÓN DE LAS EVIDENCIAS ARQUEOLÓGICAS
⌅Sin lugar a duda, uno de los resultados más significativos del estudio de los paramentos presentes en la exedra oriental del frente monumental de la Villa Republicana de Villa Adriana es la identificación de una fuente [UEM 135 y 250] hasta el momento inédita (Fig. 14).
El ninfeo en edicola documentado en la exedra oriental responde a las tipologías presentes en buena parte de la arquitectura residencial de Pompeya y del agro tiburtino (Dessales 2013Dessales, H.2013: Le partage de l’eau: Fontaines et distribution hydraulique dans l’architecture domestique de l’Occident romain, Bibliothèque des Écoles françaises d’Athènes et de Rome, 351. Ecole française de Rome, Roma.: 46-51). La estructura conserva 3 desagües que evidencian el paso del agua desde el interior de la propia fuente hacia un depósito situado a los pies, documentándose por tanto un doble sistema de estanques. Como muestra el muro conservado [UEM 135], la estructura presenta una forma de cuarto de circunferencia que converge hacia el interior del ambiente. El diámetro de la circunferencia presente en la fábrica permite hipotetizar que la misma estructura se ubicaría por simetría en el lado oeste, totalmente alterado por las modificaciones adrianeas. En su parte final, el muro muestra un trazado tendencialmente curvilíneo sumando a esto que el diámetro del cuarto de circunferencia no corresponde con el centro de la edicola que alberga la estructura. Es por tanto evidente que ambas estructuras de cuarto de circunferencia debían dejar un espacio libre, en correspondencia con el centro de la exedra. Probablemente, en dicho espacio podemos enmarcar una pequeña cascada escalonada en mampostería, elemento común en buena parte de las fuentes de este periodo y que posiblemente fue eliminada durante las modificaciones adrianeas (Fig. 36; Neuerburg 1965Neuerburg, N. 1965: L'architettura delle fontane e dei ninfei nell'Italia antica, Memorie dell’Accademia di Archeologia Lettere e Belle Arti di Napoli, V. Gaetano Macchiaroli, Napoli.: 61-62; Dessales 2013Dessales, H.2013: Le partage de l’eau: Fontaines et distribution hydraulique dans l’architecture domestique de l’Occident romain, Bibliothèque des Écoles françaises d’Athènes et de Rome, 351. Ecole française de Rome, Roma.: n.º catálogo 68, 84, 89, 107, 114, 119).
Un poco más adelantado con respecto a la fachada de la exedra A nos encontramos el segundo bloque constructivo que constituye el frente monumental. Este se encuentra conformado por dos grupos de hornacinas, de 5 cada uno. En la fase que precede al proyecto imperial de la construcción de Villa Adriana, al centro de sendos cuerpos de hornacinas se ubicaba el ambiente central del edificio, antes del taponamiento adrianeo UEM 195/200. El ambiente central presentaba una apertura de 4,40 m que enfatiza la cubierta con bóveda de cañón y focalizaba la atención hacia las 3 hornacinas del fondo (Fig. 20). La hornacina central tiene una altura de 3 m mientras que las dos laterales miden 2,40 m. Las tres presentan 1 m de ancho. La hornacina central se encuentra custodiada por dos semicolumnas en mampostería de 2,50 m de alto y 30 cm de diámetro. Igualmente, un ladrillo estucado remata las semicolumnas a modo de capitel dórico. Las jambas exteriores de las hornacinas laterales no muestran semicolumnas como tal y más bien el muro sigue un trazado curvo para evocar la sensación de columna. Igualmente presenta la imitación de capitel dórico. Las tres hornacinas están enfatizadas por un peldaño en mampostería destinado seguramente a albergar el pedestal de alguna escultura (Figs. 18 y 36). A los pies de las hornacinas se sitúa un estanque rectangular (4,50 × 2,25 m) viéndose afectados los brazos largos como consecuencia de las modificaciones adrianeas. La situación actual, debido al relleno de sedimentos, permite hipotetizar una profundidad de al menos 50 cm. La piscina está realizada haciendo uso del mismo opus reticulatum presente en todo el monumento. El ambiente A, en su vertiente interior, conserva estuco blanco de datación adrianea ya que reviste el muro de obliteración adrianeo del mismo ambiente (Fig. 19).
La lectura de un estanque a los pies del ambiente central permite hipotetizar que el frente monumental de la Villa Republicana fuese proyectado con función de ninfeo (Fig. 36).
7. CONCLUSIONES
⌅La situación del sector analizado, el límite meridional de los actuales Hospitalia, permite documentar escasamente, a través de una apertura excavada en la cabecera del ambiente central, la primera fase constructiva concerniente a la organización de las diferentes terrazas que conformaban la basis villae. Por el contrario, dicha fase está documentada en el lado oeste del Cortile delle Biblioteche (Fig. 2), en el denominado Avancorpo B. En esta zona el estado de conservación del edificio permite ver el sistema de aterrazamiento –substructiones– a partir de un muro continuo en opus incertum irregular y de dimensiones que oscilan entre 15-25 cm aproximadamente. Una obra análoga la encontramos en los muros del límite norte del Cortile delle Biblioteche sobre los que se alzaron los edificios que dan nombre a este gran jardín en el periodo adrianeo. Si bien estos muros no son de aterrazamiento como tales, evidencian la existencia de diversas cotas y como ya desde la primera fase constructiva registrada en la Villa Republicana la terraza inferior se organizó en torno a diversas áreas abiertas.
El paramento, y el edificio analizado en cuestión (Fig. 8), pertenecen en su mayor parte a una segunda fase constructiva de la Villa Republicana que tuvo como objetivo, entre otros, la monumentalización arquitectónica del frente generado entre las dos terrazas. No obstante, el proyecto contaba con una importante componente estática: los dos bloques constructivos (Fig. 9) que conforman el edificio (A-B) con las galerías interiores corresponden a un evolucionado sistema de aterrazamiento denominado “cavo” realizado a partir de infraestructuras que contrarrestan los empujes de las terrazas superiores (Giuliani 2006Giuliani, C. F. 2006: L’edilizia nell’antichità. Carocci, Roma.: 153-159; Mari 2003Mari, Z. 2003: “Substructiones”, en P. Basso y F. Ghedini (eds.), Subterraneae domus. Ambienti residenziali e di servicio nell’edilizia privata romana, pp. 67-112. Cierre, Caselle.: 65-98).
Desde un punto de vista arquitectónico el monumento analizado, constituido tanto por la exedra oriental como por el frente con hornacinas y cámara central, se presenta como resultado de la reelaboración de dos modelos arquitectónicos bien conocidos en la arquitectura romana: el ninfeo en edicola, en exedra y en fachada (Neuerburg 1965Neuerburg, N. 1965: L'architettura delle fontane e dei ninfei nell'Italia antica, Memorie dell’Accademia di Archeologia Lettere e Belle Arti di Napoli, V. Gaetano Macchiaroli, Napoli.: 41-64). En este sentido, no se trata de un único lenguaje arquitectónico, el del ninfeo en exedra, ya que la situación que encontramos en el sector oriental no se repite por simetría en el lado oeste de la fachada. Por tanto, el frente monumental combina ambas situaciones con una cierta armonía arquitectónica que viene garantizada mediante el juego de hornacinas con semicolumnas, es decir el Theatermotiv (Kosmopoulos 2022Kosmopoulos, L. 2022: Tuscanicae dispositiones sive opera dorica. Architetture doricizzanti in Italia centro-meridionale. BCAR, supl. 29. Roma.: 109-154), que permite la transición de un bloque a otro (Fig. 36).
Culminado el proyecto arquitectónico, el resultado sería un frente monumentalizado abierto a una amplia zona ajardinada. La exedra oriental albergaría una elaborada fuente, fruto de una larga tradición arquitectónica, cuyo paralelo más próximo se encuentra en el ninfeo subterráneo de la Casa VIII, ii, 28 de Pompeya (Fig. 37; Sampaolo 1998Sampaolo, V. 1998: “VIII, 2, 28. Casa con Ninfeo”, en G. Pugliese Carratelli (ed.), Pompei. Pitture e Mosaici, Regio VIII - Regio IX; pt. 1, vol. VIII, pp. 226-240. Istituto della Enciclopedia Italiana, Roma.: 226-241). El segundo bloque constructivo que constituye el frente escénico se encuentra conformado por dos grupos de hornacinas, de 5 cada uno, divididas por la abertura central que enmarcaban un ambiente semi-interno cubierto por una amplia bóveda de cañón, rematado en su cabecera sur por 3 hornacinas y una gran piscina a los pies que se extendía hacia el exterior en dirección norte.
El modelo de ninfeo que aquí se presenta recorre una larga tradición edilicia en la arquitectura romana siendo el ninfeo de Q. Mutius en Segni un interesante modelo de estudio. Se trata de un ninfeo de estilo cámara con nichos y con decoración del tipo rupestre cuya datación es próxima a los siglos II-I a. C. Lo interesante de este caso es que nos habla de un laboratorio arquitectónico en formación y que tuvo su sede en época tardorrepublicana en el agro tiburtino y más específicamente en la arquitectura que se desarrolla en las villae de otium (Cifarelli 2020Cifarelli, F. M. 2020: Il Ninfeo di Q. Mutius a Segni.Quasar, Roma.).
En estas villae, de manera recurrente, aparecen este tipo de construcciones de planta basilical, en cámara o en exedra que monumentalizan una porción del frente de las tradicionales terrazas sobre las que se construyen los complejos arquitectónicos. Del mismo modo, dichas construcciones abren generalmente a grandes espacios ajardinados (Neuerburg 1965Neuerburg, N. 1965: L'architettura delle fontane e dei ninfei nell'Italia antica, Memorie dell’Accademia di Archeologia Lettere e Belle Arti di Napoli, V. Gaetano Macchiaroli, Napoli.: 86; Tombrägel 2012Tombrägel, M. 2012: Die republikanischen Otiumvillen von Tivoli. Palilla 25. Deutsches Archäologisches Institut Rom, Wiesbaden.: 142-146).
Uno de los ejemplos más significativos lo encontramos en la terraza inferior de la apenas mencionada Villa de Bruto (Fig. 38: 1). Aquí, tras un frente con arcos ciegos custodiados por semicolumnas, algo que recuerda al juego de hornacinas que custodian el ninfeo identificado en la Villa Republicana de Villa Adriana (Fig. 39: 2) pero en este caso a una escala mayor, se ubica prácticamente en eje con la terraza un gran ninfeo de planta basilical del que únicamente se conserva de manera íntegra la exedra que remataba dicho ambiente. Presenta una datación en torno al siglo I d. C. (Ashby 1928Ashby, T. 1928: “La Via Tiburtina”, Atti e memorie della Società tiburtina di storia e d'arte, 8, 1/2, pp. 3-50.: 20-23; Neuerburg 1965Neuerburg, N. 1965: L'architettura delle fontane e dei ninfei nell'Italia antica, Memorie dell’Accademia di Archeologia Lettere e Belle Arti di Napoli, V. Gaetano Macchiaroli, Napoli.: 244-245; Dessales 2013Dessales, H.2013: Le partage de l’eau: Fontaines et distribution hydraulique dans l’architecture domestique de l’Occident romain, Bibliothèque des Écoles françaises d’Athènes et de Rome, 351. Ecole française de Rome, Roma.: 48-49).
Son numerosos los casos de este tipo de estructuras en las villae tiburtinas entre los que podemos citar la Villa de Cinzia, Quintilio Varo, Ventidio Basso, Capitone o Cassio entre otras (Neuerburg 1965Neuerburg, N. 1965: L'architettura delle fontane e dei ninfei nell'Italia antica, Memorie dell’Accademia di Archeologia Lettere e Belle Arti di Napoli, V. Gaetano Macchiaroli, Napoli.: 86-87; Mari 2015Mari, Z. 2015: “Il giardino nelle ville di otium dell’ager tiburtinus”, Amoenitas, IV, pp. 42-82.: 41-81).
En lo que se refiere a la datación, en el estado actual de conocimiento que se tiene del monumento, es imposible dar una fecha precia. Son prácticamente inexistentes los contextos estratigráficos republicanos y numerosas las alteraciones, tanto adrianeas como modernas, que han contaminado la lectura de la estructura. Por tanto, la única opción a la que podemos recurrir para datar el monumento es la tipología arquitectónica y la técnica constructiva. Desde el punto de vista tipológico, buena parte de los casos pompeyanos con los que el edificio presenta similitudes se datan en la primera mitad del siglo I a. C., así como los casos presentes en las villae del agro tiburtino se sitúan a caballo del final del siglo I a. C. e inicios del siglo I d. C. Fundamental es el caso del ninfeo presente en la Villa de San Marco en Stabiae (Fig. 39: 3), donde el edificio nos muestra ya una forma arquitectónica evolucionada y datable post 62 d. C (Rougetet 1999Rougeret, J. 1999: “Construction et architecture”, en A. Barbet y P. Miniero (eds.), La villa San Marco a Stabia. Ecole française de Rome, Bibliothèque de l’Ecole française de Rome, 258, pp. 41-57. Napoli-Roma-Pompei.: 56). Desde un punto de vista constructivo, el proyecto hace uso de un opus reticulatum de tendencia regular y un acabado uniforme, lo que junto al uso de las semicolumnas en reticulatum mixtum, muestra semejanzas notorias con algunas fases de la Villa de Bruto adscribibles a inicios del siglo I d. C (Neuerburg 1965Neuerburg, N. 1965: L'architettura delle fontane e dei ninfei nell'Italia antica, Memorie dell’Accademia di Archeologia Lettere e Belle Arti di Napoli, V. Gaetano Macchiaroli, Napoli.: 86-87, 244-245; Mari 2013Mari, Z. 2013: “Tecniche murarie a Tibur e nell’area tiburtina in epoca tardo-repubblicana”, en F. M. Cifarelli (ed.), Tecniche costruttive del tardo ellenismo nel Lazio e in Campania, pp. 25-32. Espera, Roma.: 31-32). En este sentido, sería lógico inclinarse por una datación a caballo entre la República tardía e inicios del siglo I. d. C., algo que no se alejaría de la tradicional datación de Lugli en época cesariana a tenor de la técnica edilicia utilizada (Lugli 1927Lugli., G. 1927: “Studi topografici intorno alle antiche ville suburbane VI. Villa Adriana”, Bullettino della commissione archeologica di Roma, LV, pp. 139-204.: 197).
Por tanto, con nuestro trabajo introducimos una nueva lectura diferente a la tradicional interpretación de Lugli, que otorgaba al monumento una función equivalente a la de frente porticado. No obstante, pese a no reconocer la función del edificio, Lugli hizo uso de su conocida erudición y describe el frente como “una serie di arcate con una grande nicchia nel mezzo a tipo ninfeo, ornata alla sua volta con tre nicchie più piccole nella parete di fondo, come dal disegno ricostruttivo del Gismondo” (Lugli 1927Lugli., G. 1927: “Studi topografici intorno alle antiche ville suburbane VI. Villa Adriana”, Bullettino della commissione archeologica di Roma, LV, pp. 139-204.: 161). El juicio de Lugli se vio condicionado por la situación de conservación en la que se encontraba el edificio en el momento en el que llevo a cabo sus estudios sobre la villa preadrianea.
Como evidencia la lectura paramental llevada a cabo en este estudio, el proyecto arquitectónico adrianeo de los Hospitalia modificó notoriamente la función y aspecto del edificio precedente: el frente monumental de la denominada Villa Republicana. Los cambios se iniciaron con el cegamiento de las hornacinas con mampuestos irregulares de tufo de aprox. 12-15 cm, que hicieron de todo el frente un paramento liso. Igualmente se cerró la gran abertura central con un muro en opus reticulatum cuya fundación obliteró el estanque de la villa precedente (Figs. 22 y 34). Se rellenó la piscina central y se le dio a todo el sector, junto con las galerías hipogeas, una nueva cota de suelo en relación con el proyecto de Hospitalia, transformando el antiguo ninfeo en una zona de servicio. En lado oeste del frente, el nivel de suelo se alzó considerablemente con respecto a la fase anterior, salvando el desnivel dos peldaños (Fig. 39). A este momento constructivo pertenecen los muros transversales norte-sur que constituían los ambientes meridionales de Hospitalia y que viven con este nivel de suelo.
Una situación algo más compleja representan las modificaciones adrianeas presentes en la exedra este (Figs. 11 y 32). Probablemente, la obliteración y relleno de la misma se produjo en esta fase, pero no podemos afirmar que se produjesen durante el mismo momento constructivo. La estructura en caementicium con grandes caementa en tufo situada en el lado oeste de la exedra presenta un horizonte constructivo diferente al de las estructuras anteriormente documentadas, evidenciando que al momento de la construcción el nivel de suelo era superior con respecto al de los muros transversales y la escalera en ladrillo. La La fábrica en su conjunto fue revestida con un mortero hidráulico de grandes fragmentos cerámicos típicamente adrianeo. Dicho hecho evidencia que la nueva estructura que hospedaba la exedra continuaba manteniendo una función hídrica, no excluyéndose una posible función de ninfeo en el nuevo ambiente generado en esta zona con la construcción de Hospitalia. La apertura central, a la que en época reciente se le ha dado fisionomía de puerta, pudo abrirse en cualquier momento, decantándonos más por una acción moderna.8
Las intervenciones de época reciente han continuado modificando el monumento, hasta el punto de que han sido eliminadas las obliteraciones adrianeas de las hornacinas (Fig. 35) creándose una situación arquitectónica confusa, a caballo de la fase tardorrepublicana-augustea y adrianea, que ha aumentado la dificultad de lectura del palimpsesto murario.
La última intervención circunstancial que podemos documentar en el edificio se llevó a cabo en el ambiente central desde donde se proyectaba la piscina hacía el exterior del ninfeo. La restitución de Gismondi y la descripción que Lugli hace de la habitación refleja un único nivel de suelo en el que no se observan siquiera los peldaños situados en las hornacinas de la cabecera o la piscina misma (Fig. 7; vide supra). Lugli documenta únicamente la última fase adrianea del edificio, ahora de servicio, cuando la piscina viene colmatada y sellada con una capa de argamasa (Fig. 40). La destrucción parcial de dicho suelo post 1927, año de publicación del trabajo de Lugli, y por causas que desconocemos, nos ha permitido documentar las estructuras pertenecientes a la piscina y al frente monumental de 1ª fase (Fig. 18). La suma de los trabajos anteriormente realizados junto con las estructuras documentadas hasta el momento inéditas nos ha permitido llevar a cabo una relectura de conjunto formulando una nueva hipótesis del edificio como ninfeo de la Villa Republicana de Villa Adriana cobrando sentido pleno la mencionada cita de Lugli “una serie di arcate con una grande nicchia nel mezzo a tipo ninfeo” (Figs. 7 y 36; Lugli 1927Lugli., G. 1927: “Studi topografici intorno alle antiche ville suburbane VI. Villa Adriana”, Bullettino della commissione archeologica di Roma, LV, pp. 139-204.: 161).